En el Día del Árbol no hubo mucho para festejar

Los especialistas subrayan que el arbolado urbano está en crisis a causa de la falta de cuidados.

30 Ago 2017

“Qué bendición”, se escucha mientras la llovizna cae sobre San Miguel de Tucumán. En el Jardín Botánico de la Fundación Miguel Lillo (FML) no hay quejas sobre esas gotas, al contrario de lo que pasa en el microcentro, donde los peatones corren a las galerías para no mojarse. Bajo las hojas y las ramas todos están escuchando a Nora Muruaga, directora del herbario de la institución, encargada de plantar uno de los últimos ejemplares nativos que faltaban allí. En el Día del Árbol no hay mejor manera de homenajearlo, sostiene la investigadora. Es que para los botánicos ese pequeño acto resulta un símbolo de crecimiento y quizás un deseo para que los árboles dejen de desaparecer de la ciudad.

Es que Tucumán, respecto del arbolado urbano, está en crisis. Eso es lo que sostiene Ana Levy, titular del Jardín Botánico, donde ayer se plantaron cinco ejemplares nativos que faltaban en la colección de plantas vivas. “Estamos en estado crítico luego de lo que pasó con ‘Gustavito’ Guerrero (el niño que murió en noviembre del año pasado, cuando se le cayó un eucalipto encima). Eso generó un miedo grande hacia los árboles, por lo que empezaron a caer muchos ejemplares que no lo merecían. Pagaron justos por pecadores. Sacaron por sacar, y todavía lo siguen haciendo”, destaca.

Levy da algunos ejemplos, como el del ceibo -la flor nacional de Argentina- que estaba cerca de Mendoza y avenida América (ver “La muerte de...”) o un algarrobo que se erigía en Santa Fe y Saavedra. Todos -destaca la botánica- desaparecieron de un día para el otro. Nadie lo denunció, hasta ahora.

“Si no hay conciencia o ética ciudadana ante estos hechos, al menos deberían imponerse multas o un severo castigo de parte del municipio. Se saca patrimonio al arrancar un árbol de tantos años”, agrega Levy. Por otra parte, destaca que sí se deben hacer podas preventivas para evitar riesgos ambientales, como sucedió alrededor de la escuela Patricias Argentinas (en Avenida Mate de Luna al 2.000).

La solución para que dejen de desaparecer los ejemplares y para evitar tragedias, según la especialista, se lograría con un buen censo del arbolado urbano. “Cada municipio debería encargarlo. Con las herramientas tecnológicas que hay no debería haber excusa para no hacerlo. Y si existiera un censo, estaría bueno que lo publiquen por internet. Tucumán tiene excelentes botánicos, ingenieros agrónomos y hasta cualquier vecino con un celular podría censar su cuadra o se le podría pedir a las escuelas o colegios que censen sus alrededores”, apunta Levy, a modo de búsqueda de una iniciativa positiva para todos.

cada vocal guarda una enseñanza
Por el Jardín Botánico de la Fundación Miguel Lillo son guiadas unas 12.000 personas al año (desde estudiantes de escuelas y colegios hasta vecinos) y otras 15.000 pasan libremente luego de visitar el museo. Allí se plantaron ayer los nuevos ejemplares (foto). También sirve como apoyo a los investigadores, que toman muestras para luego analizarlas y estudiarlas. Sobre ese costado didáctico, Ana Levy cuenta que enseñan a los más chicos lo siguiente:
“Para que algún día tengamos el arbolado que nos merecemos deberíamos aprender las vocales de esta manera: A de amor o afecto por el árbol; E de ética en el cuidado del mismo; I de que desde la infancia se debe trabajar para cuidar el arbolado; O de generar orgullo sobre esos árboles y U de unión. El Jardín Botánico no puede trabajar solo, ni tampoco los vecinos, ni por otro lado el municipio o los Amigos del Árbol. Todos los sectores debemos trabajar unidos para contar con el arbolado que necesitamos”

> Cada vocal guarda una enseñanza

Por el Jardín Botánico de la Fundación Miguel Lillo son guiadas unas 12.000 personas al año (desde estudiantes de escuelas y colegios hasta vecinos) y otras 15.000 pasan libremente luego de visitar el museo. Allí se plantaron ayer los nuevos ejemplares (foto). También sirve como apoyo a los investigadores, que toman muestras para luego analizarlas y estudiarlas. Sobre ese costado didáctico, Ana Levy cuenta que enseñan a los más chicos lo siguiente:
“Para que algún día tengamos el arbolado que nos merecemos deberíamos aprender las vocales de esta manera: A de amor o afecto por el árbol; E de ética en el cuidado del mismo; I de que desde la infancia se debe trabajar para cuidar el arbolado; O de generar orgullo sobre esos árboles y U de unión. El Jardín Botánico no puede trabajar solo, ni tampoco los vecinos, ni por otro lado el municipio o los Amigos del Árbol. Todos los sectores debemos trabajar unidos para contar con el arbolado que necesitamos”

> Cinco recomendaciones a la hora de plantar un árbol

1 - Elegir la especie adecuada para el sitio correcto, teniendo en cuenta el tamaño de la  vereda y de la calzada, o el lugar donde queremos plantarlo. Es clave no equivocarse. Hay plantas que pueden llegar a los 17 metros de altura.

2 - Comprar en viveros. Hay muchos privados y/o estatales. Por ejemplo, la Reserva de Horco Molle y el de Parque Sierra San Javier cuentan con ejemplares nativos.

3 - Cavar un pozo más grande que la maceta: con unos 10 cm más para abajo y 10 cm más para arriba. Regar el pozo el día anterior. Sacar con cuidado el macetín para que no se desarme el pan ni se corten las raíces. Agregar tierra fértil, pisar bien para que se compacte la tierra. Al otro día repasar.

4 - Es importante poner dos tutores: palos de madera de unos 1.50 o 2 metros a los costados. Se ata el árbol de manera flexible en forma de 8.

5 - El riego es muy importante. En esta época lo recomendable es regar dos veces por semana, o promediando unos 15 litros o 20 litros a la semana. En verano también prestarle atención al ejemplar durante los días de calor.


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