Tras el cuarto llamado, juró Aranda y sesionaron los ediles de Yerba Buena

Inédita medida de cinco concejales en el recinto

22 Dic 2017
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EN SU BANCA. El radical Aranda juró como edil luego de esperar un año.

En la cuarta convocatoria a sesión extraordinaria firmada por el intendente Mariano Campero en menos de 48 horas, cinco concejales de Yerba Buena dijeron basta y obviaron la ausencia de los restantes cuatro ediles de la oposición. Así, poco después de las 18, arrancaron un debate presidido por el edil de mayor edad, pasaron a un cuarto intermedio y, luego de unos minutos, le tomaron juramento a Rodolfo Aranda, el radical que esperaba poder asumir desde hace más de un año en la banca.

En un hecho inédito, los peronistas Héctor Aguirre y Walter Aráoz, y los camperistas Javier Jantus, Marcelo Rojas y José Macome decidieron no esperar más a los opositores Benjamín Zelaya, Lucas Cerúsico, Maximiliano García y Pedro Albornoz Piossek.

Sin mayoría, esta alianza entre dos peronistas y tres oficialistas consideró que la falta a cuatro sesiones de sus pares los autorizaba a sesionar en minoría. Fue entonces cuando decidieron arrancar con una , apoyándose en los artículos 20 y 21 de la Ley Orgánica de Municipalidades (5.529). “El Concejo con el voto de las dos terceras (2/3) partes de la totalidad de sus miembros, podrá corregir con llamamiento de orden, multas y exclusión de sus sesiones a cualquiera de sus integrantes por inconducta en el ejercicio de sus funciones o por inasistencias reiteradas. Igualmente podrá removerlos por inhabilidad física o moral sobrevinientes a su incorporación”, sostiene la primera norma. “El Concejo, o la minoría en su caso, podrá compeler a los inasistentes por medio de la fuerza pública o por multas que fijará el Reglamento respectivo. Asimismo, podrá declarar cesante a aquellos concejales que injustificadamente no concurran a cuatro reuniones consecutivas”, amplía la segunda, que es en la que se apoyaron los cinco ediles presentes en el recinto.

De esta manera, dieron por finalizadas las gestiones de las autoridades electas en 2016, y cuyo mandato anual había finalizado el 28 de noviembre pasado. Este quinteto asegura que los mandatos de Zelaya (presidente), de Cerúsico y de Aguirre (vicepresidentes) habían caducado. Los díscolos, en tanto, rechazaron las últimas convocatorias con el argumento de que el Concejo se encuentra en receso y que sigue vigente el mandato del radical Zelaya. Según este sector, las normas disponen que dentro de los 10 días anteriores a la caducidad anual de la mesa de conducción se debe convocar a elección. De lo contrario, afirman, los mandatos se extienden.

“Sabían que perdían la presidencia y por eso no vinieron”, lanzó Rojas en la sesión vespertina.

Aranda, luego de prestar juramento, anunció que había denunciado penalmente a Zelaya, por presunto abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes y usurpación de títulos y honores. “Con la democracia no se jode”, bramó el radical, también denunciado por sus pares de la oposición ante la Justicia por el supuesto cobro indebido de tributos durante su paso por el gabinete del intendente Campero.

“El objetivo es que el Concejo vuelva a la legalidad y a sus carriles normales. esto no es una escribanía del Departamento Ejecutivo”, amplió Jantus.

Rojas y Macome solicitaron que se apliquen sanciones pecuniarias a los ausentes. El reglamento interno señala que después de tres ausencias consecutivas o no a ese concejal, “no se le abonará la retribución correspondiente…” (artículo 17, ordenanza 1649).

El peronista, Aráoz, en tanto, dijo que el grupo liderado por el legislador radical Ariel García utiliza a los cuatro concejales para desestabilizar porque lo que quiere es que se intervenga el municipio.

“No vamos a defraudar al vecino”, aclaró Rojas en medio de las alocuciones. Finalmente, los seis ediles presentes se abocaron al tratamiento del resto del orden del día dispuesto por Campero en su decreto de convocatoria.

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Mariano Campero
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