Historias de poder y de amor con títeres

La artista Gabriela Ruiz estrena un espectáculo para niños luego de su experiencia en Francia

25 Nov 2017
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ETERNA PERSECUCIÓN. Regresa la lucha entre el gato y el ratón. credito

DEBUTA HOY

• A las 18 en Fuera de Foco (Mendoza 2.062).

Gabriela Ruiz nunca olvidará este año. A las experiencias locales con su grupo le sumó su participación como titiritera en un encuentro en Gijón (España) y en el Festival Mundial de la Marioneta en Charleville Mezieres, Francia, donde fue una de las tres representantes argentinas seleccionadas.

“Participé con ‘Toque mágico’, la ópera prima del grupo que dura tres minutos y sucede dentro de una pequeña caja con la técnica lambé lambé, por la cual un único espectador debe observar a través de un orificio en una experiencia verdaderamente íntima. En total estuvimos dos meses viajando por diferentes países europeos con mi pareja, nutriéndonos de nuevas experiencias”, relata.

Destaca que para llegar a esos territorios artísticos contó con ayuda imprescindible, por lo que rescató (y agradeció) la labor plástica de Aimé Tolra, Rosalba Mirabella y Nancy Alvarado; las canciones de Lucrecia Chani; y el trabajo de iluminación de Emanuel Ruiz. “Participar del festival en Francia fue muy importante, porque se aprende mucho mirando a colegas. Además tiene la característica de tener muchos artistas deambuladores, es decir titiriteros que salen a pasear con sus muñecos, de todos los tamaños y colores. Y sin duda es un lugar de legitimación. Me sentía orgullosa de participar con un espectáculo netamente tucumano”, resalta.

Su colectivo comenzó en 2015 y todavía están en la búsqueda de una estética propia, que determinan obra tras obra en base a la historia que quieren contar desde el principio de transferirle vida a algo inerte sin la intervención humana, hecho que seduce como arte desde hace milenios.

Para cerrar 2017, hoy estrenará “Animate un disparate” en Fuera de Foco, al que define como un espectáculo que relaciona el clown con los títeres de mesa y de guante. “La obra hace referencia a dar vida a algo, a la vez que impulsa a realizar una acción. Es mi primer solista titiritero y elegí el nombre para entrelazar dos historias absurdas: la primera está protagonizada por un gato y un ratón, que se ven enredados en un juego de poder sin sentido que desencadena la eterna persecución entre ellos; y la segunda tiene como tema central el amor entre un oso hormiguero y una hormiga, que genera una serie de acontecimientos que llevarán a reflexionar acerca de lo imposible”, explica.

Ruiz considera que en Tucumán todavía no se logra romper el prejuicio de que los títeres son para niños, y lamentó que haya pocos espectáculos y que sólo estén dirigidos al público infantil. “No hay grupos que se dediquen exclusivamente a realizar obras para adultos ni varietés como en Buenos Aires, por ejemplo -afirma-. Si no hay producción, tampoco hay demanda”.


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