La Selección debe dar un vuelo para no sufrir en las fechas finales de las Eliminatorias

Contra Uruguay, la renovada Selección no mostró nada nuevo.

02 Sep 2017
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GESTOS ADUSTOS. En su regreso a las prácticas en el predio de la AFA en Ezeiza, los jugadores que jugaron como titulares ante Uruguay hicieron un trabajo regenerativo.

¿Se puede hacer un balance de un partido, el primero de una era, y en el que el equipo jugó poco y nada? ¿Fue positivo el punto que se trajo Argentina desde el “Centenario” de Montevideo? ¿En qué cambió esta remozada Selección de Jorge Sampaoli con respecto a aquella formación que dirigida por Edgardo Bauza parecía haberse acostumbrado a perder poniendo en riesgo la clasificación a Rusia 2018? ¿Quedó el crédito abierto de cara al futuro o hay que seguir mirando con desconfianza cada uno de los tres juegos que faltan para terminar el camino que conduce hacia el Mundial?

Todas esas preguntas saltaron al tapete cerca de la medianoche del jueves, cuando bajaron las pulsaciones y se pudo pensar en frío luego del aburrido, apático, soporífero y ¿acordado? 0 a 0 entre “Charrúas” y argentinos.

Es que la manera de jugar de ambos equipos despertó “al toque” las suspicacias. En los últimos 10 minutos, los planteles parecieron haber firmado un pacto de no agresión. Los arqueros fueron espectadores de lujo y el equipo que tenía la pelota lateralizaba el juego y hacía correr el reloj.

Por eso, el margen para analizar el rendimiento de la renovada Argentina de Sampaoli se achicó muchísimo. Lo primero que se puede decir es que el nuevo DT pegó el volantazo que muchos pedían desde hace tiempo. Dejó afuera a jugadores como Gonzalo Higuaín y Ezequiel Lavezzi, convocó a Mauro Icardi y decidió darle más participación a Paulo Dybala.

Claro, habrá que ver si ese golpe de timón fue genuino, o sólo un manotazo de último recurso, sabiendo que una derrota del otro lado del “charco” iba a dejar el futuro demasiado oscuro.

Porque más allá de los cambios de nombres y del sistema táctico (contra Uruguay, Argentina utilizó un 3-4-3) el equipo volvió a quedar en deuda en cuanto al volumen de juego. Le costó muchísimo quebrar el doble vallado defensivo que plantearon los locales. La sociedad Lionel Messi-Dybala no surtió efecto. Y para colmo, el rubro en el que volvió a fallar fue el defensivo. La “grieta” de mitad de cancha hacia atrás está intacta. Argentina no se siente cómoda cuando no tiene la posesión y ese es todo un dato, sobre todo porque de acá al final debe enfrentar a dos rivales que hacen de la explosión en los últimos metros un culto.

En el duelo del martes ante Venezuela, Argentina no tendría que tener problemas. Enfrentará al equipo más flojo de las Eliminatorias, que sólo ganó un juego durante todo este proceso y, que salvo contra Perú, perdió todos los partidos que disputó fuera de su país.

Para ese juego, Argentina deberá recuperar la explosión en los últimos metros. Y debe solucionar los problemas en la última línea, porque los últimos dos juegos serán a todo o nada.

El 5 de octubre, recibirá a Perú, una Selección que históricamente la complicó. En 1969, incaicos y argentinos igualaron 2-2 en “La Bombonera” y la selección nacional se quedó afuera de México 1970. En 1985, un gol de Ricardo Gareca impidió que la historia se repitiera. Y en 2009, Martín Palermo fue el “bombero” que apagó el incendio en cancha de River, cuando Perú amenazaba con volver a ser la piedra en el zapato.

Por eso, de cara al final Sampaoli debe sostener el “cambio” y traducirlo aún más en el campo de juego. Con más fútbol, pero sobre todo más “pimienta” en los últimos metros. Y claro, mayor solvencia defensiva. En pocas palabras, debe mejorar la imagen que dejó en Montevideo.

Mascherano y Banega recuperarán su lugar en el equipo

BUENOS AIRES.- Tras el regreso de Monteviedo luego del empate frente a los uruguayos, el seleccionado argentino se entrenó ayer en el predio de Ezeiza con miras al cotejo frente a Venezuela, a jugarse el martes a las 20.30, en el Monumental. Los futbolistas que fueron titulares ante los uruguayos, realizaron trabajos regenerativos y apenas un leve trote alrededor de una de las canchas del predio. Tras esta actividad, todos los futbolistas del seleccionado fueron licenciados hasta la noche que regresaron al predio de Ezeiza.

Con miras al cotejo ante los venezolanos, Sampaoli estará obligado a realizar por lo menos una modificación. Javier Mascherano, uno de los históricos del plantel, que el partido del jueves pasado lo vivió desde el banco de relevos volverá a ser titular. En la ocasión reemplazará a Gabriel Mercado, que fue suspendido por haber llegado al límite de amonestaciones.

La otra variante será el ingreso de Ever Banega, que se perdió el cotejo ante Uruguay por estar cumpliendo una fecha de inhabilitación. El jugador de Sevilla de España ingresará por Guido Pizarro. Incluso, se habla del ingreso de Javier Pastore y de la salida de Paulo Dybala. Mientras, el entrenador deberá esperar la recuperación de Nicolás Otamendi que regresó con un fuerte traumatismo en la pierna derecha. (Especial

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