A todos les gusta cantar “como si fueran” Abel Pintos

¿Quién no ha soñado con ser cantante? El taller de karaoke permite concretar ese anhelo

14 Ene 2018
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EL ABECÉ DEL CANTO. El “profe” Fiori entrena a los chicos en vocalización. la gaceta / foto de DIEGO ARAOZ

“Un gran problema de los adolescentes es que no abren la boca; no se los escucha”. Acicateados por el profesor Pablo Fiori, los cuatro jóvenes que durante la tarde del viernes luchan contra la timidez en el taller de canto y karaoke se van animando. Los rostros de Milagros, Diego, Gaby y Sofía, que hasta entonces mostraban cierta señal de aburrimiento, se iluminan cuando desde la pista de la compu asoma la letra de “La llave”, de Abel Pintos. “El tiempo viste un color azul...” invita a sumarse al canto. Empiezan tímidos, pero las voces se envalentonan cuando llega el estribillo. “Vas a verme llegar /y vas a oír mi canción: /Vas a entrar sin pedirme la llave./ La distancia y el tiempo no saben/ La falta que le haces a mi corazón”, entona el cuarteto. A esa altura, a todos se les ha encendido el rostro. Hasta parecen sorprendidos de lo bien que han sonado cantando juntos el hit de Pintos.

Aunque las palabras huelgan para explicar el misterio y la magia de la música, el profesor Fiori explica por qué es tan fuerte el enganche con el karaoke: “a la gente le gusta cantar; se desvive por cantar. Y lo bueno es que la tecnología viene ahora en nuestra ayuda. La llegada de internet ha masificado el acceso a la música, a las letras”.

“Todos podemos cantar”, continúa. Y añade que ese es el leit motiv del taller de canto y karaoke que los lunes y viernes (de 17 a 19.30) coordina en el EPAM, entre las actividades de verano de la Secretaría de Extensión de la UNT. “Cantar, y divertirnos. Porque estamos en vacaciones, y la idea es que los talleres sean un espacio de esparcimiento”, reflexiona.

La clase ha comenzado con la parte más “aburrida”: algunos conocimientos básicos de la técnica vocal. “Necesitamos más aire, insiste el profesor, y los insta a ejercitar la capacidad pulmonar. Primero fue respirar; después, vocalizar; y reconocer los matices. “Así como ustedes tienen pantalones azules, pero no todos son iguales, la voz también tiene matices. Y hay que aprender a trabajarlos. Así como hay matices en la pintura, en la música la fuerza del volumen se llama matiz”, apunta Fiori, que es profesor de Técnica Vocal en la Escuela de Música de la UNT. También han aprendido lo que es ser un intérprete de temas ajenos, y algunas generalidades sobre la tecnología del karaoke.

LA GACETA les pregunta por qué han buscado este taller; si alguno tiene una inclinación particular por la música. Coinciden en que les gusta cantar; pero nada más. Entre sus preferencias musicales conviven el reggaetón, Maluma, la música electrónica y Abel Pintos. A Sofía (16) hasta le gusta el tango. Y a Gaby (14) le gusta la música de películas. La de “Mujer bonita”, por ejemplo. “De todo. Depende del estado de ánimo”, opina Diego (15).

Cuando ya la clase casi está llegando a su fin, el profesor les deja la “tarea para la casa”. Para el lunes tendrán que haber buscado cuál es el tema que quieren aprender a interpretar como solistas. Milagros, Diego, Gaby y Sofía se miran entre sí, como diciendo; “¿cantar solos?”. “Sí”, les responde el profe. “Porque ese es el objetivo. Que se larguen solos”.

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