Cuando las imágenes modifican la realidad

La exposición de Alejandro Gómez Tolosa, “Ficciones Verdaderas”, se inaugurará esta noche en el Centro Cultural Rougés. La postproducción es la clave.

13 Sep 2017
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SAN MARTÍN Y MAIPÚ. Los registros horizontales en panorámica de distintos edificios emblemáticos del microcentro tucumano están ensombrecidos por el trabajo con la luz, con las sombras y con los contrastes.

Desde hace unos años se coincide entre los expertos en que la fotografía ya no es lo que era; en esta época de la llamada postfotografía “se deslegitiman los discursos de originalidad y se normalizan las prácticas apropiacionistas; y los artistas no tratan de producir obras sino de prescribir sentidos”. Así lo escribe en su manifiesto Joan Fontcuberta, que es en el mundo de lo digital, de internet, uno de los mayores referentes internacionales del género, un teórico y un artista.

Cuando alguien puede con su trabajo volver extraño lo que resulta familiar; ajeno lo que es propio, seguramente nos encontramos ante el arte, ante la producción de una nueva realidad.

Mucho de eso se puede ver en la exposición “Ficciones Verdaderas”, que se inaugurará esta noche, a las 20.30, en el Centro Cultural Rougés (Laprida 31). Allí, con la curaduría de Segundo Ramos, el artista Alejandro Gómez Tolosa exhibirá poco más de 20 obras. Se podrá apreciar su enfoque sobre edificios emblemáticos y personajes históricos; los héroes y los templos, la arquitectura y las imágenes de la ciudad, en diferentes medidas.

Transformación

Seguramente, no será sencillo reconocer en estas obras la propia Casa Histórica o construcciones que rodean la plaza Independencia, como la Catedral, la FET, el ex Banco Provincia o la sede del Jockey Club.

¿Cómo se logra esta transformación? Cuando se dice que la fotografía quedó atrás, se asegura que, tecnología mediante, domina la manipulación de imágenes. Precisamente, Gómez Tolosa ya ha demostrado qué puede hacer con las imágenes en las muestras anteriores, como “Confines” (2014).

La técnica se denomina panorámica en registro; está tomada en planos horizontales con cinco o seis capturas de las que nacen 20 o 30 fotos que forman algo así como un rompecabezas. “Esto constituye un material muy maleable, por lo que es la postproducción lo que predomina”, explica el artista. “La cámara ha quedado como un aparato que captura, pero luego empezará el trabajo, con la postproducción”, precisa.

Vida propia

El trabajo con la luz en las diferentes obras, los cielos ensombrecidos, por ejemplo, relacionan al artista directamente con el barroco, en el que se acentúan la teatralidad, la dramaticidad de las figuras. “Me emocionan los edificios, me parece que tienen vida propia”, confiesa Gómez Tolosa. La neoclásica iglesia de Santo Domingo, la casa central del Banco Nación y el tradicional Mercado del Norte se reconocen en una segunda o tercera mirada.

Ramos escribe en el catálogo: “Alejandro despliega su labor, su magia, su mirada, su lente y casi, sin proponérselo, sus imágenes conmueven; nos revelan aquellas huellas de edificios en los que los años dejan sus cicatrices; las estatuas de San Martín y Belgrano, en su soledad, nos proyectan a otros tiempos como si fueran ficciones, quizás verdaderas”.

Gómez Tolosa ha participado en numerosas muestras individuales y colectivas, con grabados (en diferentes técnicas), pinturas y dibujos. y ha ganado numerosos premios. Es master en Nuevas Tecnologías y enseña en la Facultad de Artes de la UNT.

Expresamente reconoce la influencia en su obra de Joel-Peter Witkin, pero también la teoría de Fontcuberta y algunas películas como las de Tim Burton.

Entre otras fotos, se pueden apreciar las de los monumentos a Alberdi, a San Martín, a Belgrano y “La Libertad” (realizada por Lola Mora), que parecen tener su propia luz. No falta además un trabajo especial con la Casa Sucar, rescatada hace poco de la destrucción.

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