La amenaza de los árboles a punto de caer

Vecinos de la ciudad denuncian que hay ejemplares a punto de caer; exigen la poda o la extracción para evitar riesgos.

24 Nov 2017

Nadie sabe quien lo plantó. El frondoso ficus que ahora está entrelazado entre los cables aéreos de Amador Lucero al 1.800 tiene en vilo a los vecinos: durante las tormentas ventosas se mueve de un lado a otro y temen que pueda caer y dejar sin luz a todo el barrio Copiati II. Y lo que es mucho peor, les da miedo de que se repita la trágica noche en la que otro ejemplar de la misma especie cayó sobre Julián Guzmán y lo mató.

Hace unos cinco años, Juana Rita Díaz inició un trámite en Mesa de Entradas de Espacios Verdes del municipio para advertir sobre el peligro del árbol (eso es lo que hay que hacer para que las autoridades de la ciudad se enteren de lo que pasa en la vereda). Desde entonces nadie se ha acercado ni ha podado al gigante verde. Los casos como este se reproducen por todo San Miguel de Tucumán, y son los vecinos los que con sus fotos enviadas a los medios de comunicación han creado una especie de censo de los árboles peligrosos.

En otro extremo de la ciudad, sobre la vereda del hospital Centro de Salud, en Balcarce al 700, una gigantesca tipa se inclina sobre la calle. Y el insólito soporte para que no se caiga es un hierro ya herrumbrado. Para algunos peatones es un paisaje común, con un evidente ecosistema de cientos de pájaros e insectos, gatos que duermen entre las ramas y trabajadores que reposan en las sobresalientes raíces bajo esa enorme sombra. Sin embargo, a Franco Véliz, un joven que cuida autos en esa cuadra, lo inquieta: asegura que no le tiene miedo, pero que prefiere alejarse un poco de la parte inclinada.

En 2007, esa tipa fue declarada Árbol Notable por el municipio y la Sociedad Amigos del Árbol, a pesar de su evidente y peligrosa inclinación. “Siempre estuvo así, agarrado con ese hierro. Estaría bueno que lo poden o que le saquen las ramas que parecen que están a punto de caer”, opina Franco.

Julio César Campero, en tanto, señala que el árbol que está en la esquina de Santiago del Estero y Catamarca, que ya no tiene hojas, es un arce canadiense. Está muerto desde hace mucho tiempo, dice el vecino, porque no exhibe ni un brote. Y lo compara con el resto de la misma especie que está rebosante. Entonces, reflexiona que debería ser extraído. Además de ser un lugar donde la actividad peatonal es intensa, allí hay una heladería ala que concurren muchas personas a toda hora.

BALCARCE AL 700. Es Árbol Notable, pero esta tipa atemoriza a los vecinos. 

Lo mismo sucede con unos ejemplares de la plaza Alberdi o el que está en la plaza Urquiza, en el área de los juegos para chicos. ¿Se imaginan que una rama seca caiga sobre un bebé o un niño? Agostina Sacco, una mamá que advirtió a LA GACETA que el árbol, aparentemente, está muerto, confiesa que le parece un peligro y le preocupa. Claro que se imagina esa situación, ¿quién no?

Después de la caída

La cena por los 20 años de egresadas debería haber sido inolvidable por ese reencuentro entre compañeras. Pero ocurrió un infortunio: a la 1.30 de la madrugada un árbol ubicado en la calle Lucio V. Mansilla se cayó sobre el auto de R.D. (son las iniciales de su nombre), que estaba estacionado en la playa de estacionamiento de una veterinaria de Mate de Luna al 4.300. Cuando esto sucedió, los vecinos se mostraron molestos, ya que en enero de este año habían realizado reclamos a Espacios Verdes, en los que pedían que podaran el ejemplar.

