Cartas de lectores

30 Sep 2017 Por LA GACETA

Los gastos de sepelio de jubilados

En 2006 el Gobierno nacional decretó que el PAMI no será el encargado de afrontar los gastos de sepelios y comisionó a la Anses la entrega de un “Subsidio de Contención Familiar por Fallecimiento”. Por aquellos años, los gastos fúnebres rondaban los $ 1.500 y el subsidio cubría casi la totalidad ($ 1.000). Sin embargo, con el correr de los años la brecha entre el costo del sepelio y la contribución se agrandó. En 2012, el subsidio de $ 1.800 alcanzaba para casi la mitad del gasto, que entonces rondaba por los $ 4.000. Actualmente, el subsidio de contención familiar es de $ 6.000, sin importar el grado de parentesco de quien se hizo cargo del gasto, vínculo o si es apoderado o no del fallecido. Las funerarias recomiendan informarse de los gastos para evitar problemas futuros con los deudos de un jubilado. El diputado nacional Fabián Rogel (UCR) presentó un proyecto de ley para modificar el actual sistema de subsidios de sepelio para jubilados o pensionados afiliados al Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (Inssjyp). El legislador pretende dejar atrás el actual sistema que condiciona a los familiares del fallecido a afrontar el gasto del sepelio y esperar que la Anses -en 30 o 45 días- les reintegre un monto que, en la mayoría de los casos, no cubre la tercera parte. Anteriormente este beneficio lo prestaba el PAMI y luego fue transferido a la Anses. Una cosa es haber eliminado la carterización que tenían supuestamente algunas funerarias respecto de la monopolización de este servicio, y otra es haber desmejorado notablemente el beneficio de sepelio con el que contaban los jubilados y pensionados. Por eso el proyecto del diputado Rogel establece una suba de hasta tres salarios mínimo, vital y móvil, vigente al momento del fallecimiento, que es “muy superior” a lo que hoy se está reintegrando. Por lo tanto, el familiar del afiliado al instituto podrá presentarse y con el solo hecho de acreditar la pertenencia al PAMI, podrá obtener el servicio de una funeraria que libremente decida.

Julio Argentino Gómez

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El avance del “narco-poder”

Desde hace varios años en Tafí Viejo hemos venido padeciendo el accionar de bandas de delincuentes muy peligrosas que se dedican a todo tipo de delitos, incluyendo la venta de drogas. Así lo demuestran los últimos allanamientos de las fuerzas federales. Ante esto, algunos vecinos hemos venido emprendiendo desde hace años distintos tipos de acciones para advertir a la comunidad y a las autoridades lo que estaba pasando. En lo particular, participé activamente denunciando el consumo y venta de drogas en la calle, pero nada de lo hecho -al igual que muchos vecinos- tuvo respuesta positiva. Por el contrario, la inseguridad y la venta de drogas aumentaron en los últimos años por esta zona del Gran Tucumán. Para completar el grave cuadro de situación, mi familia y yo comenzamos a sufrir actos intimidatorios. Esto viene ocurriendo desde hace un tiempo. Al principio no le dimos importancia, pero la situación se fue complicando con la aparición de amenazas. Ante esto, realicé las correspondientes denuncias en la Justicia. Sin embargo, al poco tiempo de andar, compruebo con sorpresa que la lentitud de aquella es supina. Solamente avanzan cuando los presiona la Justicia Federal o la prensa. En Tafí Viejo hasta los niños conocen los lugares donde se vende droga. Menos las autoridades. El Poder Ejecutivo no hizo nada eficaz sobre el asunto. No pudo construir en años un centro de rehabilitación de adictos ni sacó de las calles a los miles de chicos que pululan en los semáforos. En tanto, los legisladores y ministros viven en mansiones y se van de vacaciones al exterior. Y no se les cae de la boca la muletilla “justicia social”. Sobra la vergüenza. Salvo honrosas excepciones, no hubo voces que se levantaran en contra de los vínculos entre el poder político y el narcotráfico. La mayoría de las opiniones osciló patéticamente entre el pánico y la complicidad. Los ciudadanos comunes, después de años de decadencia institucional, hoy vivimos las zozobras de un “narco-estado” que crece. Y todo aquel que tenga la osadía de ir en contra de eso, la pasa muy mal. Como es mi situación actual y la de mi familia. Esto me lleva a hacer pública esta denuncia, como última instancia para que otros tomen conciencia de hasta dónde ha llegado nuestro Tucumán.

Carlos Manai

Belgrano 63, Tafí Viejo.

Nuevo arzobispo

La reciente designación y próxima asunción del padre Carlos Sánchez como arzobispo de nuestra provincia es, a no dudarlo, todo un suceso y un acierto diocesano. Su juventud, bonhomía, trato campechano y trayectoria deparan con marcado optimismo una futura tarea pastoral superior. Se trata de un sacerdote que a lo largo de su carrera eclesiástica se desempeñó en varias parroquias e iglesias. Así, transitó y conoció distintos territorios. En la actual parroquia de Burruyacu estuvo desempeñándose como vicario, en el bicentenario y otrora Curato Rectoral. En esta jurisdicción pudo conocer lugares y gente de una amplia región rural, transitando numerosos caminos y huellas distantes en La Cruz, El Cajón, Villa Benjamín Aráoz, El Puestito, Chilcas, Requelme, Piedrabuena, Garmendia y 7 de Abril, entre otras. El nombramiento del cura Sánchez significa un orgullo para todas esas comunidades del interior tucumano, porque no tan sólo conocieron al que será ungido pastor de nuestra grey católica, sino que compartieron jornadas con este servidor espiritual. Le deseamos al nuevo arzobispo lo mejor en gestión pastoral, en estos tiempos cuando los valores morales están distorsionados.

Ysmael Díaz

Mario Bravo 247, Banda del Río Salí.

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