El presunto estafador recapturado explicó cómo escapó de la ex Brigada: “me abrieron la puerta para que salga”

José Alejandro Rodríguez declaró que lo ayudaron policías porque su vida estaba en peligro. Lo detuvieron en Villa Mariano Moreno, luego de una persecución con tiroteo.

24 Dic 2017
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ALTA GAMA. Rodríguez declaró que huyó de los policías de civil en su Mini Cooper, creyendo que lo estaban por asaltar. Afirmó que nunca disparó.

Declaró por partida doble y en ambos casos intentó despegarse de los hechos que se le imputan. La escandalosa fuga que protagonizó desde la ex Brigada, a fines de septiembre pasado, por un lado; y la persecución y tiroteo que terminó con su captura el jueves último, en Villa Mariano Moreno, por otro, fueron los ejes sobre los que giraron las testimoniales que el presunto estafador José Alejandro Rodríguez, de 39 años, realizó en los Tribunales Penales de avenida Sarmiento al 400.

Primero lo hizo en la Fiscalía X, actualmente subrogada por Carmen Reuter, que interviene en el caso por estar de turno. Allí, Rodríguez respondió por las acusaciones en su contra de “atentado y resistencia a la autoridad agravada por uso de arma de fuego”. Luego, expuso en la Fiscalía IV, a cargo de Diego López Ávila, donde dio su versión sobre la fuga. El fiscal cree que el preso habría contado con la complicidad de algunos de los policías que estaban de guardia.

El sábado 30 de septiembre último, Rodríguez, que estaba detenido por estafa y esperaba ser trasladado a San Juan para responder por otras causas, se escapó misteriosamente de la Alcaidía del edificio policial de calle Junín al 800. La fuga derivó en un escándalo, ya que en esos momentos había tres uniformados custodiando a los más de 50 presos encerrados en los calabozos.

La pareja del evadido de la ex Brigada intentó escapar con un hijo

Después de su captura, luego de permanecer casi tres meses prófugo, Rodríguez aseguró que escapó porque su vida estaba en peligro en las celdas de la Alcaidía. Según su versión, los internos le hacían la vida imposible y constantemente le pedían dinero, hasta que no tuvo más efectivo, y entonces lo golpearon y le dijeron que de ese fin de semana no pasaba, porque lo iban a matar.

“Aquella noche, efectivos policiales, a los fines de proteger mi vida e integridad física, me dijeron que me vaya y me abrieron la puerta. Yo les manifesté que me trasladen, pero que no me escaparía”, habría declarado Rodríguez, de acuerdo a su abogado, José Molina.

Según el letrado, Rodríguez: “encontrándose entre la espada y la pared, se fue, a sabiendas que estaba mal pero también con pleno conocimiento de que si se quedaba, lo mataban. Su situación era de sumo riesgo y realmente no tenía opciones. Era cuestión de vida o muerte”.

Tras la fuga, uno de los policías que custodiaba el arresto declaró que se encontraba durmiendo en el momento en que el preso se habría escapado; y que sus compañeros nunca pudieron explicar qué es lo que había ocurrido. Los mismos jefes de Investigaciones, le manifestaron sus sospechas al fiscal López Ávila de que el detenido podría haber recibido colaboración para fugarse.

Luego, se descubrió que el móvil policial en el que huyó Rodríguez salió de la base (aunque nunca quedó registrada su partida) y que se detuvo en la casa de su ex mujer (también uniformada) y en la de su actual pareja.

Respecto a su captura, Rodríguez habría señalado que fue interceptado por dos vehículos particulares y que huyó creyendo que iban a asaltarlo. Agregó que nunca disparó y que fueron los policías quienes le efectuaron al menos 15 impactos. “Querían matarlo”, manifestó su abogado, pese a que el vehículos de los policías tenía varios impactos de bala.

Los investigadores señalaron que tenían información de que Rodríguez había regresado a la Provincia y que se entraba en casa de su familia. El dato indicaba que se movilizaba en un Mini Coopere blanco. Pero cuando intentaron detenerlo, escapó y les disparó. El detenido ya está alojado en Villa Urquiza.

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Diego López Ávila
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