En Tafí del Valle, unos 2.000 fieles renovaron el fuego del Espíritu Santo

Monseñor Sánchez presidió la ceremonia y concelebró la misa. El frío no fue un obstáculo

20 Nov 2017

El frío y la llovizna no eclipsaron la devoción que revelaron los 2.000 fieles que el sábado, en Tafí del Valle, recibieron los sacramentos de la comunión y de la confirmación. La ceremonia religiosa, encabezada por el arzobispo, monseñor Carlos Alberto Sánchez, se desarrolló en el Complejo Deportivo Democracia, en el marco de las celebraciones por los 300 años de la llegada de los jesuitas a los valles.

El prelado, en una homilía desplegada con tono divertido y por momento jocoso, exhortó a los fieles a vivir con compromiso la fe cristiana a la luz del Evangelio, amando y haciendo el bien siempre. “Hoy nos viene a sacudir el Espíritu Santo, a despertar, a decir: ¡eh, chango!, ¡eh, hermana!, te amo, vos sos mi hijo y quiero vivir dentro tuyo”, añadió.

Sánchez concelebró una misa con los sacerdotes Hernán Alvarado, Daniel Cano y Rafael Navarro, este último de la parroquia local. Asistieron unos 5.000 fieles del municipio y de las parroquias de El Rincón, Las Carreras, El Potrerillo y La Costa I y II, entre otros. A causa de la llovizna, la intendencia debió instalar carpas para resguardo de los asistentes. El intendente. Jorge Yapura Astorga, junto a funcionarios de su gabinete, se ubicó en la primera fila de cara al altar, que se levantó en el escenario del complejo deportivo. Desde el Museo de La Banda se trasladó hasta el lugar la primera imagen de la Virgen del Carmen, traída por los jesuitas hace 300 años. La confirmación y bautismo de los 2.000 fieles fue precedida por un período de instrucción o capacitación a cargo de catequistas de la zona. “Se trató de una tarea que en un principio fue pesada, porque a la gente había que insistirle en la necesidad de que como cristianos tenían que recibir los sacramento. Hubo que empujarla. Finalmente colaboraron bastante y ahora están felices”, comentó Carmen Romano, de la parroquia de la Villa San Antonio.

Testimonios

Uno de los fieles de mayor edad que recibió la confirmación fue don Crisóstomo Ríos, de 85 años. “Esto es emocionante porque yo heredé la fe de mis abuelos y ahora la estoy reafirmando”, expresó. También había niños especiales, discapacitados motrices y no videntes.

La conocida coplera Isidora Guanco también estuvo frente al altar en una silla de ruedas. Un pariente dijo que su estado de salud es muy precario y que ya no reconoce a la gente. Se la vio muy emocionada. Fue retirada antes de culminar la misa.

“Hoy nuestra familia está muy contenta porque ocho de nuestro miembros recibieron los sacramentos. En mi caso hace tiempo que quería confirmarme, pero por una razón u otra no lo pude hacer. Y finalmente gracias al padre Rafael, me confirmaron”, comentó Julio Orlando Mamaní (52 años), del barrio Malvinas. Su padrino fue Víctor Pastrana, un amigo que llegó desde Amaicha del Valle. La unción del Santo Crisma a los fieles lo realizaron Sánchez y los sacerdotes que lo acompañaron. Previamente el arzobispo requirió al párroco Navarro la información protocolar sobre si estos estaban preparados para recibir los sacramentos. “Ciertamente ellos están bautizados y han sido instruidos en la fe y preparado con sincero empeño y creo que son dignos de recibir el Espíritu Santo que confirmará el bautismo”, declaró. Enseguida se hizo la unción.

El frío y la llovizna llegaron a los valles en las primeras horas de la mañana, precedidos, el viernes, por una jornada cálida de más de 25° C. La abrupta caída de la temperatura se acentúo al mediodía, en plena ceremonia religiosa, cuando el termómetro llegó a marcar 5° C.

“Hoy el fuego del Espíritu Santo no se va a apagar con esta llovizna. No, hoy de una forma maravillosa va a encender de nuevo esa llama del amor de Cristo en nuestros corazones. Los que se confirman o lo que ya lo han hecho vamos a renovar ese fueguito porque capaz que estaba un poco con cenizas”, exhortó el arzobispo en otro párrafo de su homilía.

El encuentro religioso culminó con palabras de agradecimiento hacia el arzobispo por parte de los sacerdotes locales, que valoraron su visita y la decisión de encabezar la ceremonia. “Me siento chocho de que el Santo Padre me haya bendecido con esta responsabilidad, porque yo conozco todos los rincones de mi provincia y a su gente. Me siento bendecido y comprometido en parecerme un poquito a Jesús y encender el amor del Señor por todos los valles”, afirmó por último Sánchez.

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