Roberto Sánchez se bajó del auto, pero sigue corriendo

Amante de la adrenalina, el ex piloto de rally hace un repaso de su vida.

16 Ene 2018
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HOY. Roberto Sánchez junto con su hijo Gonzalo, de 13 años.

Como cualquier hijo de vecino, Roberto Sánchez pasó su niñez corriendo detrás de una pelota de fútbol. Era bueno, encima. Hasta el punto de que cuando tenía que defender los colores de Concepción o de Aguilares, sobresalía. Jugaba bien en cualquier cancha. Era veloz.

Y quizás esa velocidad le hizo hacerse fan de la adrenalina, de pisar a fondo el acelerador de su auto de rally o bien meter al “taco” el acelerador de su moto. Sánchez, el que era bueno para el fútbol, se convirtió en el rey de las pistas de Rally. Esta es su historia, la historia de un campeón de 10 coronas, seis por campeonatos argentinos y cuatro por Sudamericanos.

“Yo quería seguir los pasos de mi padre, que era agricultor”, relata Roberto, que además cuando era más joven veía a su padre, Lenin, reparar tractores y anhelaba con convertirse en mecánico. Pero nada que ver, al fin y al cabo, porque estudiando y compitiendo de manera simultánea, logró recibirse de ingeniero agrónomo. “Mi papá me dijo que si quería correr carreras de autos tenía que estudiar”, dicho y hecho.

GRABADO EN LA MEMORIA. El recuerdo del premio LA GACETA en 2003, entregado por el presidente del directorio del diario, Alberto García Hamilton.  

Sánchez asegura no haber resignado (casi) nada para llegar al éxito. “La pasión te lleva a hacer cosas que sin ese fuego que te motiva no podrías”, expresa. Sánchez se hizo amigo de la gloria y con ella construyeron fuertes cimientos, abarrotados de sacrificio y esfuerzo. “Tuve que dejar de salir con amigos”, dice cuando se refiere a los sacrificios personales. También se casó con dietas necesarias para mantenerse en un estado físico óptimo.

Insistir, insistir

Nada le fue sencillo. Pasó miles de horas caminando, golpeando puertas en busca de sponsors. “El automovilismo es un deporte que requiere de mucho dinero; para el auto y para el equipo. Sin dinero no podés demostrar lo mucho o poco que sabés arriba de un auto”, reconoce. “Y para tener sponsors, tenés que ser exitoso; y para ser exitoso, tenés que tener sponsors. Entonces, no sabés qué va primero, si el huevo o la gallina, ja”, fue la reflexión del concepcionense que logró administrar sponsors y éxito y potenciarlo con su talento. De hecho, su habilidad arriba y fue del auto lo llevó a ser el primer piloto en llevar auto preparado íntegramente en Argentina a competir en Europa, por el Rally Mundial.

Dejar el volante

Al bajarse del auto, Sánchez armó su equipo para correr otra carrera, la política. También ganó. Hoy es intendente de Concepción, algo que le generó el alejamiento de algunos fans. “Cuando no tenía una definición política, tenía muchos fans, pero al haber tomado una posición muchos de esos fans dejaron de verme como deportista. Al estar yo en una ideología diferente a la de ellos, no te ven igual que antes”, lamenta.

Atareado por la política y sus obligaciones, Sánchez encuentra cierta paz en el gimnasio, en su bicicleta, en el teatro y, por supuesto, en su familia. “A mis hijos espero darles todas las herramientas necesarias para que sean buenas personas; para que estudien, se reciban y tengan sus familias. Ese es mi anhelo”, dice quien hoy ve en su hijo mayor, Gonzalo (13 años), el piloto que alguna vez fue él.

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Roberto Sánchez Loria
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