Fujimori, indultado y libre, puede regresar a la política

Opositores afirman que el presidente Kuczynski negoció el perdón para no ser destituido. Los votos del Kenji (hijo del ex mandatario) y de ocho diputados de su partido fueron claves para evitar la caída del jefe de Estado

26 Dic 2017

LIMA, Perú.- Alberto Fujimori, el hombre que apareció de la nada en 1990 para ser gran protagonista de la historia del Perú, añadió un capítulo en su extraña carrera, al ser indultado cuando aún le faltaba cumplir 15 de 25 años de condena como autor mediato de 25 asesinatos y dos secuestros.

“Con libertad hay mejor Navidad”, dijo Fujimori en su primer video después de que el presidente Pedro Kuczynski anunciara el indulto por “razones humanitarias” derivadas de su estado de salud.

Los expertos no dudan de que el ex mandatario -que nunca dejó de hacer política desde la cárcel y cuyo Gobierno de 10 años (1990-2000) mezcló corrupción y atropellos a la ley con éxitos en el ordenamiento del país- volverá a la arena política, como jugador o como “manager”.

Cuando se presentó a las presidenciales de 1990, Fujimori -ingeniero agronómo hijo de japoneses-era rector de la universidad pública limeña, de perfil técnico y nula actividad política. Dos semanas antes de las elecciones, el líder de Cambio 90, nuevo partido populista basado en grupos evangélicos -a los que luego desechó- y que prometía “honradez, tecnología y trabajo”, estaba quinto, con 1%.

En la mayor sorpresa en la historia electoral peruana, pasó al balotaje y derrotó al candidato de la derecha, Mario Vargas Llosa, sin más propuesta que el rechazo a la reforma económica liberal.

Ganó con apoyo del saliente Gobierno de Alan García y de la izquierda. Luego, atrapado entre la violencia terrorista y la hiperinflación, aplicó el “shock” que le criticó a Vargas Llosa, se alió con los militares y derramó autoritarismo.

Veinte meses jugó bajo reglas democráticas. Después dio un “autogolpe”. De la mano de su asesor Vladimiro Montesinos, gobernó con mano dura hasta que la corrupción lo hizo caer en 2000.

El presidente indultó a Fujimori por supuestos problemas de salud, pero en la población está instalada la idea de que es un negocio con el congresista Kenji Fujimori, hijo del ex reo, quien el jueves salvó a Kuczynski de que lo destituyera el Congreso. Kenji y nueve de los 70 parlamentarios de su partido derechista radical Fuerza Popular se negaron a apoyar la destitución. Esa postura fue decisiva, pues faltaron ocho votos para que Kuczynski fuera sacado por “incapacidad moral” derivada de vínculos no declarados con la constructora brasileña Odebrecht.

Asociaciones como el Instituto de Defensa Legal anunciaron que llevarán el caso a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), anunció el abogado de la ONG, Carlos Rivera. “Planteamos una línea de acción legal porque (el indulto) defrauda la esperanza de los familiares (de las 25 víctimas de los crímenes por los que Fujimori pagaba condena)”, dijo.

El jurista, que representa a las 25 víctimas, dijo que lo ocurrido es “un acto de traición por parte de un presidente, que hoy podría no estar en el cargo y está haciendo una moneda de cambio con una atribución constitucional”.

Los adversarios del indulto a Fujimori sostienen que no se puede aplicar por tratarse de delitos de lesa humanidad, pero desde la otra orilla expertos sostienen que según la Constitución el jefe de Estado no tiene límites para entregar las gracias.

En opinión de Rivera, la CIDH tiene capacidad de revertir el indulto, lo que podría verse en el próximo período de sesiones del tribunal, que se celebrará del 28 de enero al 9 de febrero. (DPA)

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