En Tucumán persisten los lotes infectados con SARG

Ignacio Olea (Eeaoc) dijo que el problema se agravó. Dejó recomendaciones sobre el manejo de los químicos.

28 Oct 2017
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EL TRABAJO. Para eliminar las malezas hay que definir una estrategia que incluya un estudio del producto a utilizar y una ampliación certera en tiempo y forma.

Poder responder a diferentes preguntas sobre malezas y barbechos químicos en los años que estamos viviendo es mucho más difícil que una década atrás, por todos los inconvenientes que fueron apareciendo durante estos últimos tiempos en el manejo de los cultivos. Por ese motivo LA GACETA entrevistó a Ignacio Olea, Jefe de la Sección Manejo de Malezas de la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc) de Tucumán, uno de los referentes más solicitados en el país sobre la problemática de malezas.

- ¿Existen malezas propias del barbecho o del cultivo?

- Las malezas no distinguen si su control se realiza en un barbecho químico o dentro del cultivo, puesto que se trata de un “continuum”, donde las especies sobrevivientes van incrementando su población bajo los efectos del uso reiterado del mismo herbicida, sea porque lo toleran o porque se está multiplicando un biotipo resistente. Que se encuentren en una u otra fase, depende de sus ciclos de vida y hábitos de emergencia y crecimiento.

Seguramente las especies que sobreviven al barbecho químico y pueden vegetar en el verano, serán un importante problema para los cultivos que se realicen durante esa estación.

- ¿Cuáles fueron las causas de la evolución de las prácticas de manejo en los barbechos químicos?

- Sin dudas fue resultado del conocimiento de la biología de las “malezas problema” y del desarrollo de herbicidas eficientes para su control en pre o post-emergencia, los cuales se aplican en las oportunidades donde se obtienen los mejores resultados. Actualmente es poco frecuente ver campos donde se realiza un solo cultivo estival al año y que las malezas crezcan libremente, desde su cosecha hasta las cercanías de la próxima rotación.

- ¿Existe un mayor número de herbicidas para los barbechos químicos que para los cultivos?

- Sí, pero ello se debe a que en el barbecho químico se pueden utilizar herbicidas que luego no serán selectivos con el cultivo. Si los mismos son eficientes para el control de las “malezas problema”, su empleo resulta indispensable. De ahí el uso de algunas mezclas comerciales o de tanque, que tratan de cubrir todo el espectro de “malas hierbas” presentes y en algunos casos, a las que están por germinar. Las mismas resultaron de la necesidad de manejar las poblaciones crecientes de biotipos y especies tolerantes.

- ¿Estas nuevas fórmulas encarecen los costos de producción?

- Ello dependerá del costo que se utilice para comparar y del espectro de malezas problemas que tenga el lote, que lo obliguen a utilizar fórmulas más complejas y numerosas. En este sentido, prefiero hablar de los resultados obtenidos en el corto y largo plazo, los cuales no se tienen en cuenta en un frío análisis numérico. La fórmula herbicida más cara es la elegida y aplicada inapropiadamente.

- ¿Qué aconseja para seleccionar la fórmula herbicida a utilizar?

- Conocer el espectro de malezas que tiene el lote, el estado en que se encuentran y su repuesta a diferentes herbicidas en pre y post-emergencia. Luego, considerando a la especie/s más problemática, se definen los productos, que son factores comunes para integrar la fórmula. En realidad, esto es un ejercicio que permite ver cuál de las fórmulas usuales es la más apropiada. En algunos casos, quizá, se deba dejar alguna especie fuera del programa general y tratarla luego de manera específica, como podría ser el Sorgo de Alepo Resistente a Glifosato (SARG).

- ¿Cómo está la problemática del SARG?

- El número de lotes infestados con SARG aumentó en el país, pero la severidad de las mismas depende de las zonas y los manejos practicados. En lo que a Tucumán y zonas limítrofes se refiere, el problema se mantiene pero no es grave. La práctica de controlar con Imazapir a los rizomas de los manchones iniciales que recomendamos hace 10 años, continúa siendo una herramienta valiosa. Hoy tenemos la satisfacción de ver su aplicación con pulverizadores dotados de sensores ópticos, pero la “mochila manual” sigue vigente porque está ligada con la voluntad de no dejarlo avanzar en el lote.

- ¿Qué otros herbicidas utilizaría para el control del SARG?

- Actualmente, ante la aparición del Sorgo de Alepo Resistente a Glifosato y a graminicidas Fop en Córdoba y Santa Fe, aconsejamos no utilizar este tipo de herbicidas más de una vez al año, porque vamos a seleccionar o multiplicar biotipos resistentes. Si hay mucho sorgo resistente debemos barbechar con MSMA y rotar con maíz, donde se pueden utilizar herbicidas con buen efecto en los rizomas (Nicosulfuron, Equip). También debiera experimentarse con maíces con genética IMI.

- ¿Continúa la selección de biotipos resistentes?

- Sí. No solo a glifosato, sino a otros grupos herbicidas, y el mayor problema es que se van sumando en un mismo biotipo. Por eso, en el momento del barbecho hay que preguntarse qué resistencia tiene el biotipo presente en el lote y hacer pruebas a escala experimental con una mochila. En este sentido, el mayor problema actual es la dispersión con la cosechadora de las semillas originadas dentro del lote.

- ¿En el barbecho químico hay que considerar a los biotipos resistentes?

- Es la oportunidad para comenzar a combatirlos, planificando una estrategia que se continúa en el cultivo, integrando mezclas de herbicidas residuales o post-emergentes que se encadenen, buscando no dejar plantas sobrevivientes que puedan semillar. Se debe tener en cuenta a los modos de acción de los productos que se utilicen, no solo para rotarlos, sino para saber cómo actúan y aplicarlos mejor.

- ¿Alguna recomendación más?

- Sí. Que no se olviden de los vecinos. Glifosato y los graminicidas Fop y Dim son fatales para la caña de azúcar, mientras que 2,4-D y Dicamba para los cultivos de hoja ancha. “Derivas” de estos herbicidas cuando se realizan los barbechos químicos ya ocurrieron en Tucumán.

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