Nuevas bicis para seguir ganando la calle

Unas son de ruedas chicas y plegables, otras tienen motor y van apareciendo modelos combinados con patinetas y monopatines

17 Dic 2017

Viernes, 10.45. En Chacabuco primera cuadra un ciclista deja su estela zigzagueante ante una larga fila de conductores que llevan más de siete minutos estancados por el tránsito. Lo miran pasar con sorpresa y ¿por qué no? con cierta envidia. El conductor sobre dos ruedas no muestra signos de agotamiento. Pasa con cara de relajación. Y ni siquiera pedalea. Montado en su bicicleta eléctrica sortea fácilmente el embotellamiento y sale airoso de uno de los males modernos tucumanos: la pérdida de tiempo en los embotellamientos.

Cualquiera se habrá cruzado con algún conductor de bicis eléctricas. Pero no es fácil identificarlos. No hacen ruido. El motor pasa inadvertido, montado en la rueda. Dentro de un bolsito incorporado a la estructura del rodado hay una batería. “Una vez que las probás te das cuenta de que es la movilidad del futuro”, dice Gerardo Wechow (40), protagonista de la escena en la Chacabuco. Miguel Alfredo Roda, de 55 años, agrega que esta bici le cambió la vida. “Soy cardíaco. Quería hacer algo para mí, pero estaba un poco limitado. Ahora voy por todos lados”, explica el gerente de una empresa.

La bici eléctrica se suma a la lista de opciones que de a poco van apareciendo en la ciudad: la bicimoto, el monopatín eléctrico, el longboard y, claro, las bicis clásicas.

A diferencia de los medios de transporte tradicionales, permiten viajar a muy bajo costo, son poco contaminantes y, en algunos casos, aportan en contra del sedentarismo y mejoran la calidad de vida de los usuarios. Empiezan a multiplicarse en la ciudad los hombres de traje trepados a una pequeña bicicleta plegable y las mujeres que llevan los tacos altos en un bolsito y se los ponen apenas se bajan de su playera, antes de entrar a trabajar.

Fabiana Bestani, de una reconocida bicicletería tucumana, cuenta que en los últimos meses han aumentado las consultas sobre estos dos modelos. “Las plegables son buscadas más por profesionales que desean ir a oficinas o estudios en bici, para liberarse de las complicaciones que provoca desplazarse en auto en nuestra ciudad. También los estudiantes universitarios apuntan a la plegable. Las playeras, en cambio, son de mayor interés en las mujeres adultas que desean hacer algo en movimiento. Quieren algo tranqui, para ir a dar una vuelta al parque o hacer compras por el barrio”, especifica.

Santiago Ansardi comercializa en Tucumán las famosas E-Mov, las bicis eléctricas que se hicieron conocidas después de estar en Tecnópolis. Diseñadas por jóvenes platenses, estos rodados vienen con baterías de litio y motores eléctricos de 350 y 3000 watts, que se cargan en seis horas y tienen una autonomía de entre 30 y 50 kilómetros. El costo arranca en los $ 30.000 (financiado). Se desplazan a 32 km/h y algunas, más sofisticadas, llegan a los 60 km/h. Cuenta Ansardi que, si bien día a día se incrementan las consultas, los tucumanos tienen desconfianza: “los paraliza el miedo a la inseguridad o a sufrir un accidente porque aquí se respeta poco al ciclista. Yo aposté a esto porque creo que es el futuro, aunque nos falta mucho como sociedad”. “Me compré una para mí y, la verdad, la disfruto un montón. Con las distancias tucumanas, la autonomía que tiene la batería es perfecta. Se carga igual que un celular”, destaca, no sin antes reclamar que Tucumán debe tener más bicisendas.

Roda y Werchow, que se declaran fanáticos de la bici eléctrica, resaltan que lo bueno de este medio de movilidad es que se lo puede usar como bici tradicional y, cuando está agotado, se ayuda con el motor. “Para mí, es un asistente de pedaleo, nada más”, dice Roda.

Para no llegar transpirado al trabajo vale prender el motor de ida y a la vuelta pedalear, detalla Ansardi. Y sigue hablando de los beneficios: “no pagan patente ni seguro, ni tenés que tener carnet de manejo”. Aunque esto es cierto, ciudades como Buenos Aires ya adecuaron las ordenanzas para regular el uso estos medios de movilidad.

Werchow, que por ahora circula en un rodado eléctrico prestado, se puso a investigar y descubrió que podía convertir su bicicleta común en eléctrica. “Le saqué el cuadro y lo mandé por correo a una empresa que lo hace en Buenos Aires, por una suma de $15.000. Ellos le ponen el motor, que va en el cuadro, y te envían todo de vuelta, junto con la batería, los cables y los componentes para manejarlos, que se colocan fácilmente en el manubrio”, detalla.

