Apasionada de tiempo completo

Fue preparadora física en Newbery y es formadora de chicos en Huirapuca.

15 Ene 2018
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SIEMPRE ACTIVA. María no sólo trabajó con los jugadores del “Aviador”, sino que también se dedica a la formación física de chicos. En ese sentido, enseña en dos colegios y una escuela y está a cargo de un bloque de rugby infantil en Huirapuca.

Los conitos de entrenamiento debajo del brazo. Un silbato colgado en su cuello. Remera negra a pesar del calor. Así preparaba hasta el año pasado María Marta Gramajo (sólo con el primer nombre la llaman) la entrada en calor de los suplentes de Jorge Newbery, en los partidos que jugó el equipo aguilarense en la Liga Tucumana de Fútbol.

Ese es el trabajo de María, que hasta el año pasado fue preparadora física del plantel de primera del “Aviador”. Intensa, exigente y pasional. Muy pasional. Eso transmitía mientras realizaba su labor, al menos durante los partidos. En la semana se encargaba de que los jugadores lleguen de la mejor manera a los encuentros. La “Negra”, como la llaman los que la conocen, estudió el profesorado de Educación Física en el Instituto de Enseñanza Superior de Aguilares. Durante su carrera en esa institución combinó también su tarea como madre. El inicio de sus estudios lo haría con el embarazo de su hija mayor.

La mujer, de 36 años, realiza día tras día diferentes labores. Su vida está dedicada a su familia y al deporte, sus dos pasiones, las que no cambiaría por nada. “Enseño en dos colegios, uno en Alberdi, otro en Concepción y en una escuela rural de El Molino”, cuenta “MM”. Así la bautizaron los chicos de los establecimientos en los que enseña. Cosa de chicos.

También está ligada al mundo del rugby. “En Huirapuca de Concepción estoy a cargo de uno de los bloques de rugby infantil. En total hay 250 chicos. Pero en la semana con mi bloque estoy a cargo de entre 50 y 90 niños, que tienen entre 4 y 9 años. El objetivo de la preparación física de los niños, a diferencia de un plantel superior, es fundamentalmente que el chico se divierta y luego aprenda las destrezas básicas”, cuenta María.

Durante el verano no descansa de su profesión. “Soy muy feliz haciendo lo que más disfruto”, afirma sonriente. “Ahora estoy en escuelas deportivas de verano, donde ya llevo ocho años. De los asistentes se busca fundamentalmente que aprendan la natación”, explica y agrega que este año incursionará también en la disciplina del Coaching, que estudiará en San Miguel de Tucumán.

Su paso por Newbery fue la primera experiencia en el mundo futbolero. “Fue algo único, la primera vez que trabajé en un club de fútbol”, señala. El mérito está en la perseverancia y trabajo constante. Es casi nula la presencia femenina en un plantel de fútbol profesional, y mucho menos en la preparación física. Si buscamos algún ejemplo, aparece Sandra Rossi, médica especialista del plantel profesional de River Plate. En el exterior, Eva Carneiro cumplió la misma función en el Chelsea inglés. Esos son los casos más conocidos, pero ninguna de ellas trabaja directamente en la preparación física, como lo puede hacer María.

Su adaptación en el club fue rápida, gracias a un ida y vuelta fructífero. “Costó al principio porque es un proceso de adaptación tanto para los jugadores como para mí, pero soy una agradecida. Me sentí bien, disfruté el trabajo”, explica Gramajo contenta. “La gente me trató bien, la tribuna también”, agradece.

¿Cómo “profe” sos exigente?, le consulta LG Deportiva. “¡Que lo digan los demás, ja!”, exclama y sonríe con picardía. “Creo que al principio les costó a los jugadores. Quizás la visión de ellos con respecto a la mía era distinta. Me imagino que les fue difícil seguir los lineamientos de una mujer. Pero nos entendimos, aprendimos y nos adaptamos en el trabajo”, finaliza el comentario de su paso por “El Aviador”.

Pero… ¿quién está detrás de la fortaleza y las ganas de trabajar constantes de María? “La familia”, responde sin que le tiemble la voz. “Soy mamá de tres hijos que me hacen el aguante y les gusta que la mamá disfrute de lo que hace”, responde, como no podía ser de otra manera. “Mis hijos alientan y aportan, además dos son deportistas. María del Huerto tiene 18, María de la Paz 13 y Máximo 11. La del medio es fanática de todos los deportes, igual que Máximo, que según me dijo quiere hacer dos carreras: Educación Física y Derecho”, detalla orgullosa.

Luego cuenta que a la más grande no le gusta el deporte y que va a estudiar Ciencias Económicas. Pero eso no le importa, como sí el hecho de que en el futuro sean buenas personas y cumplan sus deseos. También agradece a los colegas de profesión. “Son fundamentales a la hora de perder los miedos y aceptar los desafíos”, añade.

A la “Negra” le gusta mucho salir a correr. “Estaba haciendo triatlón, me lesioné la rodilla y me voy recuperando de a poco para volver”, comenta entusiasmada. ¿Una curiosidad? “No me gusta ver televisión. Tengo un smart pero los chicos lo usan para la play”, comenta.

Mientras espera por una nueva oportunidad en el ambiente futbolero, María disfruta de su familia y su profesión, sus dos piedras basales. Y es feliz así, sin más ni menos.

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