El viaje del Papa a Myanmar, un problema logístico y político

El país de mayoría budista fue acusado de perseguir a una minoría

27 Nov 2017
1

VISITA. El Papa partió ayer con destino a Myanmar y Bangladesh. reuters

CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Francisco tiene fama de que le gusta hacer viajes complicados y fuera de lo común, pero la visita a Myanmar y Bangladesh es un quebradero de cabeza para el Vaticano, logística y políticamente. “Más que un viaje es una aventura”, dijo el portavoz del papa, Greg Burke.

La crisis de la perseguida minoría musulmana rohingya en un país de mayoría budista, pesa en esta visita, que comenzó ayer, con el viaje a Myanmar y concluirá el 2 de diciembre en Bangladesh.

Aunque ambos países acordaron la repatriación de los refugiados que están en Bangladesh, no está claro lo que ocurrirá si los rohingya no quieren volver a Myanmar, el lugar del que huyeron por la violencia. Además, está en duda si Myanmar volverá a acoger a las personas a las que niega la nacionalidad desde hace décadas.

El Ejército birmano inició a fines de agosto una “operación de desalojo” en el estado de Rajine, después de que una milicia rohingya atacara puestos de las fuerzas de seguridad. Esto provocó la huida de cientos de miles de rohingya al vecino Bangladesh, de mayoría musulmana, donde viven en pésimas condiciones.

Los refugiados rohingya cuentan que soldados birmanos quemaron pueblos enteros, perpetraron ejecuciones, asesinaron a niños y violaron a mujeres. Las Naciones Unidas calificaron la expulsión como ejemplo clásico de limpieza étnica.

El viaje estaba planeado antes de que estallara el conflicto, y ahora todos esperan que Francisco se pronuncie sobre la crisis, pero hay dudas acerca de cómo lo hará.

La Iglesia local le aconsejó que evite usar la palabra “rohingya” porque Myanmar los considera inmigrantes ilegales y se refiere a ellos como “bengalíes”, sugiriendo que proceden de Bangladesh.

La reunión de Francisco con la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi también se espera con curiosidad. La líder birmana ha sido criticada internacionalmente por la crisis de los rohingya. Se la acusa de haber concedido libertad de actuación al Ejército.

Algunos expertos consideran que solo el jefe de las fuerzas armadas, Min Aung Hlaing, podría parar la violencia contra los rohingya. Por eso, a última hora se concertó un encuentro entre el papa y el jefe militar. (DPA)

Comentarios