Los 10 mandamientos argentinos a la hora de salir de compras

22 Oct 2017
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1.- Amarás nuevas marcas más económicas

 
No desearás las primeras marcas
 
Santificarás los precios bajos sin ofertas

2.- No desearás las primeras marcas

3.- Santificarás los precios bajos sin ofertas

4.- Honrarás sólo las ofertas que  tengan beneficios

5.- hay que evitar el desperdicio de los productos

6.- No hay que tentarse con las ofertas engañosas

7.- No usarás la tarjeta a menos que sea ultra necesario
 
8.- No hay que comprar sin haber hecho las cuentas
 
9.- No hay que codiciar productos que no se necesiten
 
10.- No comprarás antes de caminar para encontrar los mejores precios

Los períodos inflacionarios han causado grietas en la relación entre el consumidor y el producto. La infidelidad hacia las marcas se ha constituido en una marca registrada; sencillamente porque los precios se interponían entre la caja y el bolsillo del asalariado. Así, el pecado se fue consumando y, poco a poco, ese consumidor dejó de lado las emociones y se hizo más racional en su actitud frente a las compras. Desde 2015 hasta nuestros días se fueron consolidando 10 hábitos del nuevo comportamiento del consumo argentino que, la directora de la consultora BACanal, Patricia Sosa, ha denominado los 10 mandamientos de 2017.

¿Cómo se visualizan esas nuevas pautas? “Un 86% de los consumidores consultados ha declarado que comenzó a adquirir marcas propias de algunos establecimientos, resignando artículos que, en otros tiempos, eran líderes en el mercado. Y esto habla de la infidelidad del consumidor hacia las marcas”, indica Sosa a DINERO. Hoy solamente tres de cada 10 argentinos se declara estrictamente marquista, que trata de obtener lo que desea aún cuando el precio es elevado. Sin embargo, señala la especialista, se está superando ese umbral de clientes casi definidos en la decisión de compra, particularmente en rubros como higiene personal. “Ahora somos racionales por naturaleza y, cuando alguien hace un barrido por las góndolas, mira más el precio y practica el llamado sistema boca a boca, es decir, le pregunta a otra persona qué tal es el producto que levantó”, agrega.

Los productos considerados como marca propia son los de mejor relación precio calidad, ya que tiene una percepción general de calidad que se acerca a las primeras marcas, pero precios al nivel de segundas o, incluso, inferior, indica el reporte de BACanal. “El precio es el principal driver para comprar, pero entienden que la relación es superior porque el fabricante es generalmente una primera marca”, acota.

Varias cadenas comerciales se están adaptando a estas nuevas normas de consumo, con las promociones y ofertas agresivas en días específicos. El paso de los meses y los años de deterioro del poder adquisitivo cimentan hábitos que iniciaron como de emergencia en cotidianos.

El consumidor no pudo relajarse en mucho tiempo, sino que va profundizando y extendiendo prácticas que comenzaron aplicar para llevar de la mejor manera un momento puntual, explican desde la consultora. Y este esquema trasunta todos los estratos sociales, complementa Sosa. Por un lado, los que menos poder adquisitivo tienen, están condenados a resignar calidad por una cuestión de necesidad; no les alcanzan los ingresos para cubrir sus compras. Las más golpeadas por este fenómeno, según la especialista, son las familias de clase media que, en otros tiempos, no sólo generaban un stock de mercaderías, sino que también alimentaban el consumo aspiracional. Los sectores medios altos y altos, a su vez, le han perdido el miedo a revelar que también buscan precios, por encima de la calidad, señala la directora de BACanal. ¿Puede llegar a cambiar estos hábitos? En principio, Sosa indica que no hay indicios de modificaciones abruptas. “Aunque aumentara el poder adquisitivo, el consumidor no está dispuesto a volver a comprar como antes, sino que aprehendió de forma definitiva muchos de los cambios que tuvo que hacer”, definió.

Si bien las promociones son las más requeridas por los consumidores, las grandes cadenas deben tratar de comunicarlas de la manera más sencilla y clara posible, sugiere Sosa. El consumidor se enoja cuando se siente engañado, pierde tiempo y se esfuerza en comparar, para terminar con la frustración de descubrir una “falsa promoción”, dice el reporte privado.

Ante las dificultades para seguir recortando productos, las estrategias más conscientes son aumentar la frecuencia de compra en los canales que consideran los más económicos y en seguir probando marcas más económicas o del distribuidor. Sin entrar en lo que se denomina compras hormigas, Sosa apunta que las familias tienden a comprar lo justo, aún sabiendo que las compras a granel son más económicas, toma en cuenta que, con el stockeo de productos, puede llegar a perderse un tercio de lo adquirido.

Conductas

Según un sondeo del Centro Estratégico para el Crecimiento y Desarrollo Argentino, el 78,9% de los encuestados afirmó que la situación económica impactó en su consumo diario, mientras que un 20,1% no vio modificado su gasto. Un 1% respondió que no sabe y/o no contesta.

El 55,2% de aquellos que modificaron su consumo a partir de la situación económica, afirmaron que comenzaron a comprar segundas marcas o dejaron de adquirir ciertos tipos de alimentos. Por otra parte, indica el reporte al que accedió DINERO, el 71,2% afirma que dejó de consumir indumentaria. A su vez, el 50,9% no adquiere electrodomésticos o bienes de línea blanca. Mayoritariamente, con un 79,1% de respuestas, la muestra demostró que ha dejado de gastar su capital en recreación y entretenimiento. El 62,9% afirma que ha debido reducir su consumo en vacaciones.


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