Manookian y Prokofiev, con solistas destacados

Xavier Inchausti será solista en un concierto estreno y Virginia Correa Dupuy en un sinfónico-coral

24 Nov 2017

HOY

• A las 22, en el teatro San Martín (av. Sarmiento 601).

Programa | Danzas, concierto y cantata

La Orquesta Estable, conducida por Jeff Manookian, abrirá el concierto con dos obras compuestas por el director: Danzas sinfónicas y, en primera audición, Concierto para violín y orquesta. Será solista Xavier Inchausti. La segunda parte sumará al Coro Estable, que dirige Ricardo Sbrocco, en el sinfónico-coral Alexander Nevsky, opus 78, de Sergei Prokofiev, que consta de siete números. La mezzosoprano Virginia Correa Dupuy interpretará el aria “El campo de la muerte”. 


La Orquesta Estable de la Provincia sigue la batuta de Jeff Manookian desde hace 10 años. Lo celebrará esta noche, junto al Coro Estable, que dirige Ricardo Sbrocco, y con dos destacadísimos solistas: Xavier Inchausti en violín y la mezzosoprano Virginia Correa Dupuy.

Abrirá el telón la orquesta, con las Danzas sinfónicas que Manookian compuso en homenaje al centenario del genocidio armenio de 1915. Luego vendrá el estreno de su Concierto para violín y orquesta. De entre varios violinistas interesados en estrenar la obra, Manookian eligió a quien considera “el mejor”, es decir, Inchausti. Sobre la orquesta el director afirma: “se han puesto todas las pilas, y están muy ansiosos por cómo sonará con los solistas”.

El violinista bahiense hace carrera como solista en Argentina y en el exterior, con un largo e impresionante currículum. En Buenos Aires es concertino de la Orquesta Sinfónica Nacional e integra el Trío Ginastera, junto a José Araujo (cello) y Marcelo Balat (piano).

“Me pareció fantástica, le dediqué gran parte de mi tiempo de estudio en los últimos meses. Es una obra de gran complejidad para el solista, con un lenguaje muy original. Requiere un manejo versátil del instrumento; hay pasajes de gran lirismo y fantasía. Ya con el primer ensayo quedamos muy contentos”, apunta Inchausti, que no toca en Tucumán desde hace muchos años.

Música del gran cine

“Alexander Nevsky” (1938) es el primer trabajo de Sergei Eisenstein en el cine sonoro, y se apoya en la espléndida partitura que Sergei Prokofiev compuso para la película.

Esta cantata tuvo su primera versión escénica mundial en 1971, en el teatro San Martín, con sus siete números: Rusia bajo el yugo mongol; Canción de Alexander Nevsky; Los cruzados en Pskov; Levántate, pueblo ruso; La batalla sobre el hielo; El campo de la muerte y Entrada de Alexander en Pskov. Esta vez la interpretarán la Orquesta y el Coro Estable. “Es un sinfónico-coral complejo. El coro está muy bien porque han trabajado mucho con Ricardo Sbrocco”, señala Manookian.

El séptimo número de la cantata requiere la voz de Virginia Correa Dupuy, que se refiere al texto de Vladimir Luvovsky. “Es el canto de una mujer que camina por un campo de batalla y hace una reflexión sobre lo que ve -explica-. Tiene que ver con el concepto heroico de la obra. Dice, por ejemplo: ‘voy a cruzar por los prados blancos // Buscaré a los gloriosos halcones en esos buenos jóvenes. Alguno tal vez fue mi prometido. // Habrá alguien tirado en la tierra, despedazado por la espada, o estará otro reñido por un disparo/. Ellos dieron de beber su propia sangre a la honorable tierra rusa’. Es un texto de gran tristeza, como si se concentrara el sentido de la existencia con un fuerte nacionalismo”.

Es la primera vez que Correa Dupuy canta esta aria. “Requiere un estado de serenidad y profundidad -describe-. Tiene un sentido heroico de patriotismo, pero no desde los fuegos de artificio, sino desde el lugar de la identidad y del conocimiento de la tierra. Técnicamente el canto está dentro de un registro central grave sin extremos, con una orquesta que juega entre lo real y lo irreal”.

