José Macome devolvió a Natación y Gimnasia a la cima tras dos décadas

Llegó desde Tucumán Rugby para completar el proceso.

19 Sep 2017

Tras 21 años de caminar por el desierto, Natación llegó a la tierra prometida. Atrás quedaron muchos momentos pedregosos, en los que el decano del rugby tucumano llegó incluso a enfrentar la dura realidad del descenso. Después de tocar fondo, el club de la avenida Benjamín Araóz entendió que necesitaba cambiar desde la raíz para recuperar el brillo de otras épocas. Así fue que, hace algunos años, comenzó el proceso de reconstrucción de los “Blancos”. Como entrenador de la Primera, José Rubino fue el iniciador de esa transformación en el juego que José Macome terminó de dar forma definitiva esta temporada. Llegado desde Tucumán Rugby, completó la tarea de convertir a Natación en un equipo capaz de ganarle a cualquiera.

“Creo que lo que necesitaba Natación era una mirada desde afuera. Es decir, estaban haciendo las cosas bien, pero no lo creían. Necesitaban que viniera alguien de otro club a decírselo”, da su punto de vista el head coach de los “Blancos”, compartiendo el crédito con todos los que ya venían trabajando en pos de este presente en los años anteriores.

“Más que nada, creo que a este equipo le aporté orden y mentalidad positiva. Eran chicos que venían de jugar abajo. Desde el primer día les dije: ‘seamos positivos y veamos hasta dónde podemos llegar’. Los motivé a que dejaran de pensar de dónde venían y se enfocaran en hasta dónde podían llegar. Les planteamos un sueño y los invitamos a pelear por él. Con todo lo que eso implica, porque muchas veces cuando uno tiene sueños muy grandes, la caída es muy dura. Pero ellos decidieron jugársela e ir detrás de ese sueño. Y nadie los pudo parar”.

Objetivos cortos

Más allá de que nadie le apunta a la mediocridad de entrada, es difícil saber cuántos se imaginaban a principios de año que Natación celebraría la primavera bebiendo el vino de los campeones en la Copa “Club La Gaceta”.

“Y...soñar, uno sueña siempre. Cada vez que agarro un equipo, tengo la intención de llevarlo lo más arriba posible. Obviamente que en el camino uno se va poniendo objetivos más cortos, como ganar un partido, lograr una clasificación, llegar a determinada instancia y así. Nunca muestro todas las cartas, ni a los jugadores ni a nadie. ¿Clasificamos? Muy bien, ahora vamos por este nuevo objetivo. Casi sin darnos cuenta, nos encontramos jugando la final”, describe Macome, quien asegura no estar sorprendido para nada.

“Quien tenga la oportunidad de ver cómo trabaja este equipo, no se puede sorprender de lo que ha logrado. Puede faltar el juego, pero lo que no falta es hambre, compañerismo, amistad y valores. Es un equipo para nada desleal en la cancha. Nosotros les dijimos que lo que los va a hacer ganar en el rugby, es jugar al rugby, no otra cosa. Estos chicos tienen todas esas virtudes y eso se nota en la cancha. Se mueven con seguridad, atacando y defendiendo. Es realmente alucinante lo que logró este grupo. Ahora, es momento de pensar en objetivos nuevos”, cerró “Homero”.

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