Dos homicidios en 10 días en un barrio donde reina el miedo

Un joven fue ultimado de dos balazos.

30 Ago 2017
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EL LUGAR. Los vecinos limpian la vereda donde fue encontrado el cuerpo. la gaceta / foto de antonio ferroni

Apenas 50 metros separan los lugares donde se produjeron dos crímenes en poco más de 10 días. Ambas víctimas recibieron un disparo en el pecho. La policía investiga si la muerte de un joven ocurrida ayer a la madrugada en el barrio El Salvador, ubicado al sur de la ciudad, está vinculada a la anterior.

Cerca de las 6, vecinos que salían de sus casas para ir a trabajar descubrieron un cuerpo en la vereda de avenida Democracia al 300. Cuando los policías llegaron al lugar, revisaron el cadáver y descubrieron que había recibido dos balazos: uno en el pecho (arriba de la tetilla izquierda) y uno en el hombro derecho. El médico de la fuerza que lo revisó también fue categórico: la víctima había muerto al menos tres horas antes de que se hallara el cuerpo, pero nadie llamó antes para avisar. “La gente está c... de espanto y no va a hablar porque tiene problemas”, dijo Juana, una vecina de la zona.

Pasadas las 15, personal de la División Homicidios, al mando de los comisarios Hugo Cabezas y Daniel Cuellar, finalmente identificó a la víctima como Diego Monteros, de 19 años, domiciliado en el mismo barrio. Según la planilla de antecedentes, tiene causas por robo agravado, arrebato, hurto y un paso por el penal de Villa Urquiza.

El viernes 18, a 50 metros donde se produjo el hecho, Fabián Maximiliano Varela fue ultimado de un balazo. El proyectil ingresó por el hombro izquierdo y terminó saliendo por el derecho, provocándole heridas que le causaron la muerte casi de manera instantánea. Por este hecho están acusados los integrantes de la familia Álvarez, entre los que habría dos menores de edad, uno de los cuales fue detenido ayer a la mañana.

En un primer momento se dijo que los sospechosos habían intentado robarle la moto a la víctima, pero con el correr de los días, esa versión fue perdiendo fuerza. Los investigadores comenzaron a sospechar que se podría haber tratado de una cuestión vinculada a las drogas. Lo mismo ocurre con el homicidio de ayer. La víctima podría haber tenido problemas de adicción. Los pesquisas creen que pudo haber sido víctima de un “soldadito” de un transa o, en su defecto, quiso robar algo y la persona a la que atacó le disparó para defenderse.

En silencio

“No sentimos ningún ruido o disparo. Nos dimos cuenta cuando descubrimos los móviles de policía en el lugar. Fue tan silencioso que los vecinos especulaban que podría haber sido herido en otro lado y arrojado allí”, cuestionó el vecino Juan Carlos Meza.

María del Carmen de Heredia dijo que en ese sector de la ciudad todo el mundo vive con miedo. “Como la Policía no anda por aquí, acá pasa esto y mucho más. Estamos muy preocupados porque los que venden drogas y los que asaltan para comprarla son cada vez más peligrosos”, indicó en una charla con LA GACETA.

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