El arquero, que reemplazó en pleno partido a Lucchetti, se ganó el aplauso de los hinchas

Alejandro Sánchez reemplazó a Lucchetti.

29 Oct 2017
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ABRAZO Y SUERTE. Lucchetti saluda a Sánchez, antes de dejar del campo lesionado. “Oso” suplió de buena manera a “Laucha”. Lo hizo en un momento picante. la gaceta / foto de héctor peralta

Alejandro Sánchez supo cómo cocinar su momento de gloria. Fue lejos de la cancha, en la zona mixta del complejo Monumental. Sánchez, al que los hinchas conocían por espiar la planilla de 18 convocados de cada semana, pero que quizás poco y nada sabían de sus virtudes en la cancha, dio una lección humildad. Ese fue su verdadero momento de gloria. Porque el arquero suplente de Cristian Lucchetti, que hace poco cumplió 31 años y que ayer entró cuando las papas quemaban, jamás interpuso su actuación a lo que su corazón intentó explicar a través de las palabras.

“Entré por una desgracia, por la lesión de un compañero... Y para eso estamos los que ocupamos un lugar en el banco, para que cuando le pase algo a los que están en cancha nosotros respondamos”, así aflojó la lengua Sánchez, antes de elogiar al grupo, a los que él generalmente ve a un costado de la línea de cal. “Hicimos todo bien y pudimos ganar. Tuvimos un excelente segundo tiempo, pero hay que seguir mejorando”, agregó.

Lo puntual, el eje central de su discurso circuló por el sector del agradecimiento. “¿Si me sentí nervioso al entrar? No; para nada. Día a día trabajamos con Cristian. Somos muy buenos compañeros y la buena onda que hay entre nosotros dos ayuda a que esto sea más sencillo”, aseguró quien jamás aceptó como propio el puesto, incluso sabiendo que Lucchetti puede no llegar en condiciones para el próximo partido, el primero de los dos contra Rosario Central, en este caso por Superliga. “No quiero hablar de eso. Primero hay que ver qué tiene (Cristian) y después se hablará”, señaló Sánchez, el que se presentó ayer en el Monumental y se ganó más de un aplauso por haber cuidado el arco “decano” como si fuera Lucchetti.

Ricardo Zielinski entra a la sala de prensa del Monumental como siempre, con la misma cara y el mismo semblante. El “Ruso” tiene cara de póker: no demuestra emociones, pero se lo nota contento.

“Hemos jugado bien, muy bien en el primer tiempo, especialmente mente. Después lo sostuvimos muy bien al partido. Hemos ganado con justicia”, lo afirma el entrenador, que intenta remarcar que pese a la victoria, todavía le falta a su Atlético. Y le falta porque nunca se conforma. “Nosotros tenemos que mejorar siempre y acomodarnos a las virtudes que considero tiene el equipo. Evidentemente, esto recién empieza y todavía debemos seguir mejorando”, fue el mensaje de despedida un DT que anoche quizás vio al “Decano” que el sueña, porque fue una mezcla del que gana bien en la Copa Argentina y del que alguna vez mostró que es picante y peligroso en la Superliga.

Ahora se viene Rosario Central por la Superliga, y es lo que le importa a Zielinski: que sus jugadores siguen encontrándose en el campo como lo hicieron ayer ante Racing. Al grande que noquearon con tres goles en apenas poco más de 20 minutos. Y lo hizo sin despeinarse.

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