El informe Hunt

28 Ene 2018

De Inés Páez de la Torre.-

En 1974 se publicó “Sexual behavior in the 1970s” (“Conducta sexual en los 70”), una investigación dirigida a actualizar los datos que el informe Kinsey había revelado casi 30 años antes. La Fundación Playboy encargó este trabajo al psicólogo y divulgador científico Morton Magill Hunt con el objetivo de utilizar los resultados para promover la educación sexual.

Se utilizaron cuestionarios de más de 1.000 preguntas -diferentes en función del sexo y del estado civil- que fueron aplicados a una muestra de 982 varones y 1.044 mujeres, pertenecientes a 24 ciudades de Estados Unidos. La selección se hizo al azar, basada en las guías telefónicas. Un 90% de los encuestados eran blancos y un 10% negros; casi las tres cuartas partes estaban casados; el cuarto restante, solteros y sólo un pequeño porcentaje estaba integrado por divorciados que no habían vuelto a formar pareja. Las preguntas abarcaban un amplio espectro: antecedentes, influencias religiosas, educación sexual, actitudes hacia el sexo, prácticas, modalidades e historias sexuales. Las conclusiones se dieron a conocer primero en forma de entregas mensuales para la revista Playboy.

Algunos resultados

En cierto modo la encuesta volvió a confirmar los hallazgos de Kinsey: el comportamiento sexual de las personas es mucho más variado de lo que sugieren las creencias imperantes en el contexto social y cultural.

En general, los resultados arrojaron un cambio hacia actitudes y comportamientos sexuales más hedonistas respecto de décadas atrás, tanto en varones como en mujeres: mayor variedad en las posturas sexuales, más aceptación de las prácticas de sexo oral y anal -anteriormente anatemizada- y un aumento en las conductas masturbatorias.

El sexo prematrimonial, según pudo comprobar Hunt, ocurría más temprano y con mayor frecuencia. Y las parejas casadas tenían relaciones sexuales a tasas más altas y creativas. Incluso las personas divorciadas revelaron ser más propensas a tener sexo que en generaciones anteriores.

Fue a partir de este estudio que se observó, por primera vez, la aparición de un ideal cultural que promovía que el coito se prolongara más de lo habitual hasta entonces para “complacer mejor a la mujer”. La investigación mostró asimismo un aumento en los orgasmos femeninos y en las relaciones extramatrimoniales.

Críticas

El informe Hunt no estuvo exento de críticas: limitaciones y sesgos del muestreo, un cuestionario menos completo que las entrevistas de Kinsey y el hecho de que no fuera realizado por científicos sociales entrenados propiciaron los principales factores de la controversia. Además, las preguntas se entregaban después de una discusión en grupo sobre sexualidad, lo cual hacía dudar respecto de si las respuestas de los participantes no habrían estado condicionadas.

De cualquier manera, el hecho es que la investigación tuvo el valor de testimoniar los cambios en el comportamiento sexual de los estadounidenses durante una época de revolución sexual y liberación femenina.

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