Hacia la formalidad

10 Nov 2017

De Matías Gordillo, titular de la gerencia nacional de Empleo en Tucumán.-

El anteproyecto de reforma laboral constituye un avance en el funcionamiento de nuestro sistema republicano, llevando el debate al ámbito parlamentario para su deliberación. La iniciativa, que tendrá impacto positivo para el mediano plazo, significará un equilibrio para el ejercicio de derechos de las partes de la relación laboral.

El cúmulo de medidas contribuirá a contrarrestar las elevadas tasas de informalidad laboral en nuestro país. El blanqueo laboral con financiación y condonación de deudas correspondientes a obligaciones de la seguridad social, reducción de aportes patronales y transformación de planes asistenciales en subsidios al empleo son tres pilares fundamentales de esta reforma que tiene el propósito de incluir 300.000 trabajadores al año al sistema formal en nuestro país, con el fin de incorporar un millón de trabajadores en los próximos tres años. Ese es una de las grandes metas.

La iniciativa de reducir progresivamente costos laborales mejorará considerablemente la competitividad respecto a las economías de la región, con altos costos en nuestro país, en comparación con el resto de países de América latina. Por consiguiente las perspectivas de inversión y los niveles de empleabilidad.

Las propuestas de incorporación de prácticas formativas y la creación de un instituto formativo tripartito que brindará capacitación laboral permanente a los distintos sectores de la producción, contribuirá a la generación de mano de obra calificada en formación continua, que repercutirá en la jerarquizacion del personal, y la posibilidad de reducir las tasas de falta de cobertura de puestos vacantes.

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