Elevado índice de muertes en la ruta 38

09 Ene 2018

La muerte circula por ella desde hace muchos años. Lo lamentable es que cada vez son más las víctimas. Se pensó que con la apertura de la nueva traza de la ruta nacional N° 38, los accidentes iban a disminuir en la vieja carretera, por ser más segura, sin embargo, ello no sucedió. Adelantarse a un camión en una ruta, confiando en la alta velocidad del propio vehículo, hacer caso omiso que a más de 90 km/h un vehículo se vuelve ingobernable, en caso del reventón de una cubierta o del cruce imprevisto de una persona, animal u otro vehículo, son algunas de la imprudencias que desembocan en tragedias.

En toda su extensión hay 182 grutas que dan testimonio de muerte. Motocicletas que llevan hasta cinco personas, camiones que sobrepasan vehículos y viceversa en sectores no permitidos, son una constante. A ello se suman en la época de zafra las rastras cañeras que se han convertido en sinónimo de desgracia. Las estadísticas señalan que alrededor de 7.000 vehículos circulan diariamente solo por la ex 38, y a estos se suman los transportes cañeros: carros tirados por camiones, tractores y por caballos.

Según un experto en cuestiones viales, el año pasado fallecieron 400 personas en la “ruta de la muerte”, mientras que se registraron 160 homicidios a nivel provincial, lo cual refleja el alto índice de siniestralidad de la carretera. Un médico del Hospital Miguel Belascuain, de Concepción, dijo que en los primeros seis meses de 2017 atendieron a 1.300 personas como consecuencia de episodios viales.

El primero de ellos indicó que la ley nacional N° 27.214, que data de 2015, establece la promoción de la educación vial en los centros educativos, iniciativa a la que Tucumán se adhirió en 2016, pero que nunca aplicó. “No hablamos de enseñar específicamente educación vial, sino que todos los profesores, sin especificar áreas, puedan brindar detalles del tema cada uno desde su puesto. Es la única manera de que esto se resuelva. Que los alumnos, desde temprano, tomen conciencia de los peligros de las rutas y de la conducción”, manifestó. El ministro de Educación coincidió con esa apreciación y adelantó que hay planes en marcha que se profundizarán este año.

Las rutas, las calles, los caminos en sí mismos no son peligrosos, lo son los conductores que violan las leyes, su imprudencia provoca los accidentes en un 95%, según las estadísticas. Ello significa que los controles deben incrementarse y las multas ser lo suficientemente onerosas para desalentar a los infractores, pero principalmente hay que profundizar la educación.

Si tres o más personas marchan -además sin casco- en una motocicleta, si tampoco circula por la derecha; si un automóvil intenta pasar a un camión en una cuesta o una curva, sabiendo que está prohibido y que corre riesgo su vida y la de los otros, estamos frente a situaciones que reflejan un analfabetismo vial alarmante. La autoridad es la principal responsable de estas y otras violaciones a las normas porque le ha extendido a un individuo el carnet de manejo sin que este haya incorporado todo el conocimiento necesario para subirse a un vehículo a través de un curso con exámenes eliminatorios.

Si no se pone todo el esfuerzo en combatir las causas de los siniestros viales, los índices seguirán siendo elevados y significará tal vez que a la autoridad poco le interesa preservar la vida de sus comprovincianos.

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