Los pro y los contra de las tres opciones que tiene Jaldo: asumir como diputado, tomar licencia o seguir como vice

El funcionario no adelantó aún cuál será su decisión.

03 Nov 2017
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EN CASA DE GOBIERNO. En septiembre, en plena campaña, Jaldo anunciaba un beneficio para jubilados transferidos. Hoy, el futuro del peronista está en duda. la gaceta / foto de DIEGO ARáOZ

La frase resonó esta semana, en una visita oficial a una fábrica. “Vicegobernador, ¿va a asumir y ejercer su cargo como diputado nacional?”, le preguntó una periodista a Osvaldo Francisco Jaldo, en la rueda de prensa. El presidente de la Legislatura advirtió que ya había dado esa respuesta “varias veces”, pero en esta ocasión dejó abierto como nunca antes el interrogante sobre su futuro político.

“No seamos tan ansiosos; esperemos un poquito hasta el 10 de diciembre y no hay dudas de que vamos a hacer los anuncios correspondientes”, resumió Jaldo.

Según pudo averiguar LA GACETA, por ahora se abren tres caminos posibles en el horizonte del referente peronista, que logró la primera banca de diputado del Frente Justicialista por Tucumán (FJT) en los comicios del 22 de octubre.

La primera opción: asumir en la Cámara Baja y abocarse a cumplir los cuatro años de mandato, hasta 2021; la segunda: obtener alguna licencia -con la normativa vigente o una nueva- por parte de la Legislatura y marcharse al Congreso con ese comodín, que le permitiría volver a la vicegobernación cuando lo disponga; y la tercera: directamente no asumir como diputado nacional, y retener las llaves del edificio de calle Muñecas 951.

Todas las alternativas presentan argumentos a favor y en contra. Y aunque algunas parecen más probables que otras, a 38 días de que los diputados electos presten juramento en el Congreso, ninguna de las tres puede ser descartada aún.

“Que nadie tenga dudas, vamos a ganar (las elecciones); voy a asumir y voy a renunciar cuando el pueblo me vote para el Congreso”, había dicho Jaldo el 30 de junio, poco después de tomar licencia (sin goce de sueldo) para postularse por el FJT. Incluso, había indicado que, para respaldar su anuncio, iba a firmar un acta de compromiso ante un escribano público.

Con el correr de los meses, y tras ganarle al frente Cambiemos -por 200.000 votos en las Primarias y por 140.000 en las generales-, el vicegobernador fue variando su discurso. Ahora, ya no habla de dimitir a la conducción de la Cámara.

En el bloque oficialista Tucumán Crece evalúan hace meses la posibilidad de una licencia sin goce de sueldo. La Constitución provincial de 2006, en una cláusula transitoria (artículo 163) establece que la Legislatura debía sancionar una Ley de Acefalía dentro de los 120 días posteriores a la puesta en vigencia de la Carta Magna. Eso no sucedió. El cuerpo legislativo cuenta con poco más de un mes para dictar una norma en ese sentido. Aunque la bancada peronista también maneja el antecedente del gobernador, Juan Manzur, que obtuvo un permiso especial como vicegobernador -también sin cobro de haberes- entre 2009 y 2015, cuando fue ministro de Salud nacional.

Esta semana, Jaldo también dio señales de que le quedan objetivos por cumplir en su cargo actual. “Nosotros, a diferencia de los otros espacios (políticos) de Tucumán, tenemos la responsabilidad institucional de gobernar la Provincia. Por eso es que priorizamos la gestión de gobierno, la institucionalidad. Con Juan Manzur tenemos una gran responsabilidad por delante; no sólo gobernar, sino además también, para nuestro partido, seguir ganando las elecciones en Tucumán”, afirmó días atrás.


