El eterno Bach, según el violín de Shlomo Mintz

En el ranking de los mejores violinistas del mundo, el músico ruso-israelí figura desde hace años en los primeros puestos por sus inmejorables condiciones como intérprete, director y docente. Esta noche, en el teatro San Martín, hace el aporte barroco al Septiembre Musical.

28 Sep 2017
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HOY
• A las 22, en el teatro San Martín (av. Sarmiento y Muñecas). Promoción: entradas 2 x 1 con Club LA GACETA.
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Las preguntas de LA GACETA fueron por e-mail. Las respuestas de Shlomo Mintz, vía mensaje de Whatsapp grabado, llegaron en inglés neutro. Faltaron las repreguntas; sin embargo, como todo maestro, bajó línea. Para mayores detalles, el que hablará esta noche en el teatro San Martín será su violín. Es decir, uno de los más admirados del mundo por musicalidad, versatilidad y técnica.

- ¿De qué depende la mayor calidad interpretativa?

- Hablar de interpretación es complicado; diría es un mix de experiencia de vida, know how técnico y visión de la música, tiempo, dinámicas y otras complejidades. La respuesta requiere una larga discusión, pero obviamente mientras el artista adquiere madurez ofrece mejores interpretaciones de los mismas obras que ha estado trabajando, y las obras que está interpretando empiezan a cobrar dimensión propia entre los 20 y los 40 años de experiencia.

- ¿Cuál o cuáles diría que son las obras en violín que mayor dificultad le significaron?

- Las mayores obras, las que se acercan a la perfección compositiva, siempre ofrecen más dificultad. Pero hay una cuestión de experiencia personal y debe ser discutida en particular. Mi respuesta sería relacionada con la primera: con el tiempo se gana experiencia en el escenario y eso hace la gran diferencia.

- ¿Cuál o cuáles son los maestros que lo marcaron?

- Son discusiones profundas. En el mundo, en el siglo XX y en este, hay grandes intérpretes, muchos vivos, que marcaron la historia de la música. A muchos de ellos me gustaría personalmente dividirlos según su visión de obras individuales más que como artistas en sí mismos. Hay muchos grandes artistas y no es fácil hacer comparaciones porque sería apelar a un criterio muy superficial relacionado con una entrevista como esta. Pero puedo decir que hubo grandes músicos a quienes siempre miro, y que busco referirme hacia sus grandes enseñanzas, tratando de estudiar y de entender sus decisiones en escenario y fuera de él, para dibujar luego mis propias conclusiones, esperando que con el tiempo yo pueda ofrecer al público mi propia visión de esas grandes obras. Pero se trata de un proceso en marcha y de nunca acabar.

- ¿Qué período de la música o qué autor toca más a gusto?

- Normalmente me quedo con los románticos, pero tengo extensa experiencia interpretando obras modernas y relativamente modernas. Lo que me gusta hacer es aceptar los desafíos y entonces ver qué podría ser lo mejor para interpretar obras modernas. Me concentro habitualmente en la calidad de la composición más que en el período en que fue concebida.

- Como director, ¿qué les transmite a sus músicos?

- Primero, para ser un director es importante establecer un buen entendimiento con los músicos, pero para los directores eso es variable. Raramente voy estrictamente a lo que hay que hacer. Pienso que el trabajo como conductor es establecer profundo entendimiento con los músicos, para poder dirigirlos en una forma en la cual la música sea interpretada de la mejor manera posible. Dirigir es una de esas profesiones donde todo y nada está entre tus manos. La energía podría ser sin sentido, o llena de sentido. Eso es de acuerdo a los directores, y los grandes por supuesto operan de ese modo. Yo sigo esta tendencia, primero estableciendo un buen contacto con los músicos, quienes realmente me respetan primero como intérprete, y entonces construimos una relación en dimensión con las obras que deberemos interpretar. Esta particular técnica de verbalizar lo que se necesita hacer es la principal tarea del conductor.

- Háblenos brevemente de la música de Bach que abordará en el recital.

- Bach fue un hombre muy religioso, que vio durante su vida a su amada familia desvanecerse frente a sus ojos. Primero murió su esposa y después 11 de sus hijos (tuvo 20). Pienso que en el caso de sonatas y partitas, Bach específicamente está tratando de mostrar, en su interpretación individual y bajo las grandes limitaciones de la Iglesia, que le dictaminaba a él qué y cómo componer la música, cómo sortea aquellos límites. Y también cómo encuentra su gran y único modo de mostrar música eterna, que está con nosotros hasta hoy, y que estará vigente mucho después de este concierto.

-¿Cree en la música sinfónica como vehículo de paz, como la concibe Daniel Barenboim al frente de la West East Divan Orchestra?

- Daniel Barenboim es un gran director y un gran músico, pero yo tengo mi propio punto de vista y mi concepto de la música, y me hago responsable por las decisiones que tomo en el escenario. Barenboim debe ser valorado por su gran talento. Yo trato de caminar por mi propio camino, con mi propio derecho, y envío mi mensaje de paz a mi manera y con mi propio concepto. Espero que el público coincida conmigo en que no es un concepto de popularidad, pero sí de entendimiento, y de gran responsabilidad el de hacer música para lograr la paz.

No lo dice, pero uno de sus caminos es haber cofundado “Violines de la Esperanza”, un proyecto que ambiciona difundir la paz a través de la música. Allí Shlomo Mintz toca uno de los violines restaurados por el lutier Amnón Weinstein, que fueron encontrados en los campos liberados y guetos vacíos al final de la Segunda Guerra Mundial.

> PERFIL

Shlomo Mintz, entre los grandes nombres de la música

Nació en Moscú en 1957, pero creció y estudió en Israel. A los 11 años debutó con Zubin Mehta. Isaac Stern lo recomendó para la Juilliard School. A los 18 debutó en el Carnegie Hall. Sus grabaciones con Mehta, Abbado, Sinopoli y Levine han obtenido los más importantes premios. Desde 1989 dirige (Israel Chamber y Sinfónica de Maastricht entre otras); también es docente y jurado en concursos internacionales. Desde 2015 es solista residente de la Queensland Symphony Orchestra (Australia).

> El programa 

Las obras mejor compuestas 

Dicen los músicos que las sonatas y partitas de Johann Sebastian Bach son las mejores obras para violín solo jamás compuestas. Las Partitas para Teclado forman un conjunto de seis suites para clave escritas y publicadas entre 1726 y 1730 bajo el título Clavier-Übung I. También fue la primera de sus obras en ser publicada bajo su dirección. Shlomo Mintz interpretará esta noche Partita N° 1 en Si bemol menor, BWV 1002; N° 2 en Re menor, BWV 1004 y N° 3 en Mi mayor, BWV 1006.


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