Esperaba el colectivo y salvó a un niño de ahogarse

Belén Landa estaba en la parada de ómnibus cuando una vecina se acercó desesperada con su nieto en brazos, al que reanimó.

26 Ene 2018
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Luz Heredia cargando a uno de sus nietos. la gaceta / foto de Inés Quinteros Orio

Luz Heredia se encontraba en su casa en la calle Acassuso en Yerba Buena, al cuidado de sus tres nietos. Tiene dos varones, uno de cinco años y otro de un año y medio, y una nena de dos años. Cerca de las 10 del miércoles mientras los niños se encontraban en la pileta, la mujer contó que fue a preparar unas galletas con queso y dejó al hermano de mayor edad al cuidado de los otros dos, pero cuando estaba saliendo de la cocina, el niño se acercó gritando y le dijo que Felipe, el más pequeño, se había caído al agua.

Heredia relató que tiró lo que tenía en las manos y corrió al fondo, donde encontró a su nieto menor boca abajo en uno de los escalones de la pileta. La mujer lo sacó rápidamente, pero al ver que no reaccionaba y se estaba poniendo morado, salió con él en brazos a la vereda a pedir ayuda.

Por fortuna, su vecina, Belén Landa, se encontraba en la parada del colectivo junto con otras personas y, cuando la escuchó, acudió y empezó a practicarle maniobras de reanimación al pequeño. Otros vecinos llamaron a la policía.

Landa recreó que lo primero que hizo fue colgar al niño de los pies, lo cual permitió que expulsara parte del agua que había tragado, y luego le puso dos dedos en el pecho, a la vez que le frotaba con fuerza la espalda.

Repitió dos veces la secuencia hasta que Felipe empezó a llorar. “Fue un gran alivio, porque significaba que había vuelto a respirar”, contó la vecina.


Momentos después de que Felipe fuera reanimado, llegaron tres agentes de la policía, quienes se identificaron como Juan Ariel Villafañe, Miguel Palacios y Luis Echenique, y llevaron al pequeño, que nunca dejó de llorar, y a su abuela, al centro de salud Ramón Carrillo. Landa se quedó en casa con los otros dos hermanos.

Los padres del niño, Luz María Jiménez y José Cardozo, lo trasladaron luego al hospital de Niños para que puedan realizarle los estudios correspondientes. Felipe permaneció internado en ese centro médico hasta ayer a la noche cuando recibió el alta por parte del personal de salud.

“Yo realmente pensé que estaba muerto cuando lo saqué del agua”, dijo la abuela de Felipe, mientras relataba los sucesos de esa mañana. “El error fue confiar y dejar solos a los chicos”, se lamentó.

En Casa de Gobierno

Los agentes de seguridad que estuvieron presentes en el hecho y que llevaron al pequeño al hospital recibieron felicitaciones, no sólo de sus compañeros, sino también de funcionarios del Poder Ejecutivo.

Según informó el propio Gobierno, los policías “fueron distinguidos por el ministro de Seguridad, Claudio Maley, luego de salvarle la vida a un niño de corta edad, que se había caído a una pileta días atrás”. “Cuando llegaron a la vivienda, uno de los policías realizó maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) al pequeño y pudo salvarlo”, publicó el Gobierno en su sitio web oficial.

Dos de los uniformados, en una entrevista telefónica con LA GACETA, contaron que se encontraban realizando distintos recorridos preventivos por Yerba Buena cuando fueron alertados de que en la calle Perú y Acassuso un menor se había caído a una pileta y no reaccionaba.

Inmediatamente -dijeron- se dirigieron hacia el lugar, donde la abuela del pequeño estaba con el niño en brazos. Al ser consultado sobre la acción de los policías, Echenique dijo: “nosotros fuimos los que le hicimos la reanimación al chiquito. Él vomitó el agua que había tragado”.

“Había que salvar esa vida como sea; creo que es lo que cualquiera hubiera hecho”, afirmó, por su parte, Palacios.


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