Prevén la producción de más 0 km con componentes argentinos

La AFIP implementó un bono electrónico que beneficiará a aquellas terminales que sumen en sus procesos a proveedores locales En la actualidad, apenas el 22% de las partes de un vehículo son de fabricación nacional. Una nueva ley eleva esa cifra al 30%

29 Oct 2017
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INDUSTRIA CRECIENTE. Hasta septiembre, la fabricación de autos acumulaba un crecimiento del 0,5% y se espera que la tendencia siga en 2018. foto de archivo

La industria automotriz enfrenta un futuro más que promisorio. Tras varios años de derrumbe en las ventas y en los niveles de producción, se apresta a cerrar un 2017 -el segundo mejor año de su historia-, con ventas que estarán muy cerca del récord de 2013, cuando se patentaron 955.000 unidades.

Esta recuperación, según afirman los expertos del sector, no llega sola: los autopartistas empiezan a sentir, de la misma forma, el rebote en la actividad.

De hecho, los productores de partes son, en su mayoría, pequeñas y medianas empresas. Muchas son emprendimientos familiares o talleres casi artesanales. Sólo una pequeña minoría está conformada por compañías de peso y con sedes en distintos países del mundo. Esas compañías debieron surfear la crisis del mercado automotor (que se dio entre 2014 y 2015) y que produjo el cierre de muchos fábricas.

Recién este año, tras algunos meses de recuperación de la producción automotriz, los autopartistas empiezan a ver la luz al final del túnel. Pero aseguran que la recuperación no es completa porque siguen luchando contra el flagelo de la importación, según un informe publicado por iProfesional.

Raúl Amil, presidente de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC), aseguró que el 2017 marcará un punto de inflexión en el sector, después de una dura crisis que se extendió por tres años. En el nuevo escenario, esperan una leve recuperación de la producción que sería del 1% para el actual período, mientras que apuntan a lograr una tasa mayor en 2018.

En este sentido, hay tres variables que están jugando a favor: por un lado, la dinámica de las terminales, que mejoró en los últimos meses. En segundo lugar, la nueva ley de autopartes. Y en tercer lugar, la recuperación de Brasil.

La fabricación de autos, hasta septiembre, acumula un crecimiento interanual del 0,5%. “Somos una demanda derivada de las automotrices. Depende de cómo les vaya a las terminales, de igual manera nos irá a nosotros”, explicó Amil.

La ley

Ahora, todos los ojos -y las esperanzas- del sector están centrados en el cumplimiento de la nueva ley de autopartes, que establece como obligatoriedad que los vehículos de producción nacional cuenten con un 30% de partes nacionales.

Actualmente, el promedio de partes locales que utilizan las terminales argentinas es de 22%, con un máximo que llega a 30% en el caso de algunos pocos modelos (como el Chevrolet Cruze), mientras que en las pick-ups la proporción alcanza al 40%. Para revertir esa realidad, el Gobierno nacional, a través de la AFIP dispuso la devolución de impuestos a las terminales que utilicen más partes y piezas con sello “Made in Argentina”. La misma se realizará a través de un bono electrónico que se emitirá por un monto equivalente a un porcentaje del valor de las autopartes nacionales incorporadas a sus productos y que podrán destinarse a pagar los impuestos a las Ganancias, Ganancia Mínima Presunta, IVA e impuestos internos, además de los tributos vinculados al comercio exterior. “Algunas terminales se inscribieron y están cobrando beneficios de las piezas localizadas. Es un buen proyecto de apuntalamiento al sector, un esfuerzo importante para mejorar la participación de autopartes en la producción de un vehículo”, dijo Amil.

Además de los factores que ayudaron a “barajar y dar de nuevo”, todavía quedan temas por resolver. Por un lado, está la cuenta pendiente de atraer más inversiones, las cuales recién ahora están dando señales de recuperación.

Tal como explicó Martín Etchegoyen, secretario de Industria, en los últimos años se comprometieron unos U$S 4.000 millones, como consecuencia de un conjunto de medidas que van desde la ley autopartes, hasta la eliminación de los derechos de exportación y el aumento a los reintegros.

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