Marcharse al Congreso 
A favor: cumpliría con su promesa de campaña de “defender Tucumán” desde la Cámara baja
“Representaremos al pueblo tucumano, no al Gobierno nacional. Vamos a disputar partida por partida. Nos aseguraremos de que nunca más se margine a la provincia. La asimetría en la distribución de los recursos a los únicos que perjudica es a los tucumanos”, expresó el vicegobernador Osvaldo Jaldo en agosto, antes de las PASO, en un acto de campaña. Si el diputado electo presta juramento el 10 de diciembre en la Cámara Baja y renuncia a su cargo como segunda autoridad de la Provincia, entonces podrá sostener que cumplió con su principal promesa electoral, que era “defender Tucumán” desde una banca. Tomando esta hipótesis como válida, Jaldo podría apuntar a cargos internos de relevancia en Diputados, dado que el peronismo tucumano logró buenos resultados en los comicios pasados, en comparación con otros distritos gobernados por el PJ. 
En Contra: pasaría a ser uno más de los 257 diputados y perdería “presencia” en Tucumán
Renunciar a la vicegobernación redundaría en una importante pérdida de capital político para Osvaldo Jaldo. Hoy, desde la conducción del Poder Legislativo, el peronista ha logrado afianzar vínculos no sólo con los legisladores del bloque Tucumán Crece, sino también con representantes de la oposición, como el radical Ariel García, la peronista disidente Stella Maris Córdoba y el referente local de La Bancaria, Eduardo Bourlé. Un posible alejamiento de su actual cargo, además, lo llevaría a reducir su “presencia” en territorio tucumano. Hoy, Jaldo suele acompañar al gobernador, Juan Manzur, en cada recorrida oficial. Y si el jefe del PE sale de la provincia o se ausenta por algún motivo, es el tranqueño quien toma la posta en representación de la gestión gubernamental. También perdería un rol clave, que viene de la mano con la vicegobernación: la conducción de la comisión especial para la reforma política y electoral de Tucumán. 
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Obtener una licencia 
A favor: le permitiría jurar en Diputados y contar con un “comodín” para volver al cargo
“Entiendo que si tomara una licencia (sin goce de sueldo), no estaría ejerciendo los dos cargos de manera simultánea”, afirmó meses atrás Ramón Santiago Cano, presidente del bloque oficialista en la Legislatura. Los legisladores que responden al vicegobernador y que mejoraron su posicionamiento político a partir de su cercanía no lo quieren ver partir. Por eso, revisan leyes vigentes, vacíos normativos, doctrina y jurisprudencia en busca de alguna herramienta que le sirva de “comodín” al tranqueño. Con un permiso especial, similar al que obtuvo el gobernador Manzur cuando dejó la vicegobernación para ejercer como ministro nacional (de 2009 a 2015), Jaldo podría mudarse a Buenos Aires y manejar los tiempos políticos para un eventual regreso. Esta alternativa, además, le permitiría afirmar que cumplió con su palabra de asumir en la Cámara Baja.
En Contra: quedaría expuesto a planteos judiciales, por ser una herramienta poco clara
Más allá de los posibles antecedentes similares, una licencia sin goce de sueldo para el cargo de vicegobernador no es una herramienta que aparezca con nitidez en la normativa vigente. De hecho, en distintas publicaciones de LA GACETA quedó reflejado que la “biblioteca jurídica” respalda opiniones a favor y en contra de un permiso especial. En ese sentido, este camino no sólo le costaría un posible rechazo político de un sector de la oposición en el Poder Legislativo (por caso, el radical Eudoro Aráoz -afín a José Cano, referente de Cambiemos- ya dijo de manera formal que Jaldo debería renunciar a su cargo). La licencia sin goce de sueldo también podría abrir la puerta a la presentación de eventuales planteos judiciales por parte de los principales rivales políticos del peronismo tucumano. Más allá de que esas posibles presentaciones no prosperen, de por sí significarían un cuestionamiento a esta alternativa.
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Seguir como vicegobernador 
A favor: podría retener las llaves del edificio legislativo y “construir” con miras a 2019
Si Osvaldo Jaldo decide no asumir como diputado nacional y seguir como vicegobernador, retendrá las llaves del edificio legislativo de Muñecas 951. Allí, por disposiciones constitucionales y reglamentarias, se posiciona a la cabeza de los 49 legisladores. No sólo tiene autonomía para tomar decisiones financieras y administrativas (el presupuesto original de este año rozó los $ 2.000 millones); además, en esa figura está centralizado el poder político de la Cámara. Por ejemplo, se seguiría sentando a la cabeza de la mesa en las reuniones de la comisión de Labor Parlamentaria (define los temas de cada sesión) y del comité especial para la reforma política y electoral de Tucumán (es el presidente de ese grupo de trabajo). De esa manera, el tranqueño podría seguir acumulando capital político con miras a 2019, y afrontar con una “estructura” firme la interna oficialista.
En Contra: sería su tercera candidatura “testimonial” para la Cámara de Diputados
No sería la primera candidatura “testimonial” de Osvaldo Jaldo, en caso de que decida renunciar a la banca recientemente obtenida para seguir como vicegobernador de la Provincia. El tranqueño ya fue electo para la Cámara Baja en dos ocasiones, cuando era ministro del Interior de la gestión alperovichista. Las situaciones son similares, pero no idénticas: ahora ocupa un cargo electivo, mientras que en el pasado era un funcionario de gabinete y tenía un margen de acción más amplio. En su página oficial (www.osvaldojaldo.com.ar), recuerda esos antecedentes. “2009: resulta electo por el voto popular como diputado. A pedido del gobernador José Jorge Alperovich, renuncia para continuar ocupando el cargo de ministro”, señala su biografía. Agrega que en 2013 también llegó al Congreso de la Nación, y en 2014 regresó al Ejecutivo “nuevamente convocado” por el entonces mandatario provincial.

