A Benjamín Gutiérrez Carrizo sus compañeros lo ayudaron a sobrellevar su artritis

Aunque la enfermedad lo obligaba a faltar al colegio, él no dejó de estudiar y sus amigos permanecieron a su lado

01 Feb 2018
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A PUNTO DE ENTRAR EN LA UNIVERSIDAD. Benjamín se prepara para estudiar Ingeniería en Sistemas. la gaceta / foto de Inés Quinteros Orio

Estaba feliz porque por fin había ingresado al Gymnasium de la UNT, el colegio donde su hermano mayor la pasaba tan bien. Pero al mes del inicio de clases Benjamín Gutiérrez Carrizo empezó a sentir los primeros síntomas de una enfermedad que lo atormentaría toda la secundaria. Tenía entonces 10 años, estaba ansioso por hacer amigos y vivir a full la adolescencia que lo aguardaba. Lo logró. Pero no de la forma en que lo hacen los demás chicos. Esta es su historia:

“Justo cuando comenzaba a hacer amigos en el colegio me tuvieron que internar en el hospital Garrahan. Tenía mucha fiebre y no había un diagnóstico hasta que me aparecieron unos puntos rojos. Me diagnosticaron artritis reumatoidea juvenil. Pasé tres meses internado. Cuando volví a Tucumán, mis 70 compañeros de los dos cursos, que apenas me conocían, me recibieron con aplausos. ¡Fue muy emocionante!”, recuerda hoy después de siete años. Los intensos dolores que le provocaba la enfermedad lo obligaban a faltar a la escuela; además debía viajar a Buenos Aires para controlarse.

“A pesar de eso yo no dejaba de estudiar. Así, hinchado como estaba, me iba a rendir, a veces le pedía al profesor que me tomara la prueba en la secretaría o en el anfiteatro porque no podía subir la escalera”, evoca.

Benjamín logró recibirse en 2017, a los 17, como sus demás compañeros. Egresó como escolta. Y no le guarda rencor a la enfermedad, siente que le enseñó muchas cosas, entre ellas, su vocación por la ingeniería en sistemas, carrera que va a seguir este año. Ocurre que mientras estaba enfermo pasaba muchas horas en la compu con los juegos. Así descubrió su amor por los idiomas inglés y japonés (que aprendió en YouTube para poder entender mejor las historias de los videojuegos y de animé). También aprendió batería, lo que le permitió ingresar en la orquesta de su colegio.

Del Gymnasium, Benja destaca las actividades que unen a los alumnos dentro del curso y como colegio. “Juegos como los del Zorro y del Zombi, el copetín, las semanas interna y externa, los campamentos, las hamburgueseadas, las colectas solidarias de Navidad, todo esto nos ayuda a unirnos más. También la relación de amistad y de admiración con los tutores que son los alumnos de 5° año, que te cuidan y te guían, es inolvidable”, dice emocionado.

“De la secundaria me llevo la amistad, excelentes amigos que siempre me han ayudado en todo. En la escuela me decían Casper. Me hice hacer una remera con ese apodo. Hasta que a finales de 2016 empecé a hacer actividad física con la ayuda de mi papá y de mi mamá y la verdad es que mejoré muchísimo”, cuenta.

Aunque ahora la artritis le hace doler las caderas, él sabe que va a poder superarlo como otras veces. Sueña con hablar de corrido japonés e inglés, estudiar mucho en la universidad y poder viajar y recorrer el mundo.

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