Luces de neón: una tendencia que pide avances tecnológicos

03 Oct 2017
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-YA NO ES SÓLO COMERCIAL. Los carteles de neón, que desde sus inicios apuntaron casi exclusivamente a los frentes de los negocios, ahora se han metido en las casas y en los interiores de los locales, como un detalle.

Uno de los diseñadores locales que está sumando el neón a sus trabajos es Omar Farhat, interiorista. Él confirma que es una tendencia que está volviendo con fuerza y lo festeja: es que si el neón ha perdurado en el tiempo, es por algo, reflexiona.

“En los barrios más trendy de las principales ciudades está lleno, se ve mucho. La generación emergente de diseñadores jóvenes (gráficos, interioristas, etcétera), es el segmento que más lo está usando. A nosotros nos gusta usarlo porque siempre combinamos lo predominantemente moderno con un toque de algo clásico, que haya logrado perdurar en el tiempo, y ahí el neón entra perfecto”, describe Farhat y menciona a artistas plásticos que incorporan en sus obras esta técnica, como el argentino Hernán Marina.

Una de las grandes ventajas, explica el diseñador, es que un cartel de neón se ve sí o sí. “No hay manera de que pase desapercibido. Nosotros colocamos hace poco uno en el interior de un local chico, en Yerba Buena, y se ve desde la calle. Llama muchísimo la atención”, ponderó.

Farhat está seguro de que la tendencia seguirá creciendo en Argentina y en Tucumán, pero de la mano de los avances tecnológicos. “En el mundo se está usando mucho, pero una nueva generación de neón: son tubos de vidrio mucho más finos, también moldeables, iluminados con tecnología led. Es mucho más eficiente y el proceso es menos engorroso. Es algo que todavía no estamos importando, pero tiene que llegar”, vaticinó.

“Me encanta que sea un proceso artesanal y que haya una sola persona que lo haga es un plus. Pero también es una complicación porque los trabajos se demoran -apuntó-. Otra desventaja es que se necesitan transformadores grandes para que enciendan y eso debe estar muy bien resuelto desde el diseño para esconderlos. Por todo eso, me parece que para que haya una verdadera explosión del neón tenemos que adoptar la nueva tecnología”.


El paso a paso de la construcción
   El proceso de construcción de un cartel de neón es una mezcla de artesanía, física, química y electricidad. La materia prima son tubos de vidrio de diferente diámetro, que se consiguen en listones de 1,5 metro aproximadamente. A la vista pueden ser transparentes o blancos, pero el color de la luz dependerá de cómo esté recubierto su interior y del gas que se use. “Para mí es algo fácil de hacer. Es tener el diseño y ponerse a trabajar”. Así lo resume Ramón Rosa, fabricante de cartelería y probablemente el último tucumano que trabaja con neón.
   1- El diseño del cartel se plasma en una plantilla que servirá para moldear los vidrios.
   2- Los tubos de vidrio se calientan con fuego y el vidriero los dobla cuando llegan a la temperatura adecuada. En el proceso también se sopla con la boca, para generar algunas formas o para ayudar en el moldeado.
   3- En cada extremo de las letras se sueldan electrodos que conducirán la electricidad dentro del tubo. No llevan filamentos.
   4- Los tubos moldeados y con sus electrodos se conectan a una bomba de vacío para eliminar el aire del interior y luego se llenan con una pequeña dosis de gas neón o argón (los más comunes) u otros gases. Cada gas produce un color específico: el neón es rojo y el argón, azul, por ejemplo. Estos, combinados con el color interno de los tubos, generan nuevas tonalidades.
   5- Además de gases, en el interior de los tubos se distribuye una gota de mercurio que le otorga más brillo.
   6- Los tubos de vidrio se montan sobre la estructura del cartel y se conectan a transformadores de altísimo voltaje. Se necesitan 800 voltios para “encender” un metro de neón  y 600 para el argón.
> El paso a paso de la construcción
   El proceso de construcción de un cartel de neón es una mezcla de artesanía, física, química y electricidad. La materia prima son tubos de vidrio de diferente diámetro, que se consiguen en listones de 1,5 metro aproximadamente. A la vista pueden ser transparentes o blancos, pero el color de la luz dependerá de cómo esté recubierto su interior y del gas que se use. “Para mí es algo fácil de hacer. Es tener el diseño y ponerse a trabajar”. Así lo resume Ramón Rosa, fabricante de cartelería y probablemente el último tucumano que trabaja con neón.
   1- El diseño del cartel se plasma en una plantilla que servirá para moldear los vidrios.
   2- Los tubos de vidrio se calientan con fuego y el vidriero los dobla cuando llegan a la temperatura adecuada. En el proceso también se sopla con la boca, para generar algunas formas o para ayudar en el moldeado.
   3- En cada extremo de las letras se sueldan electrodos que conducirán la electricidad dentro del tubo. No llevan filamentos.
   4- Los tubos moldeados y con sus electrodos se conectan a una bomba de vacío para eliminar el aire del interior y luego se llenan con una pequeña dosis de gas neón o argón (los más comunes) u otros gases. Cada gas produce un color específico: el neón es rojo y el argón, azul, por ejemplo. Estos, combinados con el color interno de los tubos, generan nuevas tonalidades.
   5- Además de gases, en el interior de los tubos se distribuye una gota de mercurio que le otorga más brillo.
   6- Los tubos de vidrio se montan sobre la estructura del cartel y se conectan a transformadores de altísimo voltaje. Se necesitan 800 voltios para “encender” un metro de neón  y 600 para el argón.


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