Bajó el agua y afloró la basura, pero igual los tucumanos disfrutaron el domingo en El Cadillal

Algunos se quejaron de la suciedad y otros se encargaron de limpiar su zona para poder instalarse. Controles por todos lados.

05 Feb 2018

“Nosotros íbamos al río Loro, pero la Policía no nos dejó pasar por la apertura de las compuertas del dique; el agua va muy fuerte y hay que tener cuidado. Aquí (en el embarcadero) está tranquilo, por eso nos quedamos”, dice Antonio Isasmendi mientras intenta encontrar un lugar más o menos apto a la orilla del dique, entre las botellas plásticas enterradas en el barro fresco. Es que, luego de una potente crecida del lago, tuvieron que abrirse tres compuertas del dique Celestino Gelsi y, cuando bajó el agua, afloró la basura.

Aún a pesar de esa desagradable sorpresa, el sol y el calor de ayer empujaron a muchos tucumanos a salir de sus casas en busca de un lugar donde refrescarse y pasar la tarde en familia o entre amigos. El Cadillal fue, como casi todos los domingos, uno de los destinos más populares.

“Vinimos con la familia para que los chicos se bañen y nosotros veamos un poco de gente. Eso le cambia a uno el humor. Hoy hay mucha gente en esta zona pero por las marcas en el piso aumentó mucho el agua en estos días”, comentó Isasmendi, quien estaba acompañado de sus hijos, su nuera y sus nietos.

Las compuertas de la Usina Hidroeléctrica están abiertas desde el viernes por la cantidad de agua que recibió el dique. Ayer, permanecía abierta una de las tres compuertas.

El sargento ayudante Raúl Brizuela, de la Policía Lacustre, informó a LA GACETA que estimaban que unas 2.500 personas visitaron la villa durante el domingo caluroso. Agregó que la mayoría de ellos estaban ubicados en la zona del embarcadero y de la playa, debido al cierre del paso a la zona del río Loro, además de las recomendaciones de no bañarse en los campings por los que pasa cerca el curso de agua. También trabajaban ayer en un operativo de control y ordenamiento del tránsito Infantería y la comisaría de El Cadillal para evitar cualquier tipo de accidente ya sea por la apertura de las compuertas o la crecida del cauce del río.

“Esto es un basural”

El aumento del agua del dique no solo quitó espacio para que la gente pudiera acomodarse y tomar unos mates o hacer picnics, sino que también trajo a la superficie ramas, pastos y, lo más lamentable, cuantiosas botellas de plástico de todos los tamaños y las formas, claramente arrojadas por los usuarios habituales del dique. Eso, para algunos, fue motivo de pasarla mal.

“Vinimos a pasar el día, pero no dan ganas de meterse al agua porque está muy sucio”, enfatizó María Eugenia Coronel. Ella y su familia se acomodaron en un rincón lejano. La familia añadió que ellos mismos limpiaron el lugar para poder quedarse a pasar el día como lo habían planificado. “Aquí no hay control de nada, cuando entramos nadie nos paró. Alrededor hay mucha gente tomando, recién estábamos bañándonos con el bebé y al lado unos chicos estaban fumando porro. Ya que dicen que hay tantos policías, que hagan su trabajo y controlen lo que hace la gente. Encima que es un basural, uno viene en familia y tiene que ver cada cosa...”, disparó enojada la mujer.

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