“No me subí más a un auto. Me encanta la bici, me pone de buen humor”, relata Gerardo, que a diario recorre unas 20 cuadras desde su casa al trabajo en el centro, el Buró Coworking. “Es amigable con el ambiente y es económica porque no gasta combustible”, añade.

Martín Palau (28) sigue prefiriendo la bici común, aunque por comodidad en los últimos meses se compró una plegable. Harto de las demoras en taxis y esperas desde que baja del colectivo hasta su trabajo, se lleva el rodado al hombro para cubrir el trayecto de 18 cuadras.

Los precios de estas bicis rondan los $10.000, según explica Alejandro Bulacio, de un local céntrico. De inmediato demuestra que bastan dos simples movimientos para que en pocos minutos una bici se achique a la mitad de su tamaño. Hay varios modelos, pero los más pedidos son el clásico y el que tiene una sillita para llevar acompañante.

Pensar en el ciclista es tan importante como hacer ciclovías

Hay estrategias y tácticas para hacer que una ciudad sea amigable con los modos alternativos de movilidad, que no sean los contaminantes autos particulares o los transportes colectivos. Pero para lograrlo habrá que generar cambios culturales de la sociedad en su conjunto, más allá de las adecuaciones legales, según se desprende de las opiniones de dos referentes de los prestarios de bicicletas que hay en Tucumán.

Gerardo Werchow alerta sobre lo mucho que falta como sociedad para darle al ciclista el lugar que le corresponde: ser uno más del tránsito. “La ley de Tránsito está hecha para el que anda en auto. Hoy el peor enemigo del ciclista es el que abre la puerta de su vehículo sin mirar. Y las normas nos dicen que los ciclistas debemos ir por la derecha. Estamos hablando de cosas básicas; hay que visibilizar a los que van en bici. Hasta que eso ocurra seguiré yendo por el medio de la calle”, expresa. En ese sentido toma distancia de la idea mágica de que crear ciclovías es la solución: “no lo será si no educamos a todos sobre la importancia del ciclista”.

Fabiana Bestani está segura de que la bici es el transporte del futuro dentro de las ciudades, aunque reconoce que su optimismo encierra una expresión de deseo.

“El tránsito y la falta de estacionamientos para las bicis en la capital no contribuyen con su desarrollo. Hay que trabajar mucho para conseguir avances, desde lo privado y desde lo público. El prestario nos muestra cómo la gente sí quiere usar las bicis, porque cada vez vienen más a llevar rodados para trámites o simplemente para dar una vuelta con amigos, porque te da bienestar físico y psíquico, mejora tu salud, llegás a trabajar con una sonrisa, no contamina, no es ruidosa, cuida el ambiente y es económica, aspecto a considerar con el aumento del combustible y del transporte”, enumera entusiasta.

A su criterio, ni siquiera el tórrido clima tucumano conspira en forma determinante contra esta forma de traslado: “se puede llevar una mochilita y cambiarse de ropa al llegar al trabajo”.

Bestani reclama la instauración de ciclovías en determinadas arterias, dejando de lado la circulación de colectivos en la primera etapa. “Hay proyectos presentandos por gente que ya desde hace varios años viene trabajando en este tema. La Municipalidad podría intentar elegir algunas calles dentro de las cuatro avenidas, siguiendo una lógica por supuesto, en las que se puedan ir delimitando los espacios para la circulación del ciclista”, sostiene.


VIDA URBANA
 
El prestario se 
tecnifica y agranda
El prestario de bicicletas, que actualmente funciona en tres locales (El Árbol de Galeano, la bicicletería Giant y Buró Coworking), tiene cada vez más usuarios. Es un servicio gratuito cuyo objetivo es alentar el uso de este medio de movilidad. Con su DNI, cualquier persona puede tomar prestada una bici tradicional por unas horas, con la obligación de devolverla. El emprendimiento solidario sumará ahora bicicletas eléctricas, pero con la diferencia es que estas se alquilarán a $60 la primera hora y luego a $30 cada hora siguiente. Lo recaudado servirá para cubrir los costos que insume el mantenimiento de todas las bicis del prestario. Fernando Ríos (creador de la iniciativa) adelantó que esta semana se abrirá un nuevo punto para prestar bicis en la plazoleta Mitre y que en 2018 procurarán poner en marcha una suerte de centros de trasbordos: quienes lleguen en sus vehículos hasta el perímetro de las cuatro avenidas podrán dejarlos allí e ingresar al centro en bici.
 
