Viene cayendo el imaginario de lo que vendió la globalización

27 Sep 2017

JAIDER ORSINI

CURADOR E INVESTIGADOR DE ARTE - COLOMBIA

El arte contemporáneo es un espacio bastante abstracto que se mueve de manera vertiginosa. Muy sólido y jerárquico en su estructura y, a la vez, muy blando en su forma. Eso ha permitido que en América Latina y el Caribe un cardumen de prácticas, espacios y agentes, que se han pensado desde escenarios subestimados, haga visibles sus experiencias y esté conectado con circuitos artísticos próximos territorial y culturalmente.

Es muy importante que hoy hablemos sobre las dimensiones de las realidades del arte contemporáneo, a partir de las cuales creo que está surgiendo un escenario bien interesante, donde viene cayendo de a poco el imaginario de la globalización que vendió el arte contemporáneo como una especie de modelo-manual con la capacidad omnipotente de ser instalado a imagen y semejanza en cualquier lugar. Pues existe un creciente grupo de agentes que nos estamos implicando seriamente con nuestros lugares de trabajo y dejamos de pensar en la nube del arte internacional. No sé si sea necesario hablar de lo local con todas las implicaciones que eso conlleva, pero sí creo que se está valorando la fuerza de algunos territorios culturales.

Es allí donde llaman poderosamente la atención las comunidades con el poder creador que les atribuye la invención de la vida cotidiana, los artistas que sin estudiar arte lograron consolidarse en el medio, los curadores que ya no necesariamente realizan exposiciones, las galerías que fracasaron en el intento de vender una obra y aun así mantuvieron su etiqueta comercial, y los museos que aun sin un espacio físico avivan la escena cultural de los lugares que los han visto nacer.

Me refiero a un escenario casi disfuncional donde han tomado sentido todas esas formas utópicas en las que coexiste el arte como experiencia y espacio de pensamiento que, por lo general, muchas veces no son visibles para el público. Ahora viene bien abrir un espacio en el que debemos entender las lógicas que conectan, separan o hacen que se extingan ese tipo de manifestaciones, es allí donde encuentro la importancia del Foro de Arte Contemporáneo y Políticas Culturales en Tucumán. Creo que esto está muy relacionado con lo que hablábamos anteriormente sobre las realidades de los escenarios en los que se está produciendo la experiencia del arte en la actualidad.

No creo que los artistas tomen la decisión de asumir el rol de productores, gestores e incluso curadores de sus proyectos e iniciativas de colegas. Este bricolaje de roles se presenta como necesidades, y en algunos casos ha funcionado muy bien; en otros ha deteriorado las relaciones de trabajo; y en otros simplemente ha generado una confusión sobre los campos de acción de cada uno. En el Foro compartiré mis experiencias en el Caribe colombiano.

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