La mezzosprano tucumana, de carrera en Argentina y en el exterior, integra las temporadas del Teatro Colón. En su agenda la espera el CCK, el próximo domingo, con un recital de cámara con piano al que llamó “Et in terra pax”, con obras de Ravel, Messiaen, Dvorak, villancicos en catalán y hasta el Laudate Dominum, de Mozart.

“Soy un tucumano más”
 
Hace una década, Jeff Manookian vivía en Salt Lake City (Utah, EEUU). Dirigía la Orquesta Clásica Intermountain, enseñaba piano, componía y grababa con el sello Albany, cuando fue invitado a dirigir en Tucumán. “Entonces no tenía relaciones, ni deudas, ni mascotas. Pensé: ‘sería un lindo año sabático’”, recuerda.
Pasó un año, y otro, y Manookian no ha perdido el acento, pero se ha afianzado como director de la Orquesta Estable de la Provincia. Además de dirigir, tampoco ha perdido la manía de componer todo tipo de obras, que son interpretadas por orquestas de EEUU a Tailandia: sinfonías, muchos conciertos para varios solistas (compuso hasta para eufonio, comisionado por un director español), varias obras de cámara, corales, oratorios, cantatas y también muchos arreglos. Tiene editados seis volúmenes de arreglos para orquestas juveniles basados en obras muy conocidas, como la V Sinfonía de Beethoven o la Obertura del Barbero de Sevilla. Hizo arreglos y transcripciones por encargo. 
Para conocer la obra de Manookian basta consultar en la web el Catálogo IMSLP (Biblioteca Musicale Petrucci), que registra 136 obras originales, o bien poner su nombre en YouTube. 
“Algunas de mis obras tienen influencia de jazz; otras, de Armenia o de Argentina”, explica. Se refiere a un Malambo para orquesta sinfónica que se toca mucho en el mundo, o a  “Caminos argentinos”,  que parte de tangos como “El choclo”, “La cumparsita” y de zambas como “Luna tucumana”.  
La otra actividad de Manookian es la docencia en el Instituto de Música de la UNT, donde enseña Piano y Música de cámara. 
Orgulloso, declara: “tengo mi DNI argentino. Soy un tucumano más. Este es mi hogar. Es mi casa permanente. Me encantan Tucumán y su gente”.   

> “Soy un tucumano más” 

Hace una década, Jeff Manookian vivía en Salt Lake City (Utah, EEUU). Dirigía la Orquesta Clásica Intermountain, enseñaba piano, componía y grababa con el sello Albany, cuando fue invitado a dirigir en Tucumán. “Entonces no tenía relaciones, ni deudas, ni mascotas. Pensé: ‘sería un lindo año sabático’”, recuerda.
Pasó un año, y otro, y Manookian no ha perdido el acento, pero se ha afianzado como director de la Orquesta Estable de la Provincia. Además de dirigir, tampoco ha perdido la manía de componer todo tipo de obras, que son interpretadas por orquestas de EEUU a Tailandia: sinfonías, muchos conciertos para varios solistas (compuso hasta para eufonio, comisionado por un director español), varias obras de cámara, corales, oratorios, cantatas y también muchos arreglos. Tiene editados seis volúmenes de arreglos para orquestas juveniles basados en obras muy conocidas, como la V Sinfonía de Beethoven o la Obertura del Barbero de Sevilla. Hizo arreglos y transcripciones por encargo. 
Para conocer la obra de Manookian basta consultar en la web el Catálogo IMSLP (Biblioteca Musicale Petrucci), que registra 136 obras originales, o bien poner su nombre en YouTube. 
“Algunas de mis obras tienen influencia de jazz; otras, de Armenia o de Argentina”, explica. Se refiere a un Malambo para orquesta sinfónica que se toca mucho en el mundo, o a  “Caminos argentinos”,  que parte de tangos como “El choclo”, “La cumparsita” y de zambas como “Luna tucumana”.  
La otra actividad de Manookian es la docencia en el Instituto de Música de la UNT, donde enseña Piano y Música de cámara. 
Orgulloso, declara: “tengo mi DNI argentino. Soy un tucumano más. Este es mi hogar. Es mi casa permanente. Me encantan Tucumán y su gente”.   


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