“Me hice emprendedor porque un día me dieron una cachetada”

Guillermo Casarotti disertó en Tucumán sobre las posibilidades de crear un negocio con conciencia y responsabilidad social

24 Oct 2017
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SANA RECOMENDACIÓN. Casarotti destacó que se debe pensar en los intereses de toda la comunidad. Foto gentileza Eliana Pedraza.

El vuelo a Tucumán se había retrasó casi cuatro horas a causa de una tormenta en Buenos Aires, así que Guillermo Casarotti llegó a las 2 de la madrugada. Pero a las 7 ya estaba en pie para dar una charla sobre “Buenas prácticas en responsabilidad social empresarial”. El empresario nació en Uruguay, pero se radicó en Buenos Aires y en 2002 creó la fábrica de infusiones IntiZen.

Antes de la conferencia, Casarotti aprovechó para caminar y recorrió unas 15 cuadras tucumanas. “Me dio nostalgia, porque me hizo acordar a Montevideo. Y me dio melancolía porque lo lindo de estas ciudades es que tienen la dinámica de una urbe grande, pero también cuentan con espacios, lugares, momentos y gente muy especiales. Es como un ritmo donde la gente puede disfrutar de ir caminando, de pararse a charlar, y a eso se suma que hay mucho verde”, agregó Casarotti.

En 2007, por su compromiso y dedicación en programas de Responsabilidad Social, Casarotti fue elegido por la Fundación American Express y por Endeavor en el programa Líder para RSE. “El eje de mi mensaje -dijo durante la entrevista con LA GACETA- es que sí se puede manejar una empresa y hacer un negocio generando conciencia social. O sea que no se trata sólo de plata, que es uno de los pilares. Hay otras cosas importantes, como la gente, el medio ambiente, esto de la conexión con los clientes, la transparencia y un montón de elementos que no tenemos que olvidar para construir una empresa sostenible en el tiempo y que tenga eso de sentirte bien cuando trabajás”, resaltó.

Él es miembro fundador de Nuevos Aires, una organización civil sin fines de lucro que contribuye activamente con el desarrollo sustentable económico, social y ambiental de la comunidad. “Cuando contrato a la gente le pregunto: ¿te gustaría ser tu propio jefe? Me dicen que sí y me encanta, pero después pasan dos meses llorando, porque en realidad no estamos preparados para ser nuestros propios jefes -advirtió-. Eso tiene sus responsabilidades: durante dos días te explico todas las tareas que tenés que hacer y cualquier cosa me preguntás. Entonces al tercer día te dicen ‘no quiero preguntarte porque ya me explicaste dos veces’. Y no, la idea es que me preguntes todo; yo te dejo, y si no venís a preguntarme pienso que ya lo sabés y considero que lo estás ejecutando. No nos enseñan a tener esas responsabilidades, ese mecanismo que todos necesitamos”, precisó.

Casarotti también es miembro del Consejo de Administración de Sonepar South America, filial latinoamericana del grupo francés Sonepar. “No me animé solo; la vida me obligó porque me despidieron de una multinacional en la que trabajaba. Un día me dieron una cachetada y me echaron, porque yo era fiel a mis principios y valores, y como tenía que hacer alguna cosa que no me gustaba y no fui parte, me despidieron y de un día al otro me quedé en la calle. Pero nadie me quitó el sueño que tenía; entonces a partir de ahí fueron momentos difíciles, pero pude salir adelante justamente por esto de la ayuda de la gente y empecé a emprender. Es decir: emprendí, porque me pegaron un cachetazo, pero si podés emprender sin que te peguen es mucho más sano”, apunta sonriente.

Las tormentas

En 2014, creó un nuevo emprendimiento para lanzar al mercado las galletitas KOO!, marca que propone butter cookies y cantuccini en envases flexibles, utilizando los mismos canales de distribución y ventas de Inti Zen y Chamana.

“Al tomar el vuelo, con las demoras por la lluvia veía a todos enojarse porque el avión estaba retrasado -relató-. De repente empezaron a caer unos rayos y la gente se sentó diciendo ‘mejor no apuremos a la aerolínea’. Es evidente que había una tormenta y todo Aeroparque estaba parado. La gente se enojaba por algo que era inmanejable. Bueno, tené paciencia. Hay tormentas cotidianas que aparecen por distintas razones: familiares, de gobierno, de la comunidad, y hay que atravesarlas”.

Dice Casarotti que nuestro deporte preferido no es el fútbol, sino la queja. “Uh, qué sol que hace; uh, está lloviendo... O sea que siempre pasa algo. Atravesemos esas cosas y aprendamos -insistió-. Pensemos a lo grande en el sentido de sociedad; tenemos que pensar no sólo en los intereses propios, sino en los intereses de la comunidad”.

"Los impactos deben ser positivos"

“Hoy la responsabilidad social es la que tiene una organización sea universidad, sindicato, empresa o el mismo Estado, por los impactos que genera en la comunidad en la que está inserta”, explicó Agustín Dellagiovanna, Director Nacional de Desarrollo de Responsabilidad Social del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. “Se trata de impactos económicos, ambientales y sociales; algunas veces son negativos y en otros son positivos y lo que nosotros buscamos es tratar de reducir los impactos negativos y que los positivos sean cada vez mayores y que generen desarrollo local sostenible. Que generan buenas cosas para las personas que viven en esa comunidad”, destacó.

Dellagiovanna trabajó como Asesor de Proyectos de Innovación Urbana en la Jefatura de Gabinete de Ministros en la Ciudad de Buenos Aires desde el 2014 al 2015. En Tucumán participó de la jornada de Responsabilidad Social “Del bien decir al bien hacer”, organizada por la fundación Ágora para la Responsabilidad Social.

“Estamos muy contentos porque en todos lados este concepto se está trabajando mucho. La verdad es que las empresas y la sociedad civil se lo ha apropiado y han decidido comprometerse con esta temática -dijo el funcionario nacional-. Sin embargo, estamos en un camino que es muy largo y falta mucho. Si bien ya está en la agenda hay que lograr mayor compromiso y sobre todo mayor articulación; nosotros creemos que la mejor manera de encontrar solución a los problemas que hay en cada región del país es trabajando juntos: empresa, Estado y sociedad civil”.

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