Lo condenaron por adulteración de pruebas

El ex empleado judicial de Concepción recibió una pena de tres años de forma condicional

29 Ago 2017

La Cámara Penal Sala II de los tribunales de Concepción condenó ayer a tres años de prisión condicional a Guillermo Molina, al encontrarlo culpable del delito de “adulteración de pruebas, en grado de tentativa, en perjuicio de la administración de justicia”. El hombre era empleado de la Fiscalía I° y había sido cesanteado en su cargo en el 2014 por la Corte Suprema de Justicia. Las falsificación de las actas ocurrió en una causa por homicidio.

El tribunal integrado por los vocales Elena Grellet (presidenta), Raquel Asis y Roque Arnedo, también impuso a Molina la obligación de realizar tareas comunitarias. El fiscal de Cámara Enrique Rojas, al alegar en la última jornada del juicio, pidió la pena de cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo, porque consideraba que las pericias técnicas habían demostrado con certeza que el acusado incurrió en adulteración de un expediente. Del otro lado, el defensor del imputado, Julio César Herrera, reclamó la absolución al sostener que la presunta adulteración se perpetró bajo instrucción y presión de sus superiores.

La causa adulterada

La maniobra por la que el ex empleado llegó a juicio se consumó mientras se instruía la causa por el crimen de José Luis Poma, ocurrido en el barrio Tagusa de Aguilares en abril del 2014. El episodio se desencadenó durante una discusión familiar, en la que Raúl Esteban Ortega, cuñado de la víctima, le asestó una puñalada fulminante en el pecho.

El homicida fue detenido y dejado en libertad a los pocos días por el juez Guillermo Acosta, a pedido del fiscal subrogante Jorge Echayde. Gladys Albarracín, madre del difunto, al indagar las razones por las cuales Ortega había salido en libertad, se dio con que el expediente de la causa tenía varias irregularidades. Entre ellas, advirtió folios con declaraciones de testigos adulteradas y que favorecían al homicida.

El fiscal Edgardo Sánchez se encargó de investigar lo ocurrido. Tras determinar la irregularidad, encaró un proceso penal contra Molina, quien primero fue suspendido y luego cesanteado.

Declaraciones tras el juicio

“Este proceso fue direccionado contra Molina para tener un culpable, mientras los otros responsables directos del hecho se liberaban del hecho” insistió el defensor Herrera.

Del otro lado tampoco hubo una plena conformidad, pero se destacó el hecho de que hubieran hallado culpable al acusado. “No estoy conforme con la medida, por lo que vamos a ver si la apelamos. De todos modos es importante que se lo haya condenado. Este es el final de una pesadilla que tuvo como primer golpe la muerte de mi hijo y luego los pormenores del trámite judicial”, sostuvo, tras el juicio, la madre del joven asesinado en Aguilares.

Además, la mujer explicó que consideran que no sólo se penó a la personas que ellos acusaban como responsable, sino que además esto permitió limpiar la imagen familiar ante la sociedad. “Era importante la condena porque en un principio fuimos nosotros los repudiados por la gente, que pensó que habíamos arreglado la libertad del asesino, por que era pariente nuestro y porque había quedado libre rápido”, concluyó.

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