Aquellos viejos bailes

Con bastonero y con revoleo de onzas de oro

16 Oct 2017
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JOSÉ R. FIERRO. El ameno cronista del viejo Tucumán, en una foto de sus últimos años.

En los años 1940, el popular educador José R. Fierro dio una conferencia sobre los bailes históricos que registraban las crónicas de Tucumán del siglo XIX. El doctor Ernesto Padilla le escribió una afectuosa carta de felicitación. En ella, a propósito de las reuniones danzantes, narraba que don Florencio Sal le relató algunas que presenció en su juventud, donde “el bastonero” era el personaje principal.

“Parece que era indispensable su intervención para formar las parejas y ordenar las danzas”, comentaba. Hallaba muy interesante el recuerdo de Fierro de aquel baile de fines de la década de 1850, ofrecido por el gobernador Marcos Paz, en que hablaba de “un cordobés vestido del gaucho, que al bailar tiraba onzas de oro”. Según Padilla, estos alardes “no eran raros en las costumbres de la época” pues, decía, “he oído de varias personas que hicieron lo mismo”. El doctor Benigno Vallejo le refirió, por ejemplo, “lo ocurrido en una cueca bailada en Lules, que quedó muy mentada, en que un personaje de alto timbre social dejaba caer onzas señalando los pasos de su compañera de baile”…

Padilla considerada valiosas las crónicas de Fierro. “Yo no comparto el concepto de dar solemnidad de historia a la que usted trata con tan singular preferencia. Un historiador es personaje de levita y galera, prendas que sólo salen a luz en días patrios, en casamientos lujosos. Saco y chambergo permiten trabajo más libre; lejos de la obsesión de citas y compulsas, permite la crónica sesuda y vigorosa que recoge información oral, auténticamente, autorizadamente, sin perjuicio de que pueda ser sometida al crisol del examen a la luz de todos los antecedentes de los hechos recogidos, que, a veces, resultan con explicación distinta de la que le atribuyen los contemporáneos”.

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