Cartas de lectores

23 Nov 2017

El ARA San Juan I

En apoyo a la carta del señor Roberto R. Sánchez (22/11), referido a todos los que opinan, es verdad lo que comenta; todos somos expertos en todo, típico de nosotros los argentinos. Con respecto al submarino ARA San Juan, que es un modelo de los años 80, se puede decir que es “viejo pero no obsoleto”. Los submarinos desde hace varias décadas vienen con sistemas de emisiones de señales de socorro muy variadas. Seguramente esta nave, como todas, tiene boyas indicadoras submarinas. Estas pueden ser liberadas desde el interior de los compartimentos de evacuación o desde los compartimentos adyacentes a ellos. Por lo general, estas permanecen atadas al submarino. Las boyas son un aro inflable para soportar una unidad de radio que transmite en las frecuencias internacionales de socorro (121,5; 243 o 406 MHz). Pueden estar equipadas con una luz intermitente. Debido a que tienen un bajo margen de flotación no son fácilmente visibles en cualquier estado de la mar y solamente son apreciables a corta distancia; también es posible que no se puedan ver en el caso de que haya fuertes mareas. Posiblemente tengan sistema de rastreo por GPS, y esos funcionan con energía propia. Algunas boyas también transmiten en las frecuencias Cospass/Sarsat. Estas boyas, denominadas Sepirb (boya de radio de emergencia submarina indicadora de posición). Transmiten una serie de datos tales como las coordenadas de posición (normalmente fijos una vez que la boya se activa), el tiempo y un identificador único del submarino para saber que tiene problemas. La información se recibe y se dirige automáticamente a la estación de tierra Cospas/Sarsat, y es decodificada de forma automática por la autoridad nacional propietaria del submarino y en algunos casos enviada de forma automática directamente a la Subopauth (submarine operating authority) para acciones posteriores. Otras boyas de comunicación que puedan ser utilizadas por el submarino con fines de evacuación y rescate son: boya táctica unidireccional lanzada (boya Slot). Estas son similares a las sonoboyas Jezabel y pueden ser liberadas desde el eyector de señal submarina a profundidades de hasta 300 metros o más. Un mensaje de voz corto grabado en la cinta se transmite en un canal de VHF pre establecido. Las frecuencias disponibles son los números 25, 27, 29 y 31 de los canales normales de Jezabel. También están las boyas reutilizables de comunicaciones (BCE). Pueden ser lanzadas desde el eyector de señal submarina, en el modo de emergencia, transmitir un mensaje pre grabado a 121,5 MHz, 243,0 MHz o 406.0 MHz. Para todo esto no se necesita energía eléctrica; todo mecánico y manual. Esto sería un equipamiento básico de un submarino desde hace décadas. Lo comento porque mi curiosidad me llevó a averiguar sobre lo más básico de socorro de un submarino no atómico. Hay más información, por supuesto. Si ninguna de estas cosas ocurrió, quiero pensar que hubo otras oportunidades.

Jorge Gianserra

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El ARA San Juan II

Aprovecho este espacio que nos brinda LA GACETA para convocar a quienes hicimos el juramento a la Bandera hace 40 años, y servimos en la Armada Argentina como conscriptos clase 1958, del servicio militar obligatorio -primera camada de 18 años-, a la misa que se organizó para hoy en la Parroquia Corazón de María (Santiago al 800) a las 20. Se rememorará nuestro paso por la milicia, se rezará por los fallecidos en estos años y también por los 44 tripulantes del submarino ARA San Juan. Los que estuvimos embarcados conocemos de la bravura del océano, y máxime los mares del sur, por Malvinas, Cabo de Hornos, Estrecho de Magallanes y otros inconmensurables lugares de nuestro Mar Argentino y aguas internacionales. Confiamos en la experiencia, el arrojo y el profesionalismo de estos 44 vigilantes del mar, que saldrán de las profundidades oceánicas para volver a puerto seguro. En la misa evocaremos la recordada acción de hace 40 años exactamente, cuando la flota de mar capturó cinco buques pesqueros rusos y búlgaros. Embarcado en el Portaaviones ARA 25 de Mayo, participé de cerca de todas las maniobras de captura y luego, con otros destructores y el ARA Belgrano, estos piratas fueron llevados a Puerto Madryn.

Justino Terán Molina

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La suba del agua y de la luz

Es oscura y contradictoria la conducta del Gobierno provincial con las tarifas de los servicios públicos de electricidad y de agua. La empresa privada EDET SA, invocando la norma de la resolución Ersept Nº 790/16 comunicó un incremento de su costo directo (VAD) y pidió un aumento tarifario del 16,74%, por lo que el Ersept, luego de controlar la exactitud de las cifras, dispuso la pertinente consulta pública documentada (s/dictamen legal Nº 1.027/17). La SAT Sapem, propiedad del Estado provincial, solicitó al Ersept, en la revisión tarifaria integral quinquenal que dispone el artículo 72 de la Ley 6.529, un aumento de sus tarifas del 67%, estimándola necesaria para cubrir sus costos operativos, pues factura menos de lo que debe gastar. Por esto, el ente regulador dispuso la realización de una audiencia pública (resolución Ersept Nº 55/17). Estos trámites están hoy en esta situación: la consulta pública pedida por EDET no fue aún resuelta por el Ersept, pero el gobernador Manzur informó a la prensa que no habrá aumentos, incumpliendo así con las pautas reglamentarias sin que la distribuidora proteste (¿habrá algún acuerdo compensatorio desconocido?). La audiencia pública por la tarifa del agua está injustificadamente suspendida por el Ersept hace casi ocho meses, pero el nuevo gerente de la SAT, designado por el gobernador, ya dijo que será necesario aumentar el precio del servicio sanitario, por lo que posiblemente para Navidad o para Reyes los tucumanos tengamos “algún regalo” no querido. En los dos casos me he inscripto como parte para intervenir, pero mis solicitudes de vista del expediente no han sido respondidas por el Ersept (el directorio tiene el mandato legal vencido hace cuatro meses), mis presentaciones en la Legislatura para que intervenga en el tema duermen el sueño de los justos, y los tucumanos siguen sufriendo decisiones políticas que no miran al bien común ciudadano, porque no resuelven sus necesidades ni protegen sus intereses.

