Una fuente para Tucumán

Sugerencia de Ernesto Padilla desde Europa

17 Oct 2017 Por Carlos Páez de la Torre H
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ERNESTO PADILLA. En 1907, en el Salón de París, vio una fuente que hallaba ideal para alguna plaza tucumana.

Durante un viaje a Europa que realizó el futuro gobernador de Tucumán, doctor Ernesto Padilla, en 1907, mantuvo una activa correspondencia con los amigos de su provincia. En todas sus cartas, Tucumán estaba presente, a través de comparaciones o de ideas que le sugerían los sitios que visitaba, o las entrevistas que mantenía.

Por ejemplo, el 23 de junio escribía, desde Saint Blassiens, a su pariente y amigo, el ingeniero Luis F. Nougués, gobernador en ese momento. Conocía el interés de este distinguido hombre público por toda iniciativa que mejorase la estética de la ciudad natal. Le contaba que “en el Salón de París está expuesta uno fuente de mármol preciosa”, que “consiste en un receptáculo de agua, coronado en un extremo por un bloque donde se sientan tres graciosas criaturas que señalan, como asustadas, una rana que aparece al otro extremo, cerca del agua”.

Apuntaba que, de todo lo expuesto en el Salón, “es la obra que me ha hecho más impresión, y es sabido que es la que el escultor ha señalado como la más adecuada para un paseo público”. Por eso mismo, decía, “he pensado que tal vez fuera posible llevarla a una de las plazas de Tucumán, donde seguramente llamaría la atención. Se abriría así la vía nueva de la educación artística del pueblo, difundiendo y poniendo a su alcance obras bellas que hermoseen los parques y lugares de paseo”.

Había averiguado que costaba unos 30.000 francos, pero acaso “se podría sacarla por 20.000 francos. Si hay algún interés puedes avisarme por telégrafo breve diciendo, por ejemplo, ‘Marcela’, lo que interpretaré como que deseas de conocer más detalles, así como de que hay interés por la adquisición”. Era una muestra de que, además de andar visitando museos, “no dejo de ver lo que pudiera ser útil para nuestra tierra”.

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