Marcharse al Congreso 

A favor: cumpliría con su promesa de campaña de “defender Tucumán” desde la Cámara baja
“Representaremos al pueblo tucumano, no al Gobierno nacional. Vamos a disputar partida por partida. Nos aseguraremos de que nunca más se margine a la provincia. La asimetría en la distribución de los recursos a los únicos que perjudica es a los tucumanos”, expresó el vicegobernador Osvaldo Jaldo en agosto, antes de las PASO, en un acto de campaña. Si el diputado electo presta juramento el 10 de diciembre en la Cámara Baja y renuncia a su cargo como segunda autoridad de la Provincia, entonces podrá sostener que cumplió con su principal promesa electoral, que era “defender Tucumán” desde una banca. Tomando esta hipótesis como válida, Jaldo podría apuntar a cargos internos de relevancia en Diputados, dado que el peronismo tucumano logró buenos resultados en los comicios pasados, en comparación con otros distritos gobernados por el PJ. 

En Contra: pasaría a ser uno más de los 257 diputados y perdería “presencia” en Tucumán
Renunciar a la vicegobernación redundaría en una importante pérdida de capital político para Osvaldo Jaldo. Hoy, desde la conducción del Poder Legislativo, el peronista ha logrado afianzar vínculos no sólo con los legisladores del bloque Tucumán Crece, sino también con representantes de la oposición, como el radical Ariel García, la peronista disidente Stella Maris Córdoba y el referente local de La Bancaria, Eduardo Bourlé. Un posible alejamiento de su actual cargo, además, lo llevaría a reducir su “presencia” en territorio tucumano. Hoy, Jaldo suele acompañar al gobernador, Juan Manzur, en cada recorrida oficial. Y si el jefe del PE sale de la provincia o se ausenta por algún motivo, es el tranqueño quien toma la posta en representación de la gestión gubernamental. También perdería un rol clave, que viene de la mano con la vicegobernación: la conducción de la comisión especial para la reforma política y electoral de Tucumán. 

