Con un recorrido por todos sus hits, Zucchero pasó por Tucumán

El show duró alrededor de dos horas y media. “Senza Una Donna” fue el tema elegido por el cantante italiano para cerrar su recital.

20 Oct 2017

Las luces del teatro Mercedes Sosa se apagaron y una iluminación azul inundó el salón por un minuto. Aplausos, gritos, la infaltable tos y el ¿qué pasó? de algunos, rellenaron el silencio que acompañaba a los rayos color cielo.

Recién pasaban las 22 cuando “Partigiano Reggiano” comenzó a sonar. Adelmo Fornaciari -más conocido como Zucchero-, salió por primera vez y saludó al público tucumano que lo recibió con una sala que, antes de la cuarta canción, ya estaba llena. 

Durante casi dos horas y media, el cantante italiano entretuvo a los presentes con un listado de temas que variaba entre sus hits de blues y rock y generaban un clima diferente cada minuto. No solo tocó los de su último álbum: “Buone Ragioni”, “Hey Lord” o “Voci” sino también hizo un recorrido por sus clásicos y hasta eligió uno de ellos para cerrar su visita a Tucumán: “Senza Una Donna”.

La noche se prestaba para bailar un poco y con su música, Zucchero, puso de pie a muchos espectadores que no dudaron en agarrar a sus parejas y correr al medio de la sala para dar unos pasos. 


La alta calidad del sonido, el talento de los músicos y el escenario “decorado” de instrumentos y ampliadores denotaron la magnitud del show internacional. 

Vestido con una remera y pantalón gris, chaleco violeta, zapatos marrones y su distintivo sombrero color mostaza, Zucchero demostró que rompe las barreras generacionales: varios grupos de jóvenes presenciaron el recital y bailaron sus temas toda la noche.

"La música transmite", dijo el cantante -con guitara en mano-, sentado en una silla mientras intentaba hablar en español. Había pasado casi una hora desde el inicio del show y luego de intercambiar algunas palabras, la estrella italiana invitó a su público nuevamente a bailar.

El momento más emotivo se dio cuando una pantalla bajó entre los músicos para reproducir el videoclip que Zucchero grabó con Pavarotti: "Miserere". En un juego de música en vivo y grabada, el cantante entonó emocionado el tema y, mirando al cielo, se lo dedicó "a Luciano". El aplauso del público se sostuvo durante varios minutos. 


Al instante el rock volvió a sonar con toda su fuerza y levantó al auditorio. El cantante dio las gracias a sus músicos e hizo su falsa despedida bailando. Minutos después, las luces se pusieron tenues y el tema tan esperado comenzó a sonar: “Senza Una Donna”. Como no podía ser de otra manera, con esa canción el italiano cerró su show en Tucumán.  

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