Inundados del sur exigen más obras y menos peleas políticas

Levantaron de manera provisoria un corte.

30 Ago 2017
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IMPASSE. Al mediodía levantaron el corte que mantenían sobre la ruta 157. la gaceta / foto de osvaldo ripoll

Socavones profundos en medio del camino denuncian la furia con que el agua se abalanzó sobre el pueblo cuando en abril pasado desbordó el río Gastona. Son los vestigios contundentes de un drama que se agita ahora cuando se avecinan los tiempos de lluvias y se acrecientan los riesgos de que se produzcan nuevas inundaciones. Grietas inmensas que muestran a LA GACETA los vecinos para denunciar que después de la última creciente, nadie hizo nada para arreglar los daños en los caminos y menos para evitar que se repita el problema.

En la comunidad de Arroyo Atahona, ubicada a cuatro kilómetros al norte de Monteagudo, la gente tuvo que salir a cortar el tránsito de la ruta nacional 157 para exigir que las autoridades provinciales envíen maquinarias y obreros con el fin de dejar en condiciones la caminería interna, pero principalmente para dragar y reforzar las defensas del río Gastona.

“Esta situación ya no da para más. Venimos soportando inundaciones desde hace 10 años, pero la última salida del Gastona fue muy brava. Y será peor la próxima vez porque a nadie se le mueve un pelo para solucionar los desbordes del cauce”, advirtió Franco Arrieta. El muchacho es uno de los 200 vecinos que se instalaron en la 157 por segundo día consecutivo, atravesando troncos de árboles y piedras en la carretera. La protesta, que generó una larga congestión de vehículos, se levantó al mediodía cuando la provincia envió una retroexcavadora que comenzó a operar en el Gastona.

El río corre pegado a la comunidad por el lado norte. “En ocho meses hicimos varios viajes a la capital para hablar con las autoridades gubernamentales y pedir soluciones para nuestro problema. En un principio nos dijeron que no podían entrar por el agua; ahora no sabemos por qué razón todo sigue paralizado”, planteó Delia Espinosa.

“Ante este piquete nos mandan una máquina y en verdad no sé qué puede hacer esa única máquina ante semejante desastre que hay que solucionar”, expuso.

Por manos propias

Cuando el Gastona desborda, las aguas avanzan por el camino principal que nace en la ruta 157 y se extiende a lo largo de ocho kilómetros. A la vera viven unas 50 familias. “Nosotros mismos tuvimos que abrir un camino alternativo por entre los matorrales de los costados. Es que algo teníamos que hacer para poder salir y dejar de estar aislados”, contó María Luisa Rodríguez. “Fui una de las más afectadas porque el agua me llegó hasta la ventana. Por poco me ahogo lidiando con los animales. Me caí y me hundí en el agua. Me salvé de milagro”, recordó.

Luis Fernando López es el único transportista rural que se atreve aún a desplazarse por Arroyo Atahona llevando y trayendo a los vecinos de la zona. “Todos estamos aterrorizados de que el Gastona vuelva a desbordarse. Cuando comience a llover todos andaremos con el Jesús en la boca. En mi caso tendré que dejar de trabajar, porque entonces ni en caballo se puede andar”, graficó. “Lo grave es que aquí hay gente enferma y discapacitada que deja de recibir tratamiento porque el agua nos mantiene acorralados durante semanas”, amplió.

“Vamos a seguir la evolución de los trabajos que prometen ejecutar ahora. Si vemos que no son soluciones, volveremos a ganar la ruta”, advirtió, finalmente, Arrieta.

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