El ex juez acusado de favorecer a narcos en Orán logró apartar a una magistrada del juicio

En la primera jornada del proceso oral contra Raúl Reynoso y otras siete personas se recusó a Mariana Catalano, miembro del tribunal.

05 Sep 2017
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EN EL BANQUILLO. Reynoso estuvo todo el tiempo con un chaleco antibalas. foto de marcelo miller

El ex juez federal de la ciudad salteña de Orán, Raúl Reynoso, se sentó ayer por primera vez en el banquillo de los acusados ante un tribunal, acusado de integrar junto a los otros siete imputados una asociación ilícita que favorecía a los narcos que operan en la frontera con Bolivia. Aunque se lo vio muy tranquilo al ingresar a los Tribunales, el ex magistrado no se quedó de brazos cruzados: pidió que se lo considerara su propio codefensor y argumentó la solicitud de su abogado Federico Magno para recusar a la jueza Mariana Catalano.

En su argumento, Magno le dijo a los jueces Federico Díaz, Gabriel Eduardo Casas y Carlos Enrique Jiménez Montilla (los dos últimos, titulares del Tribunal Oral Federal de Tucumán) que Catalano había prejuzgado al dar una entrevista a un medio periodístico. La fiscalía esgrimió que el pedido no debía ser debatido porque la recusación se tendría que haber planteado antes del inicio del debate oral, pero Reynoso retrucó que recién ayer supieron que la jueza integraba el tribunal. En rigor, la magistrada había sido designada como cuarta jueza, para suplir la eventual ausencia de cualquiera de sus pares.

Luego de un cuarto intermedio, la secretaría leyó el descargo de Catalano. La jueza aseguró que no había prejuzgado en la nota periodística, pero pidió su separación del tribunal “por decoro”. Ahora la Cámara Federal de Casación Penal deberá designar otro cuarto juez.

Con chaleco antibalas

Reynoso está acusado de liderar una banda supuestamente integrada por el resto de los acusados: los abogados René Gómez, Arsenio Gaona, Ramón Valor y María Elena Esper; los empleados judiciales Miguel Saavedra y César Aparicio; y la hermana de este último, Rosalía Aparicio.

El ex juez, el único que se encuentra detenido por esta causa, ingresó ayer antes que nadie para que la prensa no advirtiera su arribo. Si bien durante la primera jornada estuvo sin esposas en las muñecas y se pudo mover libremente durante los descansos, el servicio penitenciario le colocó un chaleco antibalas y un custodio que lo acompañó incluso hasta el baño.

Una de las grandes inquietudes era el estado de salud de Reynoso, ya que hace tiempo viene solicitando la prisión domiciliaria por sufrir de diabetes e hipertensión. Los presentes lo vieron sereno y de buen ánimo. Durante un cuarto intermedio, el ex juez recibió con una sonrisa el abrazo de sus tres hijas y su esposa.

Entre los imputados Valor, Gaona, Gómez y Esper reinó el buen humor. En los cuartos intermedios se quedaron en la sala conversando y, en más de una oportunidad, incluso riéndose a carcajadas. Ese mismo clima se vivió entre los abogados defensores por un lado, y la parte acusadora por el otro.

Más planteos

Cuando se resolvió la situación de Catalano, el tribunal dio por concluida la audiencia. En ese momento, el fiscal Carlos Amad intentaba realizar un planteo que finalmente no se llegó a conocer; sin embargo, en los pasillos de Tribunales trascendió que se trataría de una presentación resonante.

Para la próxima audiencia, también se espera que la defensa de Valor realice un planteo de nulidad, cuestionando que en la instrucción no se notificó a las partes cuando declararon los testigos de cargo que testimoniaron en contra de los abogados imputados, según le adelantó a LA GACETA. Si los planteos se resuelven rápido, comenzará la etapa de las declaraciones. El abogado de Reynoso explicó que el ex juez optaría por dar su testimonio.

Por otro lado, el tribunal resolvió -por cuestiones de agenda- que las audiencias se realizarán sólo los lunes a la mañana. A ese ritmo, y con unos 160 testigos, se espera que el proceso no termine antes de marzo.

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