Reciclar la basura para darle utilidad

05 Ene 2018

Está esparcida en una buena parte del planeta, pero parece hacer elegido a Tucumán como morada permanente o una de sus principales capitales. La basura nos acompaña desde hace mucho tiempo, tanto que su presencia cotidiana pareciera no sorprendernos y las autoridades la ven, al parecer, como un fenómeno natural. Muchas naciones y ciudades han encontrado la manera de hacer útil y que reditúe incluso beneficios económicos, reciclándola para producir energía, como sucede con Noruega que aprovecha para tal fin el 96% de los residuos. En Buenos Aires, se recicla el 35% de las 6.000 toneladas diarias de basura. También pueden reciclarse el vidrio, el cartón, el papel, el plástico, los residuos orgánicos, la madera, entre otros desechos.

Una biotecnóloga especialista en gestión ambiental dijo en un artículo del Anuario de LA GACETA que el Estado se tiene que dar cuenta de que la basura no es un problema, es un negocio. En su opinión, se necesita una política de Estado provincial de difusión y de concientización. “Hay gente capacitada y proyectos, pero, como todavía no existe la decisión política, están con las manos atadas. El circuito necesario, aunque quizás sea desprolijo, ya fue armado: hay ecopuntos (de separación), hay una aplicación y están los camiones”, afirmó. Agregó que se debería incorporar a los carreros y cartoneros para que vivieran dignamente de su tarea y que el Concejo Deliberante debería revisar el contrato con la empresa 9 de Julio para que hiciera una tarea diferenciada.

Se recogen alrededor de 900 toneladas diarias de desechos de los municipios de Alderetes, Banda del Río Salí, Las Talitas, la capital, Tafí Viejo y Yerba Buena, y de un puñado de comunas adheridas. Sólo el 5% de la basura se separa y esos residuos pueden ser reutilizados. El resto, se almacena en celdas impermeables y, mediante el sistema de relleno sanitario, se trata y ahí queda.

Tucumán está aún bastante lejos de transformar la basura en algo útil. De acuerdo con un directivo de una empresa que se ocupa de esa tarea, solamente se recicla un 5% del total (vidrio, plástico, cartón, papel) porque no hay una política sobre esta materia. Tampoco se ha logrado imponer la separación de residuos en orgánicos e inorgánicos. La Municipalidad capitalina comenzó a instalar en julio de 2016 contenedores para plástico, vidrio y papel en el cuadrante formado por las cuatro avenidas. Lo curioso es que cuando el camión recolector vierte el contenido de los tres recipientes, mezcla los residuos que previamente se han separado.

En tantos años, el Estado ha sido hasta ahora incapaz de erradicar esta costumbre perniciosa de los tucumanos. No ha avanzado en la instalación de plantas de reciclaje de residuos en gran escala que podría proporcionar ingresos económicos al Estado, como tampoco en la educación. Si desde jardín de infantes hasta la universidad se inculcara la instrucción cívica, si se alfabetizara a los adultos en las zonas marginales; si existiese una patrulla comunitaria que trabajara a diario con los vecinos en la concientización de esta y otras transgresiones, seguramente se hubiese avanzado en cuidar el medio ambiente y en mejorar la calidad de vida. Una vez al mes, la clase dirigente podría dar el ejemplo limpiando las plazas o los parques.

La higiene urbana comienza siempre con el ciudadano. Si lo educamos daremos paso importante en la calidad de vida de la sociedad.

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