Raúl S.J. Giménez Lascano

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Carlos Gardel en Tucumán

A finales del verano de 1918, el dúo Gardel-Razzano, con su nuevo guitarrista José Ricardo, conocido como “el Negro” por tu tez oscura, actuaron en Tucumán en el cine Esmeralda, ubicado en la calle Muñecas frente a la Escuela Normal. Un admirador de Gardel, René Ruiz (1898-1965) -que más tarde formaría un exitoso dúo con Alberto Acuña-, al enterarse de este suceso cabalgó 40 leguas desde Burruyacu para no perderse el espectáculo. Se alojó en el mismo hotel donde paraban los tres artistas (la crónica no registra el nombre del albergue). Decidido a conocer a Gardel, venció la resistencia inicial de Razzano y ganó acceso al cuarto del hotel, donde Gardel y Ricardo estaban tendidos en el suelo haciendo gimnasia. Esto era muy necesario para “el zorzal criollo”, que pesaba 120 kilos, aunque no para Ricardo que era más delgado pero estaba obligado a prestar apoyo moral a su empleador. Ruiz pronto se hizo amigo de Gardel. Después del espectáculo, al cual Ruiz fue invitado, Gardel lo llevó a una juerga que duraría toda la noche. Razzano, cuyo matrimonio le había impuesto hábitos más regulares, se fue a acostar, disgustado con la frivolidad de su socio. Se disgustó aun más cuando esa conducta se repitió una semana, noche tras noche. Ruiz aceptó, a pesar de la hostilidad de Razzano, acompañar a Gardel a Santiago del Estero, la próxima ciudad en el itinerario del dúo, para una nueva semana de parranda nocturna. Al despedirse de Ruiz, Gardel insistió en que si alguna vez iba a Buenos Aires reanudarían la relación: Ruiz siempre podía encontrarlo, dijo Gardel, en el restaurante “El Tropezón”. Cuando años después Ruiz viajó a Buenos Aires la amistad, en efecto, se reinició. En 1925 el dúo Gardel-Razzano le grabó a Ruiz el gato “Del infierno adelante” y la chacarera “La choyana” y, en 1926, Gardel, ya como solista, le grabó el gato “Mi suegra no me quiere”.

Luis Gallucci

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LA POLICÍA QUE NECESITAMOS

En LA GACETA del 17/11 el jefe de Policía declara: “la policía es castigada, exigida e incomprendida…, debo conducir una planta de más de 8.000 policías”. LA GACETA del 19/11 nos informa que un guardia civil pagado por vecinos en el pasaje Murga al 900, fue asaltado y herido gravemente por dos jóvenes delincuentes. A diario leemos sobre otros asaltos, homicidios, robos, etcétera, y quejas de que la población se encuentra desprotegida y si ello ocurre es culpa del Poder Ejecutivo. Hagamos números: Tucumán tiene aproximadamente 1,6 millón de habitantes; políticamente está repartida en 19 municipalidades y 93 comunas rurales. De los 8.000 policías restemos 400 que son los que prestan servicios en edificios del Poder Judicial, el Poder Legislativo, la Casa de Gobierno y dependencias descentralizadas, hospitales, Concejo Deliberante capitalino. Teniendo en cuenta al personal enfermo, de licencia, etcétera, entonces quedan 7.600 efectivos para que trabajen 24 horas por 48 de descanso que, divididos por esos tres turnos, da como resultado que para toda la provincia por día trabajan efectivamente 2.534 policías. El municipio capitalino tiene aproximadamente 553.000 habitantes, y los otros municipios y comunas rurales un millón, que de la suma total de agentes de servicio por día tenemos adjudicado como custodia de nuestras vidas y bienes, un agente cada 629 tucumanos. El tema seguridad políticamente tiene que ser responsabilidad de idóneos con muchos años de experiencia “en la calle”, conocedores de todo el terreno provincial -en especial en los asentamientos, poblaciones de gente buena que eligen los delincuentes para esconderse- pero nunca por civiles o técnico que sólo han leído un libro. Tucumán necesita urgente 40.000 o 50.000 policías, construir en la capital no menos de 50 comisarías modernas porque hoy apenas tenemos 14. Y para el resto de la provincia, no menos de 150 locales para los municipios, comunas y toda otra población chica que en la actualidad no tiene ni siquiera un agente. Tenemos buenos policías profesionales; es urgente y necesario quintuplicar o sextuplicar su numerario, construir no menos de cinco o seis cárceles en el territorio provincial y obviamente también designar más personal policial guardiacárcel y dotarlos a todos de armamento y móviles suficientes y modernos. Se puede, ¿verdad? Todo depende del Gobernador de Tucumán.

Ángel Ricardo Salguero

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