fenómeno 
Las bicicletas eléctricas, conocidas como e-bikes, son un fenómeno que aspira a darle la vuelta al transporte urbano y que ya es una realidad asentada en países como Alemania, donde se vendieron más de 500.000 el año pasado, o en Holanda, donde se venden 16 rodados por cada 100.000 habitantes. En España las ventas se duplicaron en el último año. Según los creadores de la Emov, en la Argentina hay unos 20.000 usuarios que andan en su bici eléctrica por las ciudades.
opciones
Aparte de las bicicletas eléctricas, hay otras alternativas ecológicas en auge.
- Monopatín con motor: hay versiones con motores eléctricos y a explosión con combustible fósil (no ecológico); se desplazan a una velocidad de 25 km/h y son muy fáciles y cómodos de transportar. El precio oscila entre los $ 8.000 y los $ 15.000 en Mercado Libre.
- Patineta eléctrica: esta tabla con dos ruedas parece desafiar la ley de la gravedad. Se conduce sin manubrio, sólo inclinando el tronco y gira al doblar la cadera, movimientos que recogen y procesan dos sensores instalados en su superficie. El precio arranca en los $ 6.000, y puede alcanzar una velocidad de hasta 20 km/h.
- Segway: esta tabla horizontal con dos ruedas paralelas y un largo manubrio a modo de volante que permite orientar el rumbo nació como el invento que transformaría la circulación en el mundo; no ocurrió, pero es cada vez más utilizado como transporte urbano y son habituales en las rutas turísticas europeas. Para acelerar o frenar basta con balancearse hacia delante o hacia atrás. Es el medio más caro de este estilo: el más barato ronda los 1.000 euros, y de ahí existe una amplia gama hasta los 6.000 euros. 

> El prestario se tecnifica y agranda
El prestario de bicicletas, que actualmente funciona en tres locales (El Árbol de Galeano, la bicicletería Giant y Buró Coworking), tiene cada vez más usuarios. Es un servicio gratuito cuyo objetivo es alentar el uso de este medio de movilidad. Con su DNI, cualquier persona puede tomar prestada una bici tradicional por unas horas, con la obligación de devolverla. El emprendimiento solidario sumará ahora bicicletas eléctricas, pero con la diferencia es que estas se alquilarán a $60 la primera hora y luego a $30 cada hora siguiente. Lo recaudado servirá para cubrir los costos que insume el mantenimiento de todas las bicis del prestario. Fernando Ríos (creador de la iniciativa) adelantó que esta semana se abrirá un nuevo punto para prestar bicis en la plazoleta Mitre y que en 2018 procurarán poner en marcha una suerte de centros de trasbordos: quienes lleguen en sus vehículos hasta el perímetro de las cuatro avenidas podrán dejarlos allí e ingresar al centro en bici.

> Fenómeno 
Las bicicletas eléctricas, conocidas como e-bikes, son un fenómeno que aspira a darle la vuelta al transporte urbano y que ya es una realidad asentada en países como Alemania, donde se vendieron más de 500.000 el año pasado, o en Holanda, donde se venden 16 rodados por cada 100.000 habitantes. En España las ventas se duplicaron en el último año. Según los creadores de la Emov, en la Argentina hay unos 20.000 usuarios que andan en su bici eléctrica por las ciudades.


> Opciones
Aparte de las bicicletas eléctricas, hay otras alternativas ecológicas en auge.



- Monopatín con motor: hay versiones con motores eléctricos y a explosión con combustible fósil (no ecológico); se desplazan a una velocidad de 25 km/h y son muy fáciles y cómodos de transportar. El precio oscila entre los $ 8.000 y los $ 15.000 en Mercado Libre.

- Patineta eléctrica: esta tabla con dos ruedas parece desafiar la ley de la gravedad. Se conduce sin manubrio, sólo inclinando el tronco y gira al doblar la cadera, movimientos que recogen y procesan dos sensores instalados en su superficie. El precio arranca en los $ 6.000, y puede alcanzar una velocidad de hasta 20 km/h.

- Segway: esta tabla horizontal con dos ruedas paralelas y un largo manubrio a modo de volante que permite orientar el rumbo nació como el invento que transformaría la circulación en el mundo; no ocurrió, pero es cada vez más utilizado como transporte urbano y son habituales en las rutas turísticas europeas. Para acelerar o frenar basta con balancearse hacia delante o hacia atrás. Es el medio más caro de este estilo: el más barato ronda los 1.000 euros, y de ahí existe una amplia gama hasta los 6.000 euros. 

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