Hamilton ganó una carrera que pintaba complicada

18 Sep 2017
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FELICIDAD. Tras bajarse del auto, Hamilton celebra su tercera victoria en fila de la temporada y la N° 60 en la categoría. reuters

En la previa del Gran Premio de Singapur, las cosas no pintaban nada bien para Lewis Hamilton. El piloto de Mercedes apenas había sido quinto en una clasificación dominada por Sebastian Vettel, su rival en la lucha por la corona.

Con la supremacía que había demostrado Ferrari en el circuito urbano de Marina Bay, Hamilton sabía que sólo un milagro le permitiría mantenerse al frente del campeonato. Y ese milagro llegó en forma de lluvia.

En una pista complicada por las condiciones climáticas adversas, la ayuda divina por la que imploraba el británico se plasmó no bien el semáforo se apagó y se puso en marcha la 14ª fecha del calendario de la “máxima”.

Ahí nomás, Vettel quedó fuera de la carrera por un encontronazo con el holandés Max Verstappen, que había partido segundo; y el finlandés Kimi Räikkönen, que largó desde la segunda fila.

Así, de buenas a primeras, Hamilton vio cómo su contrincante quedó fuera de carrera y, además, se colocó al frente del pelotón, posición que defendió con uñas y dientes de la amenaza del australiano Daniel Ricciardo, finalmente segundo delante del finlandés Valtteri Bottas.

Fue su tercera victoria consecutiva tras los grandes premios de Bélgica e Italia y la séptima de la temporada. Es decir que visitó el escalón más alto del podio en la mitad de las competencias disputadas hasta el momento.

Esa racha, sumado al abandono de Vettel, le permite a Hamilton estar al frente del certamen con una ventaja de 28 puntos sobre el germano. Una diferencia que deberá aprovechar al máximo si es que quiere ganar su cuarta corona.

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