Defensores piden la absolución de dos de los imputados

Hoy comienza el alegato de la Defensa oficial

01 Sep 2017

“Llegamos a este juicio cansados de la injusticia. Mi defendido desde 2012 está privado de su libertad”. Así comenzó su alegato Julieta Jorrat, defensora de José Luis Figueroa, uno de los 17 imputados de la megacausa “Operativo Independencia”, que aborda crímenes de lesa humanidad cometidos contra 266 víctimas. El ex policía está acusado por el caso de Fermín Núñez, por la presunta comisión de los delitos de secuestro y torturas. Los fiscales habían requerido al Tribunal Oral Federal (TOF) que lo condene a siete años.

Jorrat apuntó contra la Fiscalía y manifestó que acusó con “liviandad” y “falta de pruebas”. “Todo lo que dijo es mentira”, afirmó. Remarcó que Núñez “no identificó” a su defendido en su declaración de 2013, sino que mencionó su apellido. “Aquí dijo que lo recordaba por su brutalidad, que era alto y moreno”, aseveró. Le pidió a Figueroa que se pusiera de pie y uno de sus colaboradores tomó una cinta métrica y lo midió. “¿Cuánto mide?”, le consultó. “1,68”, respondió el imputado. Luego desarrolló otro punto: que el apellido Figueroa es común y que hay otros ex policías llamados así imputados en otras causas. Después se detuvo en Núñez. “Era miembro comprometido de un grupo de extremistas. Mataban inocentes. Núñez fue condenado en un proceso constitucional (por el caso del capitán Humberto y Cristina Viola)”, consideró. “Entre 1969 y 1979 protagonizaron 21.400 hechos terroristas. No se podía caminar por la calle. Se habían asentado en Tucumán, el ERP ocupaba territorio. Este proceso se debe anular, porque hubo una orden (del Gobierno) de aniquilar el terrorismo. La guerra fue terrible. Usaban uniformes y mataban gente. ¿Y esas muertes? Nadie se acuerda. Los que juzgan cumplieron su deber porque el Gobierno constitucional declaró la guerra contra la subversión (...). El enemigo sigue, infiltrado en todos los estratos”, advirtió. Pidió la absolución de su representado.

Después fue el turno de Mario Leiva, defensor del ex militar José Abba. Llegó a juicio por los casos de Mario Medina y del periodista Maurice Jeger y su pareja, Olga González (embarazada). La Fiscalía (pidió 18 años) y las querellas lo acusaron sólo por el primero, por los supuestos delitos de secuestro, torturas y asociación ilícita. Leiva efectuó un repaso de la carrera de Abba como abogado, que se desempeñó como auxiliar jurídico y luego de 1976, como fiscal de Estado. Sobre el caso Jeger-González, abundó en lo que consideró como diferentes versiones del secuestro (permanecen desaparecidos) y cuestionó a los testigos. “Las versiones son falsas, con mentiras e imprecisiones. No hay certezas”, cerró. Se extendió en el caso de Medina. Consignó que en sus primeras declaraciones no había mencionado a Abba y que recién lo hizo durante el juicio por Arsenales II-Jefatura II, en 2013. “Afirmó que había visto a Abba en la Fiscalía y que lo escuchó en el Arsenal. Cuando vino a la sala ya sabía todo sobre Abba y que tenía un llavero con una esvástica. El Ministerio Fiscal parcializó testimonios y dexcontextualizó los hechos”, afirmó. Añadió que se pretende inculpar a su defendido por lo que era y no por lo que hizo. “No está acreditado que Abba haya estado en un centro clandestino. Dicen que se menciona en la lista de Clemente, que no tiene firma, y Adel Vila en su diario, porque se le encargó la sucesión de Viola ¿Qué elementos de prueba existen para una asociación ilícita? Ninguno”, afirmó. Requirió la absolución.

Hoy, desde las 9.30, comenzará el alegato de la Defensa oficial.

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