“‘Mala junta’ es un ataque a los prejuicios”

Claudia Huaiquimilla y Pablo Greeme se llevan para Chile el premio del Tucumán Cine

26 Nov 2017

PROYECCIÓN ESPECIAL

• “Mala junta” tendrá una única pasada hoy a las 20 en el CINE.ar del Ente Cultural (San Martín 251).

• En el mismo lugar, a las 22 se verá el drama chileno “Los perros” (para mayores de 16 años), de Marcela Said, que también compitió en el festival Gerardo Vallejo.


No duda en afirmar que su cine es político, porque asume un punto de vista, y destaca que su condición de mapuche le permite trabajar con un lenguaje más pausado y un ritmo más lento. La directora Claudia Huaiquimilla y el productor Pablo Greeme llegaron el viernes para recibir el premio a “Mala junta”, la película que ganó el Festival Tucumán Cine Gerardo Vallejo, y que se proyectará esta noche en el CINE.ar capitalino (sala Caviglia).

La trama se desarrolla en el sur de Chile -la región donde hay más mapuches en ese país-, y cuenta la historia de Tano, un chico conflictivo a punto de ser internado en el Servicio Nacional de Menores y cuya vida cambia cuando conoce a Cheo, un niño mapuche. A lo largo de la hora y media que dura el largometraje, se aborda con compromiso y conocimiento de causa dos temas espinosos para la sociedad chilena: la discriminación y la represión que sufren los mapuches, y la frágil situación de los menores bajo tutela del Estado. “Con este premio ya recibimos 28 reconocimientos nacionales e internacionales. Hoy puedo decir que terminamos una película que comenzó hace cinco años, porque pudimos pagar las deudas”, le dice Greeme a LA GACETA, poco antes de recibir los $200.000 entregados por el titular del Ente Cultural, Mauricio Guzman, y por el secretario General de la Gobernación, Pablo Yedlin, quien respaldó la realización del festival anual.

“Esta película es un ataque directo a los prejuicios de la sociedad. En Chile no hay premios de ópera prima; trabajamos sin recursos, sin plata. En marzo se estrenará la película en Francia, pero no sabemos todavía cuándo llegará a la Argentina. En Chile estuvimos un mes y medio en salas comerciales, desde mayo, pero seguimos en salas alternativas”, agrega el productor.

La entrevista deriva en Huaiquimilla, quien reafirma: “los realizadores encontramos más apoyo acá que en nuestro país”.

- ¿Cómo llegó a la película al festival de Tucumán?

- Fuimos invitados por el programador, que nos buscó y nos insistió mucho. Y fue una sorpresa total, porque vimos además cómo funciona y sirve Facebook para que nos conozcan y para la comunicación. Ya quedar en la selección era un premio para nosotros, porque competimos con realizaciones muy distinguidas. También ganamos en los festivales de Jujuy y de Bariloche. Viví de niña en la Argentina, que es mi segundo hogar, pero hace 20 años que no volvía.

- ¿Hacés cine político?

- Sí, seguro. Hay gente en Chile que tiene miedo de reconocerse como seres políticos. Venimos de una historia que heredamos de nuestros padres, que es la cultura del silencio. Pero nosotros no tenemos miedo en reconocerlo. Poner la cámara en otro lugar es una decisión política, no se trata de algo panfletario, que por otro lado no lograría tanta adhesión. Tengo un objetivo político que es que la gente empatice con una causa. Queremos llegar a un público masivo: la película fue pensada para Chile, para sensibilizar a la gente, pero luego vimos que lo de los pueblos originarios es un tema universal. Aquí en Argentina, por ejemplo, no hay distancia con los mapuches. Yo no tengo problemas en verme así, porque fui criada con esa cosmovisión, pero intento que haya un sentimiento. Muchas veces automatizamos cosas, convertimos a las personas en cifras. Además no tuvimos financiamiento desde un lugar que no se mostró al mapuche. Mostramos algo bello del ser humano, con sus contradicciones, por lo que los personajes deberían ser complejos.

- ¿Ser mapuche influye en algo en tu cine?

- No, no es que haya un cine mapuche, no quiero etiquetarlo de ese modo. Pero sí hay un tiempo distinto, más pausado, que nos permite contemplar más. Mi padre me enseñó a mirar bien las cosas, la naturaleza, la gente, a pensar en ellos. La idea es que con esta película se vayan viendo causas como esta, porque muchas de las situaciones violentas que se dan vienen por la frustración y la poca integración.

- Aquí en el norte, también hay otro tiempo. Eso se ve en el trabajo de la salteña Lucrecia Martel…

- No sabía que era de esta zona… Nosotros admiramos mucho a Martel. Hemos visto todos sus filmes.

- ¿Hay proyectos?

- Sí, estamos trabajando en algo que sucedió de verdad. Se llamará “Motín” y ocurrió en un centro de reformatorio juvenil, donde murieron 10 chicos. Contamos sus historias porque nos impactó mucho.

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