El Cadillal: el desafío de convertirlo en un gran lugar

A dos semanas de arrancar la temporada de verano, los comerciantes y los visitantes frecuentes del dique piden obras, limpieza y, sobre todo, controles para que deje de ser un lugar de excesos que espantan a los turistas y le restan calidad. Mejoras en la zona del anfiteatro

18 Dic 2017

Un paisaje único, a apenas 20 minutos de la ciudad. Un lago enorme, rodeado de montañas, ideal para hacer deportes náuticos, para la pesca, o simplemente sentarse a contemplar. Hay atardeceres ideales para escuchar música disfrutando de una merienda, y noches estrelladas para cenar mirando el agua. Hay senderos para hacer caminatas y vivir aventuras. Así, y todo, hay quienes rechazan ir a El Cadillal.

“La verdad, es un lugar hermoso, pero los fines de semana con buen clima y calor es imposible venir, por la cantidad de gente y el descontrol. Por eso aprovechamos cuando está fresco y lo visitamos”, comenta María Montivero, que ayer se había instalado a tomar unos mates en el anfiteatro de El Cadillal junto a su marido, Gerardo Gerván. “Está lindo, falta un poco de limpieza y otros detalles; esperemos que para el verano ya esté mejor”, dijo la mujer.

Faltan dos semanas para que arranque la temporada fuerte en El Cadillal. Como María, los empresarios de la zona también sostienen que falta limpieza, mejoras en los lugares públicos y, sobre todo, orden y controles. Porque cuando empiece enero, de lunes a lunes las orillas del lago estarán plagadas de vehículos que parecieran competir por los decibeles de la música. Es un cuadro ensordecedor que aleja turistas y también tucumanos.

“A mí me gusta venir en la moto, sentarme a mirar el agua, estar en paz. Pero cuando están todos esos autos con la música es imposible”, dice Paola Tapia, que ayer aprovecho la tarde fresca para merendar en El Cadillal con su grupo de amigos en la zona del embarcadero. Es el sector preferido por los autos con parlantes de dinamita. “Está muy descuidado El Cadillal. Es una pena que a esta altura no esté arreglado para que atraiga turismo”, agregó Enzo Atencia.

EN OBRA. Mabel Mendoza, junto a otras dos compañeras y sus maridos como colaboradores, cava los cimientos del nuevo paseo de artesanos. LA GACETA / FOTOS DE ANALÍA JARAMILLO

Música que espanta

En el bar La Isla, uno de los históricos de El Cadillal también en la zona del embarcadero, se están preparando para la temporada, aunque apuntan a convertirse en una opción para todo el año. “Estamos por hacer algunas mejoras: cambiar el piso, arreglar los baños, también vamos a techar el área de las mesas que están al aire libre, porque el sol es muy fuerte. Ya hemos visto que cuando se hacen mejoras, cuando se invierte, la gente viene y el público cambia”, comentó Alicia Cáceres, propietaria del bar.

“Más allá de lo que uno pueda invertir y mejorar, si acá no se controla el tema de la música y de la gente que viene a emborracharse, es imposible atraer público. Ahora no dejan entrar al embarcadero con música, eso está bueno, pero se instalan en el planchón (detrás del bar) o estacionan en cualquier lado y lo mismo se pone insoportable. Lo que se necesita es una ordenanza que regule ese tema y que con eso la policía pueda accionar”, propone.

CAÓTICO. La zona del anfiteatro y la aerosilla necesita un ordenamiento y controles para evitar el caos del estacionamiento y de los ambulantes.

Feria de artesanos

Mientras en el sector del embarcadero los merenderos se convierten en escombros y se mezclan con la basura, en la zona que se aproxima al anfiteatro hay nuevos merenderos, recién construidos. También hay un grupo de mujeres excavando ellas mismas los cimientos para levantar un paseo de artesanos que funciona hace más de un año y medio, y que ahora tendrá una infraestructura más solida y atractiva.

“Lagoferiantes” se llama el paseo, una de las nuevas promesas de la temporada. Es una feria independiente, motorizada con ayuda de Desarrollo Social y en un espacio cedido por Vialidad provincial. “Estamos a full. Queremos comenzar la temporada con la feria lista y con un mirador que también vamos a construir nosotras. Más adelante pondremos un patio de comidas”, contó Mabel Mendoza, una de las artesanas.

Frente a ese paseo está la aerosilla en cuyo predio se están armando tres locales comerciales donde se venderán productos regionales, comidas y recuerdos para los turistas. Mario Conti, el empresario que explota las aerosillas, es el responsable de la construcción de esos locales. “Es importante que se ordene un poco el tema del estacionamiento, porque es muy caótico, la gente estaciona en cualquier parte. También hace falta más iluminación y limpieza, es una falla de larga data el tema de la limpieza”, enumeró Conti y adelantó que este verano volverán los paseos en el catamarán Arquímedes. “Lo hemos mejorado, lo alivianamos y ahora entra mucha más gente. La base de operaciones, calculamos, que será en la zona del anfiteatro, pero hemos pedido a Turismo que nos ayude con la limpieza de la costa, que se llena de piedras cuando baja el agua. Muchas cosas nuevas no hay, pero hay expectativas”, resumió el empresario.

DESTROZOS. En la zona del embarcadero quedan pocos merenderos en pie, porque han sido evidentemente vandalizados. Por eso, los comerciantes y empresarios piden más control, no sólo los fines de semana. 

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