Cierre del Septiembre Musical, una noche para vibrar junto a 700 artistas

Luis Gorelik dirige el Concierto Federal con clásicos del romanticismo y folclore tucumano

01 Oct 2017
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ENJAMBRE. Cientos de jóvenes instrumentistas compartieron varios días de ensayo, aprendieron y aprovecharon a un maestro como Gorelik. LA GACETA / FOTO DE ANTONIO FERRONI.-

Esta vez la Estación del Mitre quedó detrás del ancho escenario que cubre toda la calzada de la calle Corrientes y mira a la plaza Alberdi. La enorme construcción albergará a la megaorquesta y al coro que, bajo la dirección del maestro Luis Gorelik, ofrecerán el gran concierto federal de cierre del 57° Septiembre Musical.

En la conformación de la gran sinfónica intervienen músicos profesionales de las orquestas tucumanas y muchos otros convocados por el Sistema de Orquestas Infanto Juveniles de Argentina (SOIJAr).

En cuanto a los coros tucumanos, cada uno trabajó las partes por separado hasta que se establecieron los ensayos parciales conjuntos, dirigidos por Ricardo Sbrocco y por Ricardo Steinsleger, con el piano de Oscar Buriek, en el Aula Magna de la Facultad de Derecho.

Por su parte, los chicos de las orquestas invadieron el Club Floresta durante una semana de talleres y ensayos, mañana y tarde.

Mentora   

Valeria Atela es una de las iniciadoras del SOIJAr, cuando se fundó la primera Orquesta Escuela de Chascomús, como referente del sistema de orquestas que creó en Venezuela el maestro José Antonio Abreu.

“Desde que se constituyó SOIJAr se nota muchísimo el crecimiento, y también se nota cómo los distintos estamentos, desde los gobiernos hasta las empresas, han ido conociendo el espíritu de este trabajo, el verdadero para qué, y cómo se ha ido acompañando por los profesores. Y cómo se empieza a ver el resultado en un montón de gente hermosa”, dice Atela, que en estos días conoció a los músicos que están desarrollando los proyectos en Tucumán.

“Me parece que hay muchísimo para acompañar y para destacar el trabajo de los docentes, que son los que día a día hacen posible que los chicos se enamoren de esto como proyecto de vida, de desarrollo del esfuerzo personal, de un montón de cuestiones que son traspolables a la vida misma. Elijan lo que elijan en la vida saben que lo pueden hacer dando lo mejor de sí, buscando más de uno mismo y para irradiar a los demás”.

Los preparativos

Esta semana Atela estuvo al frente de toda la movida que implicó talleres, seminarios y ensayos con tantos chicos.

“Integran la orquesta cientos de chicos de todas las provincias argentinas. Entre ellos 200 son de Tucumán, que fueron convocados especialmente y participan en proyectos orquestales de distinta índole. Se han preparado con maestros del Colón y del Argentino de La Plata y venezolanos”, explica.

Atela coordina el proceso pedagógico para llegar al resultado de hoy. Se evalúa la realidad de cada fila de instrumentos; se estudia cómo complementar fortalezas y debilidades de cada una para lograr aunar el trabajo para la gran concertación armónica; que es lo que se busca.

“En realidad lo buscamos en la música, pero queremos que los chicos la trasladen a sus comunidades, a sus familias -aclara-. Que todos, como seres humanos, entendamos que lograr la concertación armónica debe ser nuestro gran motor como humanidad, porque es la única manera de lograr la plenitud”.

Trabajo intenso

El primer ensayo-diagnóstico fue el martes a la tarde, y desde el miércoles empezaron los talleres por fila y ensayos por la tarde, en un proceso bastante corto, pero muy intenso.

Atela agradece la invitación del Ente Cultural para este concierto, porque optó por los chicos. “Este proyecto, que está pensado como escuela de ciudadanía, para mí le aporta un plus al concierto, que es un gran mensaje para todos -opina-: no solamente es disfrutar de la música sino entender cómo ese llamado de tantos chicos junto a tantos coreutas dan esa comunión en un gran canto de esperanza, para que en esa armonía entremos todos”.

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