Superclásico: River y Boca, como el agua y el aceite

Ambos equipos viven realidades opuestas pero eso no cuenta.

05 Nov 2017
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IMPLACABLE. Benedetto es el goleador del torneo y un jugador clave para Boca. DyN (archivo)

BUENOS AIRES.- Cuánta agua corrió bajo el puente desde aquel último Superclásico oficial. River, después de su victoria 3-1 sobre Boca en La Bombonera, perdió mucho, sobre todo la ilusión de obtener su cuarta Copa Libertadores. Pero también dejó escapar el último torneo local a manos de su eterno rival, sufrió la suspensión por doping de dos jugadores (Gonzalo Martínez Quarta y Camilo Mayada) y vio partir a sus dos delanteros estrella (Sebastián Driussi y Lucas Alario). Ni siquiera las incorporaciones de Enzo Pérez e Ignacio Scocco han logrado hacer reaccionar al equipo de Marcelo Gallardo en esta segunda parte de 2017. River, por estos días, está de duelo.

En cambio Boca, luego de aquel 14 de mayo, ganó mucho. Guillermo Barros Schelotto, tras aquel golpe, encontró en Wilmar Barrios al Mauricio Serna que necesitaba y cambió toda la defensa para convertirse en un equipo monolítico atrás y mortífero adelante con Cristian Pavón y Darío Benedetto, la dupla letal que Jorge Sampaoli llevó a la Selección.

No solo se coronó campeón local el “Xeneize”. Ahora sabe que para buscar su soñada séptima Libertadores el año próximo no llevará como carga sobre sus espaldas un nuevo éxito internacional del “Millonario” tras la victoria de Lanús. Boca, por estos días, está de fiesta.

¿Cómo impactará todo esto en el Superclásico número 200 (por torneos locales)? Todo está por verse. Las incógnitas empezarán a develarse a partir de las 18:05, en el Monumental, allí donde River no vence a Boca desde hace siete años por certámenes domésticos, y con el “regreso” oficial de Néstor Pitana el árbitro del recordado “no fue córner” previo al gol de Ramiro Funes Mori en La Bombonera.

Boca está “encendido”

Líder con puntaje ideal, equipo con más goles a favor y menos en contra de la Superliga-, enhebró siete victorias consecutivas y ya ingresó a los libros de la historia del club: nunca antes el “Xeneize” había arrancado un torneo en el profesionalismo con tamaños números. Y pretende prolongar la racha de la mano del goleador y del asistente del momento.

“Meterle un gol a River es una cuenta pendiente”, confesó Benedetto, quien suma 34 goles en 40 partidos con la camiseta auriazul. De sus últimos seis tiros al arco, cinco tuvieron destino de red, para un total de ocho gritos en siete partidos en el torneo. Para el “Pipa” será su debut en el Monumental con el equipo de sus amores.

Pavón no le va en zaga: tres goles y cinco asistencias en el torneo. Hoy buscará aterrorizar a Milton Casco y cerrar con otra gran prestación la semana en que Sampaoli le dio la feliz noticia.

A diferencia del último superclásico en Núñez, el del recordado 4-2 con doblete de Tevez y blooper de Augusto Batalla que a Boca le permitió subirse a la cima del certamen para no bajarse más, esta vez el equipo de La Ribera llega con más margen: aun perdiendo terminará la octava fecha en lo más alto de tabla. Y un empate, pese a lo que expresado por Barros Schelotto, no le sentaría nada mal, teniendo en cuenta los 9 puntos de diferencia que le sacó a River en el arranque del torneo. “Tenemos que intentar aprovechar el mal momento del rival, darle el segundo golpe nosotros”, señaló Barros Schelotto en referencia al nocaut que le propinó Lanús.

River llega “groggy”

Precisamente, su colega Gallardo apeló a las reservas anímicas de sus hombres para enfrentar el desafío. “Contra Lanús bajamos la guardia y ahora debemos reaccionar”, señaló. “Muñeco” nunca cantó victoria sobre el “Xeneize” en el Monumental por torneos locales (sí dos veces por copas internacionales), un dato más de un historial que tiene a Boca con una ventaja de nueve triunfos sobre River.

Las fichas están puestas en Ignacio Scocco, otro goleador en estado de gracia, con 13 tantos en 15 partidos. En principio, los mismos once que perdieron en La Fortaleza serán quienes intenten frenar a Boca y meterse en la pelea por una Superliga que hasta el momento había sido “despreciada” por la Banda Roja. En otras palabras, buscarán un triunfo con sabor a premio consuelo, pero muy valioso en el contexto actual.

Un contexto que cambió en todos los órdenes: después de ocho años y medio habrá que volver a pagar un abono para ver por televisión el Superclásico, esta vez por cualquiera de las dos señales dueñas de los derechos (Fox Sports y TNT Sports). Y en la previa se anuncia un ingreso de los protagonistas al campo de juego a la usanza de la Champions League europea, pelota en el atril e himno de la Superliga incluidos.

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