Obtener una licencia 

A favor: le permitiría jurar en Diputados y contar con un “comodín” para volver al cargo
“Entiendo que si tomara una licencia (sin goce de sueldo), no estaría ejerciendo los dos cargos de manera simultánea”, afirmó meses atrás Ramón Santiago Cano, presidente del bloque oficialista en la Legislatura. Los legisladores que responden al vicegobernador y que mejoraron su posicionamiento político a partir de su cercanía no lo quieren ver partir. Por eso, revisan leyes vigentes, vacíos normativos, doctrina y jurisprudencia en busca de alguna herramienta que le sirva de “comodín” al tranqueño. Con un permiso especial, similar al que obtuvo el gobernador Manzur cuando dejó la vicegobernación para ejercer como ministro nacional (de 2009 a 2015), Jaldo podría mudarse a Buenos Aires y manejar los tiempos políticos para un eventual regreso. Esta alternativa, además, le permitiría afirmar que cumplió con su palabra de asumir en la Cámara Baja.

En Contra: quedaría expuesto a planteos judiciales, por ser una herramienta poco clara
Más allá de los posibles antecedentes similares, una licencia sin goce de sueldo para el cargo de vicegobernador no es una herramienta que aparezca con nitidez en la normativa vigente. De hecho, en distintas publicaciones de LA GACETA quedó reflejado que la “biblioteca jurídica” respalda opiniones a favor y en contra de un permiso especial. En ese sentido, este camino no sólo le costaría un posible rechazo político de un sector de la oposición en el Poder Legislativo (por caso, el radical Eudoro Aráoz -afín a José Cano, referente de Cambiemos- ya dijo de manera formal que Jaldo debería renunciar a su cargo). La licencia sin goce de sueldo también podría abrir la puerta a la presentación de eventuales planteos judiciales por parte de los principales rivales políticos del peronismo tucumano. Más allá de que esas posibles presentaciones no prosperen, de por sí significarían un cuestionamiento a esta alternativa.

Seguir como vicegobernador 

A favor: podría retener las llaves del edificio legislativo y “construir” con miras a 2019
Si Osvaldo Jaldo decide no asumir como diputado nacional y seguir como vicegobernador, retendrá las llaves del edificio legislativo de Muñecas 951. Allí, por disposiciones constitucionales y reglamentarias, se posiciona a la cabeza de los 49 legisladores. No sólo tiene autonomía para tomar decisiones financieras y administrativas (el presupuesto original de este año rozó los $ 2.000 millones); además, en esa figura está centralizado el poder político de la Cámara. Por ejemplo, se seguiría sentando a la cabeza de la mesa en las reuniones de la comisión de Labor Parlamentaria (define los temas de cada sesión) y del comité especial para la reforma política y electoral de Tucumán (es el presidente de ese grupo de trabajo). De esa manera, el tranqueño podría seguir acumulando capital político con miras a 2019, y afrontar con una “estructura” firme la interna oficialista.

En Contra: sería su tercera candidatura “testimonial” para la Cámara de Diputados
No sería la primera candidatura “testimonial” de Osvaldo Jaldo, en caso de que decida renunciar a la banca recientemente obtenida para seguir como vicegobernador de la Provincia. El tranqueño ya fue electo para la Cámara Baja en dos ocasiones, cuando era ministro del Interior de la gestión alperovichista. Las situaciones son similares, pero no idénticas: ahora ocupa un cargo electivo, mientras que en el pasado era un funcionario de gabinete y tenía un margen de acción más amplio. En su página oficial (www.osvaldojaldo.com.ar), recuerda esos antecedentes. “2009: resulta electo por el voto popular como diputado. A pedido del gobernador José Jorge Alperovich, renuncia para continuar ocupando el cargo de ministro”, señala su biografía. Agrega que en 2013 también llegó al Congreso de la Nación, y en 2014 regresó al Ejecutivo “nuevamente convocado” por el entonces mandatario provincial.

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