La pesca ilegal puso en peligro de extinción la vaquita marina

El cetáceo vive en el Golfo de California y según la última medición había menos de 30 ejemplares. Para colmo, su reproducción es lenta.

30 Ene 2018
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UN MAMÍFERO EN SITUACIÓN CRÍTICA. La vaquita marina parece un delfín pequeño. Su enemigo son las redes. .

Hace 65 millones de años la Tierra fue testigo de una extinción masiva por causas naturales que acabó con miles de especies, como los dinosaurios. En la actualidad, miles más corren el riesgo de sufrir el mismo destino, pero esta vez por la acción del hombre.

Algunos científicos lo llaman “el sexto evento de extinción masiva”, tras el quinto de los dinosaurios, debido a la disminución de casi un 60% de la población mundial de especies animales. Cientos de aves, peces, anfibios, reptiles y mamíferos peligran y 2018 será un año crítico para muchos, entre ellos un pequeño cetáceo mexicano: la vaquita marina.

“Las vaquitas están desapareciendo. Rápido. Para mediados de 2018 todas podrían haber desaparecido”, dice la página del programa Vaquita CPR (Conservación, Protección y Recuperación), un esfuerzo conjunto de varias instituciones y organizaciones por salvar este pequeño animal que vive en las aguas del Golfo de California.

El alarmante mensaje no miente: los últimos registros señalan que quedan menos de 30 vaquitas -animales parecidos a pequeños delfines- que se ven amenazados por malas prácticas de pesca. La vaquita marina está incluida en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por sus siglas en inglés) en la categoría de peligro crítico.

Burlan la seguridad

Las redes de enmalle son la gran amenaza para la vaquita. Tienen hoyos en los que la cabeza de la vaquita queda atrapada hasta que el animal muere. Se usan para pescar totoaba, un pez del Golfo de California que también está en peligro y cuyo buche -vejiga natatoria- es muy demandado en China por sus supuestas propiedades afrodisíacas y medicinales. Pueden llegar a valer miles de dólares en el mercado negro.

Aunque su pesca es ilegal y la zona de mar en la que vive la vaquita está protegida, pescadores furtivos siguen entrando al perímetro y dejan redes de enmalle, burlando la seguridad y arriesgándose a ser arrestados.

“Si logramos que se eliminen las redes de enmalle, podemos ver una posibilidad de que la vaquita se recupere”, dice a la agencia de noticias DPA María José Villanueva, directora de Conservación del Fondo Mundial para la Naturaleza de México.

Villanueva explica que el año pasado se vieron vaquitas junto a crías, lo que les da esperanza de poder salvarlas de la extinción, pero para esto se necesita eliminar por completo las redes de enmalle y evitar que continúe la pesca furtiva, algo que lamentablemente todavía no se ha logrado.

“Se siguen detectando redes, hay pescadores en el área. Mientras esta situación no se atienda, el declive en la población de vaquitas continuará”, agrega.

La situación de la vaquita es preocupante. Aunque todo indica que no tiene problemas para reproducirse, su población disminuye demasiado rápido por las redes. En 1997 se estimaba que había 567 ejemplares y 10 años después, este número descendió a 245, lo que supone una disminución de 7,6% por año.

A inicios de 2015 el Gobierno mexicano decidió salir al rescate del pequeño cetáceo, pero el problema continuó y a finales de ese año quedaban solo 60 vaquitas. Ya a finales de 2016, cuando las organizaciones y autoridades buscaban desesperadamente nuevas estrategias, la población de vaquitas se había reducido a 30. Es decir, que había caído un 50% en solo un año.

Precedentes

Para el biólogo mexicano Lorenzo Rojas Bracho, director de Vaquita CPR, se trata de una historia muy triste porque la vaquita marina es el único mamífero marino endémico de México. “Y para todos los mamíferos marinos la amenaza más grave son las redes y artes de pesca”, afirma.

Hay precedentes de extinción de ese tipo. Son cuatro los mamíferos marinos que se han extinguido por las malas prácticas y la sobreexplotación pesquera: la vaca marina de Steller (1768), la foca monja del Caribe (1952), el lobo marino de Japón (1970) y el baiji o delfín chino de río (2006).

Y aunque cada año se declaran varias especies extinguidas, la mayoría de ellas son plantas, insectos u otros invertebrados. “No es muy común que se pierdan especies de megafauna como mamíferos”, dice Villanueva. “Estamos enfrentándonos a la desaparición de un mamífero marino y esto sí que es grave”, subraya.

Rojas concuerda y reitera que de no acabar con las redes de enmalle y la pesca furtiva de totoaba -cuya temporada más alta empieza entre enero y febrero-, la vaquita podría extinguirse este año. “Su hábitat es lo más sagrado, las agencias que hacen vigilancia tienen que ser más efectivas”, exhorta.

El biólogo agrega que los tiempos de reproducción de la vaquita son lentos y eso también hace difícil su recuperación. “El futuro se ve muy negro. Si no se prohíbe la pesca total en su hábitat, se nos acaba la vaquita”, advierte.

Villanueva agrega que también se debe tener una visión a largo plazo. “La vaquita está en la punta de la lista, claro, pero detrás de ella vienen otros mamíferos marinos en peligro”, dice y menciona el delfín del Plata en Sudamérica y el delfín de Maui en Nueva Zelanda. “A nivel global debe llevarnos a una reflexión del impacto que la pesca no sostenible tiene en la biodiversidad”, concluye.

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