“Nadie pudo asesorarme sobre qué podía hacer: llamé a Defensa Civil, a los bomberos, que no me atendieron. Hice la denuncia, pero la Policía no quería tomármela porque me decían que no era de carácter civil ni penal. Igual dejé asentado lo que me pasó. Después me enviaron al juzgado municipal y otros me recomendaron que fuera a Espacios Verdes... Y todavía sigo con el tema. Creo que el auto necesita un arreglo de $10.000”, cuenta R.D. a LA GACETA.

Tres días después, en ese mismo lugar, un equipo de la mencionada Dirección realizaba una poda post accidente con cuatro grúas, un camión, siete operarios de la repartición, más seis personas que se ocupaban de la limpieza. Había sogas, sierras, machetes y muchas ramas ya en el suelo. Los ejemplares a podar eran ibirá piutá, que regalan a esa cuadra una sombra privilegiada. Por ello es que la situación le entristece a Claudia Díaz, que trabaja en una casa de esa zona: “uno se puede sentar allí, cuando azota el sol y es más fresco. Eso sí, cuando hay viento me da miedo”.

En la grúa, allá en lo alto, atando con las cuerdas las ramas que después serán cortadas, está Marcelo Sánchez, encargado de la poda por parte del municipio. Luego explica que ese trabajo se hará a lo largo de toda la cuadra, lo que les llevará unas dos semanas, teniendo en cuenta la cantidad de árboles: 14 en cada vereda.

Eduardo Rubino afirma que se cansó de pedirles a los intendentes de turno (el anterior, Domingo Amaya, y el actual, Germán Alfaro, por ejemplo) que se encarguen del eucalipto moribundo de Santiago del Estero y avenida Las Américas. El año pasado una rama cayó sobre el tendido eléctrico y cortó la luz. A simple vista se notan el tronco quemado y las ramas con pocas hojas. Eduardo ve al eucalipto decaído y dice que se mueve de un lado a otro con los temporales. “¿Qué tenemos que esperar para que lo poden o lo saquen?”, se pregunta. No tiene respuesta todavía.


un censo
“Hay árboles mal plantados y mal cuidados, hoy sufrimos las consecuencias”, dice Guillermo Olivera, de la Sociedad Amigos del Árbol. Para el ingeniero agrónomo el tutor es importante: “es una madera que se ata al tronco para que crezca recto. Otra cosa es fundamental: que se haga un censo del arbolado. Creo que se hizo uno años atrás, dentro de las cuatro avenidas. Haría falta actualizarlo para que haya una política del arbolado urbano, para saber dónde estamos parados”.
 
qué hacer
“Es necesario un relevamiento -dice Ana Levy, titular del Jardín Botánico de la Fundación Miguel  Lillo-. Es como hacer una historia clínica de cada árbol, en la que se sabe el estado y se le hace un seguimiento”. Otro punto importante para ella es el control que ejerce el ciudadano mandando fotos a los medios. Por último, resalta que las municipalidades deberían tener más protagonismo respecto del arbolado: “antes de sacar, hay que evaluar cada caso”.

> Un censo
“Hay árboles mal plantados y mal cuidados, hoy sufrimos las consecuencias”, dice Guillermo Olivera, de la Sociedad Amigos del Árbol. Para el ingeniero agrónomo el tutor es importante: “es una madera que se ata al tronco para que crezca recto. Otra cosa es fundamental: que se haga un censo del arbolado. Creo que se hizo uno años atrás, dentro de las cuatro avenidas. Haría falta actualizarlo para que haya una política del arbolado urbano, para saber dónde estamos parados”.

> Qué hacer
“Es necesario un relevamiento -dice Ana Levy, titular del Jardín Botánico de la Fundación Miguel  Lillo-. Es como hacer una historia clínica de cada árbol, en la que se sabe el estado y se le hace un seguimiento”. Otro punto importante para ella es el control que ejerce el ciudadano mandando fotos a los medios. Por último, resalta que las municipalidades deberían tener más protagonismo respecto del arbolado: “antes de sacar, hay que evaluar cada caso”.

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