Bajo la luz ciega del poder

En un nuevo aniversario de la Batalla de Tucumán, cabe rememorar el rol decisivo de un héroe que no tiene el lugar que merece en la memoria de los argentinos

24 Sep 2017
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“Quiero detenerme en el relato de mi vida, para hacerlo sobre la de Bernabé Aráoz, porque creo que no se ha hecho justicia con su memoria y ha sido desacreditado gratuitamente. Mi tío fue un militar valiente, gran colaborador y jefe determinante en el triunfo de Belgrano en 1812, aportando dinero a la causa y sus empleados del campo se prestaron, por devoción a su patrón, a luchar en la batalla”. Son comentarios de Juan Bautista Alberdi, cuya madre Josefa Aráoz y Balderrama era hermana de Bernabé Aráoz. Comentarios que ameritan una profunda revisión histórica sobre nuestra Independencia, y una justa reivindicación de sus auténticos próceres.

Todos los historiadores mencionan el rol de José de San Martín y Manuel Belgrano en las luchas por la Independencia Argentina. Mientras varios estudiosos tucumanos destacan el papel de Bernabé Aráoz, por algún extraño motivo otros lo hicieron desaparecer de los registros protagónicos*. Y fue él quien generó la bisagra histórica determinante para el bien de la Patria, por su influencia en las más importantes y victoriosas “Guerras Gauchas” que se libraron en nuestro territorio: la Batalla de Tucumán del 24 de setiembre de 1812, y la de Salta en febrero de 1813.

¿Quiénes fueron los partícipes más “decididos” además del pueblo, “gauchos”, peonada o “Los Decididos de Tucumán” como se los denominó, de ambos combates victoriosos; y años después de la convocatoria, reunión y declaración del Congreso de Tucumán? La historia es clara y precisa: Manuel Belgrano y Bernabé Aráoz.

Revolución de Mayo en peligro

Desde mayo de 1810 los gobiernos revolucionarios del Río de la Plata entraron en situaciones conflictivas, mientras desde el Alto Perú avanzaba Pio Tristán con un poderoso ejército realista que arrasaba con las fuerzas patriotas. En febrero de 1812 Manuel Belgrano es designado general del Ejército del Norte y se encuentra con un grupo destrozado con el que acampa en Jujuy, con los realistas muy cerca. El peligro de exterminio total era inminente, el camino de los realistas hacia Buenos Aires quedaría despejado y la revolución patriota resultaría un fracaso.

En agosto Belgrano recibe la orden terminante de evacuar todas las ciudades a su paso y retroceder hasta Córdoba sin dar batalla. Según los estrategas de la época esto convenía a los realistas porque se aseguraban, aún sin pasar por Córdoba, llegar rápidamente al Río de la Plata y retomar el control del puerto.

Ya en territorio tucumano Belgrano envía a Juan Ramón Balcarce para alertar a los habitantes de San Miguel de Tucumán sobre el avance realista y recoger las armas disponibles. Una comisión de vecinos encabezada por Bernabé Aráoz le anticipa firmemente que no abandonarán la ciudad, y ofrecen como gesto simbólico el doble de recursos para enfrentar al enemigo.

Era justo lo que esperaba Belgrano, indefenso ante el poderío realista, para desobedecer al poder central y quedarse a presentar batalla “a ganar o morir”. Con “Los Decididos de Tucumán” se logró el triunfo. Y esta historia, tal vez, es más conocida.

En febrero de 1813 en Salta, Belgrano con Bernabé Aráoz y sus “gauchos” dan la estocada final a las fuerzas realistas. Por sus méritos, meses después designan Gobernador Intendente de Salta a Bernabé Aráoz. De 1814 a 1817 Bernabé Aráoz fue el primer Gobernador Intendente de Tucumán y, por lo tanto, quien inauguró y cerró el Congreso de la Independencia convocado en Tucumán por el poder central como reconocimiento a los héroes de la Batalla de 1812. Belgrano había regresado a Tucumán en 1815 y participó activamente en el Congreso.

Desde entonces siguió escribiéndose la historia, pero como destacó Juan Bautista Alberdi sobre su tío Bernabé Aráoz, “no se ha hecho justicia con su memoria y ha sido desacreditado gratuitamente”.

© LA GACETA

Luis Mena - Periodista.

* Entre los autores que destacaron la labor de Bernabé Aráoz se encuentran Julio César Salomón, Antonio Zinny, Manuel Lizondo Borda, Carlos Páez de la Torre (h), José María Posse y Luis Yanicelli.

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