Ese “infierno” tan temido

22 Oct 2017 Por Ezequiel Fernández Moores
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VÍCTIMA. Holan es el blanco de la barra, como en su momento fue Cantero.

La imagen más recordada corresponde a junio de 2012. Salió por TV. Javier Cantero, entonces presidente de Independiente queda cara a cara con Pablo “Bebote” Alvarez, que tiene una máscara. “Mentiroso”, le grita el capo barra, que hoy está otra vez en la escena por la apretada contra el DT Ariel Holan. Cantero le recordó al barra el dinero que, según dijo, recibía de la gestión del presidente anterior, Julio Comparada. “Decile a tu gente lo que te llevabas… U$S 42.000 en setiembre, U$S 32.000 en octubre… Sos un ladrón”. Sucedió en junio de 2012. Ese mismo año, una mujer le dijo a Cantero que querían matarlo.

Que el plan lo había escuchado su hermano que estaba preso. Y que la ejecución estaría a cargo de un barra de otro equipo. Cantero recibió a la mujer en un bar con micrófonos ocultos y gente escuchando la conversación a pocos metros, dentro de una camioneta. Lo peor, sin embargo, sucedió después. Cuando el “Rojo” descendió por primera vez en su historia y todo se hizo más difícil.

“A veces -contó una vez el propio Cantero- entraban tipos encadenados a la sede pidiendo mi renuncia, otro día fueron al lugar donde comíamos asado y quemaron los quinchos. Día por medio pasaban cosas así”.

Cantero resistió. Dijo que no se iría porque los socios lo habían votado para un mandato de tres años. Y que a él podían presionarlo por el descenso, pero no extorsionarlo por negociados en las trasferencias, como sí hacían los barras con muchos otros dirigentes en cualquier club. “Sabemos que te llevaste guita del pase de Fulano”, le decían. Y así el dirigente terminaba negociando también con ellos, no tanto por miedo a las amenazas, como se decía, sino por miedo a la denuncia del posible negociado. Alguna vez, cerca de la Policía y de la propia Justicia, le “aconsejaron” a Cantero que lo mejor para trabajar tranquilo era “plantarle” cocaína a Bebote dentro del auto.

Un día, 200 barras fueron hasta su casa. Se ubicaron en las dos entradas del country. Cantero mandó a su hija a la casa de un vecino. Apagó las luces de adentro. Encendió las del parque. Así permaneció con su mujer hasta que a las dos de la mañana la policía le dijo que los barras ya se habían ido. Cuando salía del club, medio centenar de barras solía esperarlo cada vez que iba a la cochera a buscar el auto por la noche. No lo tocaban porque Cantero ya era símbolo de la resistencia contra los barras. Pero era un símbolo solitario.

Imposible olvidar aquella asamblea en la sede de Avenida Mitre en la que volaron sillazos, zapatillas, insultos y escupidas. Hubo errores propios, claro. Pero a su derrumbe, subidos a la furia barra, contribuyeron dirigentes amigos y opositores y también algunos medios. El propio Cantero recordó alguna vez que vio planillas de la gestión anterior con giros de U$S 40.000 a periodistas. “El fracaso -lo consoló alguien una vez- no fue tuyo, el fracaso es el sistema”.

Ya sin Cantero, “Bebote”, que tiene derecho de admisión y por eso no puede ir a la cancha, apareció y desapareció luego según el momento. El jefe sindical Hugo Moyano, nuevo presidente, tenía líder propio, según contó hace no mucho el colega Gustavo Grabia. Es Roberto Petrov, “El Polaco”, que quedó al descubierto en los incidentes con la barra en el triunfo ante Atlético que dio el pase a cuartos de final de la Sudamericana.

Petrov escaló desde los ‘90 en la barra y en el gremio de Camioneros, hasta que pasó a integrar la seguridad del propio Moyano. Ya en Independiente, cuenta Grabia, Moyano le pidió que volviera a la tribuna, pero con voz y mando, codo a codo con “Bebote”, el barra histórico al que no sólo se le deseó feliz cumpleaños por el cartel electrónico del estadio, sino que arruinó inclusive una célebre subasta en La Rural, en la cena anual para recaudar fondos, cuando anunció en su Facebook que estaba listo para quedarse “con los botines del ‘Kun’, las medias y las vendas, ja, ja, ja, ja siempre para ayudar a mi querido Club Atlético Independiente”.

Su reaparición ahora fue brutal. La intercepción con motos y autos para reclamarle U$S 50.000 a Holan, el DT que conoce el mundo Independiente, incluido el inevitable capítulo barra, como se encargaron de recordar algunos informes en estas horas, audios incluidos. “Bebote” ya había avisado su reclamo de dinero en enero pasado cuando fue hasta la habitación de Holan en el cuarto piso del hotel de concentración en Mar del Plata. O cuando volvió a la carga en mayo en Perú.

Es el submundo barra que cobró alas después de que la AFA mudó a La Bombonera el partido de Eliminatorias contra Perú, para alegría y negocio de La 12. El submundo barra que acaba de irrumpir en una asamblea de Newell’s, con supuesta anuencia oficial. El fútbol sabe que no sirven los gestos solitarios. Lo sabe mejor aún Independiente, donde Moyano, ya anunció que irá por la reelección, para seguir en el cargo que antes ocupó Cantero.

Justamente Cantero es el hombre que podría contarle mejor que nadie a Holan lo que significa quedarse solo, por mucho que seas del “Rojo” y que tu equipo no se vaya al descenso. Porque la barra, como siempre, juega su propio partido.

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